Rafael Simón Jimenez dejó la vicepresidencia del Consejo Nacional Electoral (CNE), no sin antes hacer el mandado en el organismo comicial y avalar las parlamentarias sin garantías. El politólogo Fernando Spiritto señala que Jiménez se fue del ente comicial luego de cumplir los cambios electorales acordados con el gobierno. Por su parte, Luis Salamanca señala que el dirigente perdió la oportunidad de cuestionar el proceso comicial en curso e hizo campaña anticipada


Rafael Simón Jimenez dejó la vicepresidencia del Consejo Nacional Electoral (CNE), no sin antes hacer el mandado en el organismo comicial y avalar las parlamentarias sin garantías. Así lo ven analistas políticos consultados por TalCual, este jueves 6 de agosto.

«Esta jugada de Rafael Simón Jiménez es característica de la oposición a la medida del gobierno. Él fue a cumplir una tarea específica, busca la manera de cumplir con los acuerdos del gobierno de Nicolás Maduro y de ese sector de la oposición en relación con el aumento del número de diputados, una medida clientelar, el reglamento de los diputados indígenas que se iban a perder. Evidentemente los partidos a la medida, los partidos pequeños de la oposición tendrán una cuota de poder en la Asamblea Nacional (AN) roja rojita», afirma el politólogo Fernando Spiritto.

Para Spiritto, la naturaleza de la jugada de Rafael Simón Jiménez parece estar muy clara. En ese sentido, cree que esto podría visualizarse con más fuerza si se concreta la postulación del hasta ahora vicepresidente del CNE para las parlamentarias del 6-D.

El analista señala que quienes han secundado a Maduro en la Mesa de Diálogo Nacional, la llamada «mesita», son una suerte de náufragos políticos que no han podido concretar el poder político, «a quienes el gobierno resucitó».

Jiménez escogió

Por su parte, el politólogo Luis Salamanca señala que Rafael Simón Jiménez, quien estuvo casi dos meses en el CNE, perdió la oportunidad de cuestionar el proceso comicial en curso.

«Rafael Simón Jimenez había señalado, al principio de su gestión que si él no podía hacer una labor decente en el CNE, se iba para su casa y volvía a sus quehaceres personales. Pero, al renunciar de esta manera y en medio de rumores de su posible aspiraciónn a una curul cambia el panorama. Tenía dos manera de renunciar: Yéndose para su cosa o o yéndose para la AN. La primera le daba la oportunidad de convertirse en una especie de consciencia colectiva o pública  de lo  que significa el CNE que tenemos hoy en día; de sus práctica, de sus funciones. Sin embargo, en casi dos meses perdió gasolina crítica y hubo decisiones que avaló», puntualiza Luis Salamanca.

Además, para Salamanca, el hasta ahora vicepresidente del CNE dejó ir la oportunidad de ser una «autoritas moral» sobre el cuestionado proceso de las parlamentarias. En ese sentido, enfatiza que Rafael Simón Jiménez aprobó las reglas comiciales con las que podría medirse en la venidera contienda electoral.

Por el contrario, acota el analista, ejerció una suerte de campaña electoral pñor adelantado para sus presuntas aspiraciones a la AN, con lo cual logró posicionar, en cierta medida, su nombre político de nuevo.

En declaraciones a TalCual, Rafael Simón Jiménez esgrimió que el CNE se había convertido en una camisa de fuerza.

«La razón fundamental es que sentí que la polarizacion y la situación del país chocaba con mis posiciones tan claras. Eso me creaba sin duda un problema. Yo he tenido definiciones muy claras, he sido un militante democrático aunque tenga mucho tiempo sin estar en un partido político. Y esas opiniones mías contravienen la posición ecuánime que se exige», aseveró.

Sofía Nederr

TAL CUAL

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