La apertura de aliviaderos de forma abrupta podrían generar nuevas inundaciones en las riberas del Caroní. Desde 2018 comunidades de Castillito han sido las principales afectadas por la crecida del río.

En los últimos tres años el manejo inadecuado de los embalses generó graves inundaciones en sectores cercanos al río Caroní. José Aguilar, consultor y especialista eléctrico, alerta que de no tomarse medidas preventivas para este 2020 los habitantes de las riberas del Caroní, tanto de San Félix como Puerto Ordaz, podrían nuevamente ser afectados por la crecida del río.

Según las estimaciones de Aguilar, el embalse de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri) debe estar casi 90% lleno debido a que la demanda eléctrica en el país es sumamente baja, no hay forma segura de enviar energía eléctrica al resto del país y por ende hay menos necesidad de usar el agua.

Por esa razón está preocupado. Advierte que ya no queda margen de almacenamiento y todavía no ha comenzado agosto, uno de los meses con mayor índice de lluvias. La consecuencia, indicó, son peligrosas para la inconclusa represa de Tocoma ya que tendría que abrir las compuertas agresivamente y no se debería superar los 14 mil metros cúbicos por segundo (m³/s).

De superarse en esta cantidad de agua podría generar daños en la estructura en la represa. “La situación de la construcción detenida, inconclusa de Tocoma, nos tiene limitados”, indicó.

Nuevamente en peligro

Para el ingeniero es bueno tener el embalse de Guri en estado óptimo de llenado, sin embargo, en este contexto de lluvia calcula que, con 70% de capacidad, sería suficiente para manejarse en esta época. De acuerdo con Aguilar se debe analizar los modelos predictivos para ver cómo se comenzará a descargar agua de forma preventiva y enfrentar el próximo periodo de sequía.

En la crecida de los ríos Orinoco y Caroní perjudicó por lo menos a 6.523 personas, un alrededor de 1.654 familias, de las cuales más de 600 pertenecían a Ciudad Guayana. En ese entonces los habitantes dormían en los techos de sus casas por temor a que les robaran sus artículos.

Aguilar señaló que los encargados de las represas tienen los modelos predictivos y las herramientas para realizar el monitoreo de las cuencas y así evitar que se sigan inundando comunidades.

El experto indicó que la falta de planes preventivos ya tiene más de dos años por lo que hay suficiente experiencia para aplicarse políticas y acciones que eviten y prevengan más daños a los ciudadanos. “No hay que arriesgar ni los pocos coroticos que le quedan a la gente, ni la salud, ni la vida de la gente, estamos en medio de una pandemia”, subrayó.

Falta de planificación

Para 2018, cuando las inundaciones empezaron en el mes de octubre, habían pasado más de 20 años desde que se crearon planes de planificación urbanística para los sectores vulnerables por su cercanía con el río y cuyas viviendas no cumplen con la debida zonificación.

En ese momento los planes seguían sin ser utilizados por autoridades de Caroní. El urbanista Simón Yegres, en aquel entonces, señalaba que, de haberse cumplido esos planes, no hubieran quedado personas con casas inundadas ni en albergues.

En Ciudad Guayana algunas de las familias que quedaron sin hogar terminaron invadiendo el inconcluso Centro Comercial Nueva Granada, mientras otros siguen en las mismas viviendas que desde hace tres años son superadas por el río.lertan sobre nuevas inundaciones en Caroní si no hay un correcto manejo del embalse de Guri durante las lluvias.

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