Ser histórico implica manejar siempre expectativas muy altas. En el caso de Miguel Cabrera ya son varios años en los que resulta una obligación hablar de su cercanía a “los 3000 hits y los 500 jonrones”. Lo han repetido tanto que pareciera que es lo único importante y la verdad es que –más allá de los números- el Tigre Mayor solo piensa en “seguir disfrutando del beisbol”.

El popular Miggy, que cumplirá 38 años en abril, ha trascendido en MLB por su manera de vivir la pelota. Siempre risueño, atento a cualquier oportunidad para bromear con otros peloteros y llenó de esa pasión desbordante que suelen tener los novatos.

“Amo el béisbol y me encanta pasarla bien en el terreno… Me fascina estar allá afuera”, reconoció el criollo este viernes en unas declaraciones reseñadas por Las Mayores.

No hay duda. “Disfrutar el juego” ha sido siempre su estilo. Ha vivido cada una de sus 18 campañas como si fuera la “primera vez” y eso es algo que no planea cambiar, ni siquiera ahora que muchos de sus nuevos compañeros le recuerdan la edad que tiene al decir que crecieron viéndolo jugar.

“Es un poco extraño cuando dicen (que se criaron viéndote), pero ahí te das cuenta del tiempo que llevo en el juego… Muchos años”, reflexionó el maracayero, insistiendo en que nunca ha dejado de amar lo que hace.

“Quiero enseñarles a estos muchachos a divertirse, pero al mismo tiempo a trabajar duro… Sigo siendo joven”, dijo entre risas.

 

 

Y no, no es que al triplecoronado de 2012 se le haya olvidado que le faltan solo 13 jonrones para los 500 y 134 imparables para los 3.000, ambos récords están en sus “metas de este año”. Pero, como siempre, él prefiere pensar en estar sano, ganar muchos juegos y dar un gran espectáculo.

“A esta altura de mi carrera… estoy orgulloso de todo lo que he hecho, pero no quiero parar ahora; quiero continuar sumando, divirtiéndome y tratando de ganar juegos”, insistió emocionado.

“Si podemos ganar muchos juegos, creo que los números estarán ahí al final del año”, consideró.

Su salud anda muy bien y eso es un punto a favor en su afán por mantenerse activo. Según dice, se siente como cuando recién tenía 30 y las estadísticas lo ponían en la cúspide, alejándolo de comparaciones odiosas y proyecciones desalentadoras.

“Siento que puedo mover mis piernas, mi cadera y mi cuerpo cuando estoy bateando… Hacer mi swing de manera más natural. Y creo que eso me ayudará este año a producir más”, supuso.

Las metas están claras y las cartas echadas. Grandes hazañas esperan por Miggy, él va a ir por ellas -como siempre- disfrutando el camino.

LIDER EN DEPORTES

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