El venezolano Elvis Andrus está bien consciente de toda la suerte que ha tenido jugando en el lado izquierdo del cuadro interior a lo largo de su carrera.

Durante su ascenso al estrellato en Texas, Andrus hizo dúo con el estelar dominicano Adrián Beltré para patrullar el lado izquierdo del infield en los Rangers. Esa sociedad duró del 2011 al 2018. Ahora en Oakland tras llegar a los Atléticos vía cambio esta temporada muerta, Andrus tendrá la oportunidad de jugar al lado de otro excelso defensor de la esquina caliente, Matt Chapman.

Aunque el dúo ha compartido el mismo infield durante tan sólo un par de semanas, Andrus conoce bien a la estrella de los Atléticos porque se han enfrentado muchas veces como rivales de la División Oeste de la Liga Americana en los últimos años. Ahora que ha podido ver de cerca a Chapman, el torpedero veterano está teniendo un pequeño déjà vu mientras mira al tercera base emplear una similar ética de trabajo a la mostrada por Beltré durante su ilustre carrera de 21 años.

“La ética de trabajo. Ambos tienen una muy buena ética de trabajo”, dijo Andrus comparando a Chapman con Beltré. “Chappy no para. El muchacho trabaja. Llegó al estadio y está sudando. Me voy del estadio y sigue sudando. Son similares.

“Aman el juego”, siguió Andrus. “Son bien apasionados por la tercera base. Saben que son súper talentosos, pero al mismo tiempo son lo suficientemente humildes como para saber que igual necesitan trabajar y querer mejorar, que es difícil cuando ya estás en lo más alto. Cada vez que lo veo trabajando, me sirve para recordar que tengo que seguir trabajando duro”.

Las similitudes no se detienen ahí. Cuando se trata de cubrir el terreno, Andrus afirma que los dos patrullan la posición con el mismo tipo de fluidez, haciendo lucir sencillas las jugadas complicadas.

“Cada vez que fildean rollings, es como si fuese poesía en juego”, contó Andrus. “Y cuando (Chapman) suelta la bola, es un cañón. Es bien emocionante verlo en persona. Es muy divertido”.

Hay una diferencia: Andrus no tiene la misma química con Chapman que la que terminó desarrollando con Beltré. Al menos no todavía. Pero eso debe de ir llegando a medida que los dos se vayan acostumbrando a las tendencias del otro durante los entrenamientos.

Andrus y Chapman todavía no compartido el terreno como defensores en un juego de la Liga de Cactus, pues los Atléticos están llevando con calma al antesalista luego de que éste tuviese que someterse a una cirugía en la cadera en septiembre, colocándolo como bateador designado en estas primeras fechas de la pretemporada. Una vez Chapman cubra su posición en los partidos — el club espera que eso ocurra en la segunda semana de marzo — Andrus quiere que jueguen cuantas entradas sean posibles para estar en la misma página antes del Día Inaugural.

“Eso es lo más importante para mí”, aseguró Andrus. “He jugado en contra suya y solía odiarlo, porque nada pasaba cerca suyo. Ahora jugando a su lado, sólo necesito saber cuánto terreno cubre exactamente para poder empezar en la temporada regular. Sólo quiero ir creando esa relación con él”.

Chapman no es el único compañero de equipo al que Andrus quisiera conocer mejor. Listo para jugar su 13ra temporada en las Grandes Ligas, el jugador de 32 años trae consigo un aspecto de liderazgo que los Atléticos en cierta medida perdieron con la partida de su predecesor en el campo corto, Marcus Semien, durante el invierno. Andrus ya está recibiendo con los brazos abiertos la oportunidad de aconsejar a los jóvenes, utilizando su vasta experiencia como un recurso para que mejoren su juego.

Entre los jugadores que más se han acercado a Andrus en el campamento están Chapman y el dominicano Ramón Laureano. La mayoría de las preguntas ha sido sobre corrido y robo de bases, un departamento en el que Andrus, quien se ha robado 305 bases en su carrera, ha tenido éxito.

“Eso es algo que noté. Quieren robar bases”, dijo Andrus. “Gente como Laureano, Champan y el resto de los muchachos. Les dije que no es tan difícil. Robar bases no es física cuántica. Les dije que me voy a asegurar de que roben bases. Sólo tienen que mantenerse sanos.

“Quieren aprender. Son jóvenes y tienen talento, que es una combinación rara ahora en el juego. Pareciera que tienen años en las Grandes Ligas, pero muchos de ellos apenas van para su cuarto año. Cuando llegué, sabía que iba a ser una transición increíble, porque yo sé que les puedo ayudar con mi experiencia”.

La transición es casi de 180 grados. En Texas, Andrus era parte de un equipo que estaba enfocado en el futuro y en medio de un proceso de reconstrucción que se espera tome al menos un par de años más. Al unirse a Oakland, ahora el venezolano es parte de una novena en ascenso que ha llegado a la postemporada en cada una de las últimas tres campañas y que tiene aspiraciones de llegar todavía más lejos en el 2021 mientras defienden el título del Oeste de la Liga Americana. Ese ambiente ganador es suficiente motivación para Andrus, quien además de reemplazar a un favorito de la afición como Semien, deberá demostrar que está completamente saludable y que todavía puede producir al más alto nivel luego de que una lesión en la espalda limitara al dos veces convocado al Juego de Estrellas a apenas 29 encuentros y promedio de .194 el año pasado.

“Quiero dar una buena impresión para los fanáticos”, dijo Andrus. “Siempre me llenan de energía y sé lo que puedo hacer en el terreno para hacer que se levanten y se vuelvan locos. Especialmente en Oakland, esos fanáticos siempre me ponían nervioso con el ruido que hacían. Ahora que estoy aquí, no veo la hora de que pase.

“Estoy llegando a una organización que está en el tope y lo único que quiere hacer es ganar. Tienen esa mentalidad ganadora. Eso es lo que extrañaba estos últimos años. Competir por los playoffs y competir por el título; eso es lo más importante”.

Las Mayores

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