John Lennon intentó pedir ayuda a través de esta canción, que dio título a la película y el disco que grabaron en el punto álgido de la histeria fan

Nacho Serrano

Dios… han cambiado el título de la película. Ahora se va a llamar «Help», así que tengo que escribir una canción que se llame «Help!»». Así fue como arrancó el proceso creativo de una de las canciones más importantes de la historia del pop, y una de las más honestas de John Lennon, según su propia opinión. «En realidad estaba pidiendo ayuda a gritos, pero no me di cuenta en ese momento… La hice porque fue un encargo para la película, pero más tarde supe realmente que estaba pidiendo ayuda a gritos».

A comienzos de 1965, los Beatles habían alcanzado algo que ningún ser humano había conseguido antes con tanta claridad, unanimidad y transversalidad: la gloria planetaria, verdadera e inequívoca. Por supuesto para ellos era divertido, pero también era todo un desafío mental. Ser adorado y venerado a cada paso no fue fácil para ninguno de ellos, pero quizá sobre todo para Lennon. «Estaba pasando por mi etapa de «Elvis Gordo». Él se puso muy gordo, muy inseguro y perdió al verdadero Elvis en sí mismo», diría años después el autor de la llamada de socorro más enternecedora que haya dado el pop.

El disco fue lanzado el 6 de agosto de 1965, ocho meses después de «Beatles For Sale», pero las grabaciones habían comenzado en serio a mediados de febrero, solo un mes después de terminar la temporada de «Another Beatles Christmas Show», un ciclo de conciertos navideños que se celebró durante tres semanas en el Hammersmith Odeon de Londres. Los Fab Four tuvieron que dar dos pases cada día para satisfacer la incesante demanda de entradas, y acabaron agotados. Pero a los pocos días de la última sesión, se fueron a las Bahamas para filmar las primeras escenas de la película, que al igual que «A Hard Day’s Night» fue dirigida por Richard Lester.

Desde las Bahamas, los Beatles se dirigieron al este de Obertauern, en Austria, antes de regresar al Reino Unido para seguir filmando en los Twickenham Film Studios a la vez que grababan el disco. Más estrés. Para colmó, a principios de abril, cuando parecía que iban a poder darse un respiro, se lanzó el single «Ticket To Ride» (que por cierto, aludía al ticket que la policía alemana daba a las prostitutas de Berlín a modo de permiso de trabajo) y se les informó de que tendrían que realizar una fuerte campaña de promoción, por lo que se llevaron a cabo varias presentaciones en televisión durante todo el mes, junto con una aparición en el concierto de los ganadores de la encuesta de la revista New Musical Express.

Al terminar la promoción tuvieron que hacer más rodajes hasta mediados de junio, momento en el que pudieron regresar a su querido estudio de Abbey Road para completar el álbum. En medio de toda esa vorágine, el 13 de abril, fue cuando se grabó la canción «Help!» tras doce tomas que les llevaron casi cuatro horas, se dice que por ciertos problemas técnicos de George Harrison con sus riffs.

Desató la locura

Al final del día, tenían una incontestable obra maestra entre manos, un single que desataría la locura al sonar en la gira de 1965 por Estados Unidos y Canadá, y que fue su carta de presentación en El Show de Ed Sullivan. Cuando sonó en el mítico concierto en el Shea Stadium ante casi 60 mil personas, hubo desmayos por doquier en las gradas. Y eso que se escuchaba fatal: aquella tarde sonaron a través de la megafonía del estadio.

La cara A de «Help!» contenía las canciones que se oían en la película, y la B estaba dedicada a otros temas que no formaban parte de la banda sonora (igual que «A Hard Day’s Night»). Por fin tenían su disco terminado, pero entonces llegó el momento de la sesión de fotos para la portada. Más trabajo para los chicos.

Llegaron al estudio de fotografía con una idea en la cabeza: representar las letras H-E-L-P con señales del alfabeto semáforo (que se empleaba antiguamente en la marina, y similar al que usan los controladores aéreos). Pero al formar cada uno su letra, el encuadre no convenció al fotógrafo, y éste les pidió a John, Paul, George y Ringo que improvisaran otra postura. Les pareció completamente absurdo, pero sólo querían terminar… Así que lo que en realidad dice la portada es «NJUV». Y no, no hay ningún mensaje oculto detrás.

El álbum pasó inmediatamente al número 1 en las listas británicas, permaneciendo allí durante un total de nueve de sus 37 semanas en el Top 20.

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