El voto como herramienta de lucha democrática es el camino real, responsable y viable en la ruta cierta para salir del oficialismo. La abstención solo reedita la desgracia de la actual Venezuela.

Desde Unidad Visión Venezuela le decimos a esa gran mayoría que no apoya a Nicolás Maduro ni a Juan Guaidó que vaya y lo manifieste ejerciendo el sufragio. Los únicos beneficiados de la abstención son los del gobierno, que ni siquiera tendrán que hacer trampa para ganar mayoría absoluta, y el G4 que montará alegremente la llamada continuidad administrativa.

El 6D es una oportunidad para castigar al mal gobierno, pero también a ese liderazgo mediocre de la oposición. Somos más de 14 mil candidatos que decidimos luchar y no abandonar los espacios, hacer política de verdad y de manera racional, para ir acumulando la fuerza necesaria para impulsar y lograr en el mediano plazo el tan anhelado cambio de gobierno.

Es una oportunidad inédita para derrotar a ambos extremos. No podemos desperdiciar este 2×1. Tenemos la mejor condición: y es que el Gobierno cada día está peor.

Además, no es cierto que llevamos más de 20 años votando. En 2002 se intentó un golpe de Estado. En 2005, la abstención fue precisamente la que le dejó el camino libre al régimen para que avanzara sin ningún contrapeso en su objetivo de apoderarse de todas las instituciones. En el 2006, luego de un pacto entre Teodoro Petkoff, Julio Borges, Henry Ramos Allup y Manuel Rosales, se comienza a reconstruir la ruta electoral en la que en unidad se logró avanzar al punto que, en el 2013 con ese trabajo político electoral, logramos igualarnos por primera vez con el oficialismo.

 

 

En el 2015 –en las elecciones de la Asamblea Nacional– logramos en unidad derrotar al Gobierno (53% a 47%); por desgracia por la sobrerrepresentación del sistema electoral, la dirigencia apostó al todo o nada, creyéndose que el chavismo estaba acabado, que éramos dos tercios, que todos y cada uno de esos votos (que nuestro pueblo expresó contra el Gobierno, eran de nosotros), comenzando de inmediato las agendas individuales. Desde el triunfo, incluso, ya hubo una primera disputa por ver quién presidía ese primer año el Parlamento. En medio de esa fractura, en el 2017 un sector de la oposición abandona el trabajo político y se lanzan la aventura de una vía insurreccional, que es fácilmente derrotada. En 2018, vuelve la abstención, el cuento de ilegitimar, del no reconocimiento, etc.

El año pasado fuimos testigos de otro intento de golpe de Estado y, recientemente, un intento de incursión con mercenarios extranjeros, con lo que queda claro que la única ruta eficaz ha sido interrumpida por la irresponsabilidad de una dirigencia política que nos ha llevado a este callejón sin salida en el que hoy nos encontramos. Urge reconstruir esa ruta electoral, hay que votar.

Es increíble que la mayoría de mis colegas que fueron electos gracias al voto popular, estén llamando a los ciudadanos a abstenerse de participar; dejando a un lado la herramienta por la cual hoy en día son diputados, invocando una figura que no existe como lo es la continuidad administrativa, pretendiendo que se les siga reconociendo como parlamentarios sin someterse al escrutinio ciudadano.

La resistencia es el voto. Nunca se ha comprobado fraude alguno, ese es otro embuste de ese sector abstencionista. Lo que sí hemos tenido desde Hugo Chávez es ventajismo, clientelismo y presión para ciertos electores.

Presión que, por cierto, hoy en día no aplica. ¿Con qué te van a amenazar? ¿Cómo te van a chantajear? ¿Quitándote un bono miserable? O quizás amenazando botarte del trabajo con ese salario de hambre. ¿Qué te pueden ofrecer? ¿Una cocina eléctrica en un país con fallas eléctricas constantes? Entonces será leña para cocinar, porque gas tampoco hay. Velas para que te alumbres, un poquito de agua de una cisterna para los que carecen del vital líquido. Es que ni siquiera bicicletas como medio de transporte, ya hemos visto candidatos en carruchas, afianzando la escasez de transporte y gasolina.

Nosotros, desde Unidad Visión Venezuela, creemos que la solución empieza por reconocer la realidad que atraviesa el país. Entender todas y cada una de esas maniobras y a los responsables que han hecho que el régimen se atornille y lo siga haciendo. Nuestra invitación es a dejar de ser pueblo y ser ciudadanos.

Esos ciudadanos que salen todos los días a producir  son los que, sin lugar a dudas, está aportando su granito de arena y contribuyendo a sacar al país de la tragedia que vivimos. Esa es la verdadera lucha. Basta ya de seguir vendiendo ilusiones que solo terminarán en una nueva decepción.

Las elecciones del 6D son una oportunidad para rectificar y elegir una Asamblea Nacional plural, que se dedique a redactar leyes en favor de nuestro pueblo y del país, que controle al Ejecutivo, apruebe el presupuesto de la nación y que colabore con la reinstitucionalización del país.

En resumen, el voto nos debe unir para retomar el camino de la paz, del progreso y la reconciliación, necesario para poder lograr la reconstrucción de nuestra Venezuela.

dip.omaravila@gmail.com

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