Una nueva proporcionalidad en la directiva del máximo ente comicial permitiría a la oposición tener representantes en los tres órganos subalternos del CNE, lo que garantizaría una mayor supervisión de los procesos llevados a cabo por el organismo


Para este martes 4 de mayo está previsto que la Asamblea Nacional de Nicolás Maduro designe a los cinco rectores principales del Consejo Nacional Electoral (CNE) y sus respectivos suplentes; directiva que tendrá a su cargo la realización de los procesos comiciales del país al menos en los próximos tres años. De la escogencia que se haga de la lista de 103 elegibles presentada por el Comité de Postulaciones Electorales (CPE) dependerá si comienza a rescatarse la confianza en el árbitro electoral y, por ende, en el sufragio como herramienta para dirimir las diferencias políticas

Desde 2017, cuando se realizó la más reciente elección de gobernadores de estado, la oposición no participa en bloque en contiendas comiciales en el país, y ya en esa oportunidad luego de una fuerte polémica en el seno de la oposición, con los sectores radicales reacios a avalar un proceso en medio del accionar de una asamblea constituyente con poderes plenipotenciarios que fue convocada por Nicolás Maduro y no por el pueblo.

Los expertos electorales Luis Lander y Rafael Delgado explicaron la importancia de una conformación de tres rectores principales inclinados al chavismo y dos a la oposición mayoritaria, para que se puedan enviar señales positivas con miras a unos procesos transparentes que vuelvan a tener la confianza de los electores.

Ampliación de canales de acción en el CNE

En las redes sociales han circulado versiones sobre la posibilidad de una directiva 3-2 favorable al chavismo con la presencia de dos rectores vinculados a la extinta coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática, plataforma que logró la victoria de una mayoría calificada de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015.

Entre los nombres que se mencionan están los del exministro de Educación Pedro Calzadilla, el exdirector del Saime, Gustavo Vizcaíno y la actual rectora del CNE Tania D’Amelio, como los nombres inclinados hacia el chavismo de la nueva directiva; mientras que el exdiputado Enrique Márquez y el ingeniero en sistemas y consultor político de la MUD Roberto Picón, serían las dos personas que entrarían por la oposición mayoritaria.

De darse esta correlación de fuerzas (sería la primera vez desde la relegitimación de los Poderes en 2000) se ampliarían los canales de acción por parte de la oposición en las diferentes comisiones del CNE, lo que redundaría en una mayor y mejor supervisión de los procesos, lo que podría permitir promover una mayor confianza en la transparencia de las contiendas comiciales.

El director del Observatorio Electoral Venezolano (OEV), Luis Lander, indicó que entre los nombres vinculados al sector oficial que se manejan para integrar la directiva, no figuran aquellos que generaron mayor aprehensión hacia la oposición mayoritaria (particular rechazo generó la postulación del Contralor General de la República, Elvis Amoroso) y que por ende existe la posibilidad de conformar una directiva que sea aceptada por los sectores enfrentados en la política nacional.

“Se proponen rectores comprometidos con la gestión de Nicolás Maduro, pero no con las posturas más radicales y antagónicas ni se considera que tienen menos capacidad de diálogo y negociación con sectores más plurales”, expresó Luis Lander.

Aseguró que, de confirmarse los nombres que se han manejado, aunque no sería una noticia maravillosa, sería una razonablemente aceptable.

Restablecer el equilibrio

Por su parte, el sociólogo Rafael Delgado, director de la encuestadora Varianzas, expresó que aunque se sabe que la estrategia del gobierno es que los electores no acudan masivamente al proceso electoral, esta situación es contraria al contrato social que tiene Venezuela plasmado en su Constitución y sus leyes, por lo que el esfuerzo debe concentrarse en lograr un CNE más equilibrado.

“El gobierno debería empujar un poco la carreta hacia allá, restablecer el equilibrio democrático empezando por el CNE”, explicó Delgado, quien resaltó que con una directiva del CNE que tenga mayor presencia de la oposición mayoritaria se darán mayores posibilidades para que las diferentes proporciones políticas del país se vean reflejadas en una medida más ajustada a la realidad en próximas elecciones.

Presencia en las comisiones

Luis Lander explicó que contar con un rector principal adicional al único que había tenido permitirá a la oposición mayoritaria tener dos suplentes, uno de los cuales estaría en posición de incorporarse a alguna de las instancias del Poder Electoral.

La importancia de esto es que el CNE está conformado por tres órganos subalternos, la Junta Nacional Electoral (JNE), y las comisiones de Registro Civil y Electoral, y Participación Política y Financiamiento.

 

 

Como el chavismo ha contado con cuatro rectores principales, podían tener presencia en las tres instancias, mientras la oposición solo podía estar presente en dos (una a través del principal y otra con el suplente de éste), situación que cambia si cuentan con dos principales y sus respectivos suplentes.

La importancia de cada órgano del CNE

Lander explicó la importancia de los tres órganos subalternos del CNE: “La Junta Nacional Electoral define el cronograma, decide en caso de la elección de integrantes de cuerpos colegiados las circunscripciones, así como cuántos centros electorales y mesas va a haber en todo el país. Además, dependen de ella las juntas regionales, las municipales, parroquiales y hasta los propios centros electorales”.

“La comisión de Registro Civil y Electoral –prosiguió-, determina quiénes son los venezolanos que tienen derecho a votar y quienes no, se encarga de conformar la lista de electores y de distribuirlos en los centros y mesas electorales”.

Por último, precisó que la comisión de Participación Política y Financiamiento es aquella ante la que se registran los partidos políticos, la que decide la legalidad de las mismas y, por ende, las que tienen derecho postular candidatos para una elección. También es la oficina encargada de vigilar el financiamiento de la política en el país.

Para Rafael Delgado, lo más importante de la elección de la junta directiva es que los representantes que van a estar asociados a la oposición puedan tener la posibilidad accionar algunas correcciones importantes, para que el proceso sea más transparente y el elector pueda acudir al proceso comicial con mayor confianza.

“Esos rectores vinculados a la oposición, que podrían ser dos, pueden estar uno en la parte del Registro Electoral (RE), que aunque sabemos que el tiempo conspira en contra, hay que limpiarlo. Así que la oposición tendría que tener uno de estos rectores presidiendo la comisión de Registro Electoral e impulsar la depuración del mismo”, apuntó Rafael Delgado.

Añadió que el otro tema vital para la oposición es el de la legalización de los partidos políticos. “Hay que rescatar las siglas que son históricas y constituyen símbolos, que están internalizados en la mente del elector. Las siglas de AD, de Copei y del resto de las organizaciones deben ser devueltas a sus dirigentes originales».

De igual manera, refirió que los rectores vinculados con la oposición deberán velar porque los llamados puntos rojos (instalaciones en las que actúan activistas del chavismo que se colocan en las adyacencias de los centros electorales) no estén cerca de los centros de votación, debido a que su acción amedrenta o manipula a electores.

Señal de confianza

Luis Lander subrayó la necesidad de que se envíe una señal al país de entendimiento entre las fuerzas políticas y que el chavismo no imponga su mayoría en la AN para continuar controlando el CNE.

“El oficialismo tiene la posibilidad de hacer un ‘zapatero’, (todos los rectores de su bando) como se dice en dominó. Cuenta con votos suficientes para nombrar entre titulares y suplentes a oficialistas, pero si decidiera hacer eso no estaría mandando una buena señal. Sería una señal de autoritarismo e intolerancia, de no querer entenderse con las distintas fuerzas políticas y resultaría un CNE que, para el ciudadano de a pie, no generaría mayores niveles de confianza, por lo que comenzaría con muy mal pie.

Destacó que actualmente hay una desconfianza profunda en la autoridad electoral, por lo que el primer paso para resolver esa situación y restablecer el sufragio como un derecho político para todos los ciudadanos, es que se designe un CNE que goce de razonable confianza.

Rafael Delgado hizo énfasis en que más allá del número de rectores y las instancias que ocupen, lo más importante es que exista un acuerdo político para que los rectores puedan ejercer sus funciones sin ser coaccionados.

Lo importante es que en la comisión a la que pertenezcan los representantes del CNE de la parte opositora éstos no sean bloqueados, que les dejen hacer su trabajo. Lo que hemos observado en diferentes ocasiones, es que muchos de los representantes de la oposición han estado bloqueados, que no se les toma en cuenta y eso es grave. Se debe respetar las funciones de los rectores y sus comisiones”, advirtió.

Insistió en señalar que el hecho de que un opositor sea vicepresidente del organismo y pueda tener comisiones a su cargo le otorga una jerarquía mayor, “pero si no hay un acuerdo político ese vicepresidente podrá ser bloqueado. Lo más importante es que exista un acuerdo político, que los rectores puedan actuar, ser críticos, que sus críticas sean escuchadas y que, a partir de las denuncias que se hagan se reparen las cosas que se deben reparar”.

La AN de abrumadora mayoría del oficialismo tiene la palabra.

TAL CUAL

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