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¿Avanzada Progresista o el partido de Henri Falcón?, por Bruno Gallo

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Érase una vez, un país en el que las Organizaciones con Fines Políticos, eran colectivos de intensa vida democrática. No siempre fue posible mantener el rumbo, la honestidad y la unidad, pero siempre se imponía la fertilidad de las ideas, el equilibrio y el interés de la mayoría. Sí. Las organizaciones estaban al servicio de la mayoría.

Chávez reimplantó en el imaginario político del venezolano un personalismo, que no había desaparecido, pero se había debilitado mucho, incluso se profesaba con algo de vergüenza.

Hoy, con desfachatada desvergüenza (disculpen el exceso de adjetivos) los partidos tienen dueños… ¡Ay de quien ose retarlos!

Entrando en materia. Corría el año 2020 y por primera vez una campaña electoral de Avanzada Progresista era manejada con frugalidad de recursos, intenso debate de su dirección política y apoyo de profesionales de la publicidad. Se produjeron unas piezas sencillas pero centradas en las necesidades, padecimientos y aspiraciones de la gente. Esas piezas publicitarias se publicaron en las redes con lamentable déficit de recursos y se democratizó la vocería de la organización. Sentía que estábamos construyendo, por fin, un partido moderno, sin personalismo y con decidido apoyo del liderazgo más importante de la organización, su presidente Henri Falcón. Permítanme una digresión, cada vez que lo llamaban, máximo líder y otras adulancias, me avergonzaba, pero asumía que el propio Falcón estaba haciendo esfuerzos por fortalecer una dirección colectiva para un partido que nació larense y girando en torno a su innegable liderazgo.

Poco antes de terminar la campaña electoral, Falcón ordenó suspender todas las piezas, las profesionales, las colectivamente construidas, para sustituirlas por una ÚNICA pieza publicitaria, en la que hablaba él. Era un discurso sensato. Fotográficamente la publicidad era muy mala, pero el mensaje lo recuerdo, acertado. Al final, una voz en off, similar a la de Pepeganga, decía: Avanzada Progresista… El partido de Henri Falcón. Fue impactante. Tragué grueso y seguí adelante.

Antes había sido miembro del comando de campaña de Henri Falcón en las presidenciales de 2018. A mitad de campaña, cambió el concepto, nada especialmente elaborado, por una frase críptica muy confusa: ¡¡¡SE VA!!! ¿Quién se va? La imagen era una foto del candidato, me pareció una torpeza inaudita. Pero tragué grueso y ayudé en lo que pude, casi avergonzado. La califiqué como la peor campaña de la historia.

Aun así, todo parecía que una dirección política de alta calidad podía producir un tránsito de un partido larense y personalista a uno nacional y democrático. Además estaba seguro de que esa también era la aspiración del propio Henri, a quien debo confesar le tengo estima.

Sin embargo, una nueva campaña, Regionales 2021, puso nuevamente a Avanzada Progresista ante una prueba de fuego. La campaña fue un desastre, desde el punto de vista financiero no hubo recursos ni para la hidratación de los militantes que participaban con estoica perseverancia en actos de campaña, salvo por una excepción. En Lara, a todas luces nuestra mayor posibilidad de éxito. Como nunca, hubo una campaña dispendiosa, se construyeron canchas, se sustituyeron transformadores. Parecía la campaña del gobernador en ejercicio. Falcón hizo un esfuerzo físico muy intenso. Todos los recursos que pudieron conseguirse, se usaron en Lara, ¡¡¡TODOS!!! Ni un bolívar fue a parar a las regiones, ni siquiera a algún punto del denso corredor electoral. Y esto no es un tema económico, es político. Si se quiere un partido nacional, algo de finanzas debe destinarse a fortalecerlo más allá de las fronteras de Lara. De lo contrario, no se demuestra voluntad política para ese objetivo.

Pero, sigamos adelante. La lamentable derrota de la candidatura de Falcón puede atribuirse a muchos factores, pero eso jamás se debatió en el CEN, desconozco si se hizo en el CER-Lara. A mi juicio la deleznable candidatura/actitud de Luis Florido, jugó un papel determinante, la debilidad general de la política, gracias a la erosión producida por años de cantaleta descalificadora, divisionista, simplista y abstencionista. (Otra vez disculpen los adjetivos).

Falcón, después de una larga ausencia, llega al CEN en la segunda semana de febrero, planteando una relegitimación de las estructuras del partido. Todo el CEN estaba de acuerdo con renovar las estructuras de dirección, pero parecía obvio que no se trataba de una operación cosmética para entrar en la moda que parece tomar cuerpo en las redes. Era menester hacer un balance crítico de lo ocurrido, indispensable la redacción de unos estatutos que de alguna manera retrataran la vida interna de la organización y nos permitiera llegar a la “Relegitimación” con reglas claras.

A la semana siguiente, habiéndose evidenciado algunas diferencias de criterio, se llegó a un acuerdo, una ruta, para realizar un evento para definir políticas y renovar estructuras. Desde entonces, Falcón no vuelve al CEN e inicia por cuenta propia una convocatoria a una Asamblea Nacional, ateniéndose a unos estatutos heredados de una organización llamada “Alianza Construyendo mi País” que jamás ha ordenado la vida interna de Avanzada, que es absolutamente desconocida para la militancia e incluso para los dirigentes del partido.

Esos estatutos, prevén la figura de dos representantes legales, de inspiración monárquica, esos representantes legales, pueden revocar cualquier decisión de cualquier instancia del partido, incluso, alguna avalada por su Presidente. Con esos estatutos de dudoso talante democrático Henri Falcón convoca una Asamblea Nacional, sin siquiera notificarlo a ninguna instancia del partido. Se le salió una cualidad y unas aspiraciones que no quiero calificar, pero democráticas NO SON.

Pero, siempre los hay, por si fuera poco le pidió a los representantes legales, un poder para actuar en solitario cual Luis XIV, según él y ese poder el partido es él. Pero, otro pero, lo que Henri no ha notado, es que ese poder es intransferible, tal como rezan los estatutos de marras: en su Artículo 43, numeral 3.

La convocatoria de la Asamblea Nacional corresponde exclusivamente a los representantes legales del partido a nivel nacional”

Además, y por si fuera poco, los “representantes legales del partido” renunciaron a su militancia hace unos años (Juan José Molina para ser Magistrado) y el otro recientemente (Oswaldo Rojas por razones profesionales), lo que impide que sigan siendo esos plenipotenciarios que deciden todo (incluso Art. 43, numeral 4: “Certificar a los miembros de la Dirección Nacional, incluyendo el Presidente y el Secretario General” ¡Na’ guará, diría Falcón!)

Es lamentable lo que está ocurriendo, además del uso fraudulento de unos estatutos inconstitucionales y ajenos a la vida del partido, Henri Falcón desconoce a seis Secretarios Generales Regionales, de esos a los que no se les envió recursos en la campaña 2021, de esos que trabajaron contra la adversidad con las uñas para incorporar compañeros que garanticen acrítica fidelidad.

Renovar el partido, ¡sí claro!

Pero ¿Cuál es el apuro?

¿Por qué corremos?

¿Y hacia dónde?

Sería inaudito correr hacia donde inventaron el mote de ¡¡¡FALSÓN!!!

No se puede renovar un partido con triquiñuelas y sin reglas claras, en una Asamblea Nacional online, de cuya organización se excluye explícitamente a un Comité Ejecutivo Nacional, que es “público, notorio y comunicacional” ¡Salvo para el presidente de ese partido!

Lo que está planteado en Venezuela es revitalizar la política, los partidos y la democracia. No se puede exigir democracia a un gobierno autoritario y avalar puertas adentro una vergonzosa retahíla de arbitrariedades y trampillas de larga historia y patas cortas.

En Avanzada Progresista es necesario decidir si somos un partido y unos intereses regionales, avalados por todos los militantes del partido o si queremos democratizarlo todo, desde las finanzas hasta las negociaciones candidaturales, hasta hoy al servicio de Lara.

Soy y quiero seguir siendo, militante de Avanzada Progresista. No quiero ser militante del “partido de Henri Falcón” quiero ser militante CON Henri Falcón, junto a Henri Falcón, cuyo liderazgo reconozco, de un partido democrático y fuerte, capaz de generar consensos internos y externos, sin la mácula de tener un dueño.

Convocar una Asamblea Nacional, iniciando con la frase. “Yo, Henri Falcón” parece un remedo de documento legal, que en el ámbito de la política transpira el poderoso tufo del individualismo y es heredero de la tradición imperial, Yo Claudio, o del absolutismo de Luis XIV. Ojalá que Henri Falcón entienda la importancia del nosotros ¡de un partido unido, fuerte, de liderazgos colectivos!

NO quiero ser militante de ningún partido con dueño, donde se usen trucos para que las decisiones sigan reposando en manos de un “amado líder”, timonel o padrecito.

Bruno Gallo es integrante de la directiva nacional de Avanzada Progresista

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

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