Barcelona, tras el fiasco que supuso el empate frente al Eibar, reaccionó en El Alcoraz, ya con Leo Messi en el once titular, y se llevó una victoria obligada contra el Huesca aunque lo hizo por la mínima y exponiéndose a que su rival pudiera darle un susto en los últimos minutos.

Dos tropiezos seguidos contra rivales teóricamente menores para un equipo de la entidad del conjunto catalán parecían demasiados y así lo evidenció en terreno aragonés donde se impuso, aunque dejó dudas en su capacidad goleadora, para intentar mantener sus escasas opciones al título tal y como comentó su entrenador, Ronald Koeman.

El equipo barcelonés, con la pírrica victoria, no hizo más que confirmar su favoritismo ante el farolillo rojo de la categoría, que solo ha sido capaz de ganar un partido y cuya Liga está contra otros equipos, si bien, antes de jugar, la errática trayectoria de los catalanes esta campaña le hacía soñar con que una victoria era posible.

Los culé resolvieron el partido, que no tenían prisa porque encontraba huecos en el muro oscense con cierta facilidad, gracias a un centro medido en diagonal de Leo Messi a Frenkie de Jong que le ganó la espalda a la defensa y abrió el marcador en el 27.

Y pudo haber sido peor para el equipo de Miguel Angel Sánchez “Michel” si no llega a ser porque su guardameta, Álvaro Fernández, realizó dos grandes intervenciones, primero a Dembélé, con una salida providencial, y después a Messi en el lanzamiento de una falta directa en los últimos minutos del primer periodo.

EFE

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