El 7 de octubre los venezolanos varados en estos cruceros fueron notificados por la embajada de Francia que no podían ser incluidos en los vuelos humanitarios que han salido a Venezuela, por no encontrarse en Europa


Desde que el régimen de Nicolás Maduro declaró cuarentena radical el pasado 13 de marzo, cerraron las fronteras y se prohibió la llegada de vuelos internacionales, así como el paso a través de las fronteras terrestres, dejando varados a cientos de venezolanos que estaban en otros países y que tenían planeado regresar en los próximos días.

Entre esos se encuentra Francisco Strippoli, quien junto a otros 10 venezolanos lleva más de siete meses varado en alta mar, a bordo de los cruceros en lo que laboraban y que cesaron sus actividades por la pandemia generada por la covid-19.

Cuatro mujeres y siete hombres que trabajaban para una empresa italiana de cruceros permanecen a bordo de estos barcos, esperando volver a su tierra natal, tal como lo hicieron el resto de empleados y pasajeros a quienes agarró la pandemia en medio del mar.

Estos 11 venezolanos están en cuatro cruceros, uno en las aguas de Dubai, otro en Genova, en Las Bahamas y un cuarto barco.

 

Mery Janes madre de Francisco Strippoli, denuncia que la salud física y mental de su hijo se ha visto comprometida por esta situación, y es que los venezolanos no han podido desembarcar porque ninguno de los consulados a los que han recurrido han garantizado su regreso al país, y la empresa para la que trabajaban no puede dejarlos en otro lado que no sea su nación de origen, a menos que esté garantizado su retorno desde otras tierras.

El 7 de octubre los tripulantes venezolanos recibieron otra mala noticia, una puerta más que se cerraba, y es que la embajada de Francia, una de las pocas que había respondido a su petición, les informó que no los podía incluir en uno de los vuelos humanitarios que han salido a Venezuela porque estas personas no se encontraban varados en Europa, además, porque a su consideración hay personas con mayor prioridad.

Janes considera que “en líneas generales, la gente de las embajadas mete a quien les da la gana en los vuelos”, mientras que la situación de estas personas empeora considerablemente, y es que desde el momento que comenzó la pandemia la empresa le suspendió los salarios, dentro de los cruceros solo pueden estar en las habitaciones, y muy por el contrario a lo que se pudiese pensar, todas las áreas recreativas están cerradas.

República Dominicana, Aruba, Panamá, México, Italia, Francia, Suiza, España y Las Bahamas, estos son algunos de los consulados de Venezuela a los que Mery Janes ha escrito en nombre de su hijo y el resto de connacionales, en búsqueda de un vuelo de repatriación que les permita reunirse con sus seres queridos.

La mujer asegura que el retornar a Venezuela es un derecho que tienen todas estas personas y más en una situación de emergencia mundial como la que se ha generado por la covid-19.

Volver se hace urgente cuando la salud mental se ve comprometida

En medio de su preocupación la familia de Francisco Strippoli decidió pagar una psicóloga que le brindarse atención de manera remota al joven, para lo que contrataron a Heiling Altuve, quien señala que en términos psicológicos su paciente ha comenzado a padecer de “indefensión aprendida, estrés postraumático, ataques de pánico producto de la situación en la que está”, situación que asegura debe ser similar en el resto de venezolanos.

Además, manifiesta su preocupación porque la estadía y la poca interacción con personas se alargue y comiencen a presentar síntomas de “ansiedad generalizada cuando vuelvan a estar en contacto con las personas, ya que llevan mucho tiempo solos en este barco”, lo que también pudiese desencadenar “ansiedad o fobia al interactuar con demás personas”.

Recientemente Strippoli junto a los cuatro compañeros venezolanos con los que comparte barco, fueron trasladados a una nueva embarcación, en medio de este proceso se les han realizado cuatro pruebas PCR para descartar posibles casos de covid-19, hasta el momento todas han dado negativas.

Mery Janes habla en nombre de su hijo que se encuentra entre estos ciudadanos varados en alta mar, y pide que “sean tomados en consideración para que puedan traerlos en un vuelo humanitario, la compañía podría enviarlos, correr con los gastos, el problema es que como no están en un país fijo, donde pueda salir un vuelo humanitario”.

TAL CUAL

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