A propósito de las bonificaciones millonarias que varias organizaciones de Grandes Ligas repartieron la semana pasada a una docena de prospectos de nuestro país, encabezados por el campocorto yaracuyano Carlos Colmenares, quien fue reclutado por los Rays de Tampa, con jugoso cheque de $3 millones, la ocasión se presta para recordar que Luis “Camaleón” García fue el primer venezolano por cuyos servicios un equipo de Estados Unidos aceptó pagar una cantidad de dinero considerable.

Hace justamente setenta años, el 23 de enero de 1951, los Medias Blancas de Chicago apostaron por el talento del carupanero Luis “Camaleón“ García y lo firmaron por 10 mil dólares, con invitación al campo de entrenamiento de Grandes Ligas, en Pasadena, California.

Justo un año antes, los patiblancos habían conseguido al campocorto caraqueño Alfonso “Chico” Carrasquel, en negociación con los Dodgers de Brooklyn, y obtuvieron excelentes resultados, por lo que suponían que un antesalista de poder como García, quien ya tenía dos temporadas de oficio como profesional y había cuidado a los Navegantes del Magallanes a conquistar dos coronas en la pelota venezolana, era el candidato ideal para seguir los pasos de Carrasquel en Chicago.

Diez mil dólares de bonificación en ese entonces era una cifra bien considerable, sobre todo si tomamos en cuenta que en 1945, los Dodgers le dieron 3 mil 500 dólares a Jackie Robinson; el puertorriqueño Roberto Clemente recibió 10 mil dólares de ese misma organización en 1954 y 13 años después, en 1967, Carlton Fisk y Johnny Bench, dos de los mejores receptores de la historia, pactaron por de 6 mil dólares para iniciar sus carreras en los sistemas de sucursales de Medias Rojas de Boston y Rojos de Cincinnati , respectivamente.

No se adaptó

A mediados de marzo de 1951, menos de dos meses después de firmar, García fue noticia porque tras cuatro días en los entrenamientos con la sucursal de Colorado Springs, decidió regresar a Venezuela porque se sentía deprimido, incapaz de ajustarse a un idioma y cultura completamente diferente.

Carlos Lavaud, propietario del Magallanes, logró convencerlo para regresar a Estados Unidos, acompañado de su esposa, para evitar la devolución del bono.

Con filiales de los patiblancos intentó probar lo que debían los reportes de su habilidades como antesalista y bateador de poder hasta el año 1953. En 1954 y 1955 probó suerte con los Sugar Kings de la Habana, filial AAA de los Rojos. Su carrera en el exterior concluyó en México, donde jugó por once campañas con varios clubes entre 1956 y 1966.

Luis Aparicio firmó en 1954

Tres años después de la experiencia con “Camaleón” García, los ChiSox insistieron en firmar al sucesor de Carrasquelito y encontraron a Luis Aparicio, quien en febrero de 1954 aceptó oferta de 10 mil dólares y dos años después iniciaba brillante carrera de 18 años que lo llevó al Salón de la Fama en 1984.

Después que los Yanquis firmaron por 1.6 millones de dólares a Jackson Melián en 1996, centenares de prospectos venezolanos han sido reclutados con bonificaciones de al menos $1 millón. Pero muy pocos han alcanzado la categoría de estrellas de MLB. Miguel Cabrera, por quien los Marlins dieron $1.9 millones en 1999, es uno de ellos.

LIDER EN DEPORTES

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