En el primer semestre del 2020, Codehciu contabilizó 94 víctimas de violencia basada en género en los municipios Angostura del Orinoco, El Callao y Caroní; este último con 65% de los casos totales. Durante la cuarentena, la organización advierte un preocupante repunte de casos.

Codehciu | Melanie González

Las cifras demuestran que este año será uno de los más complejos para mujeres y niñas en el estado Bolívar. La pandemia mundial de COVID-19 ha limitado la movilidad de los ciudadanos, haciendo que las sobrevivientes de violencia pasen más tiempo con sus agresores bajo un mismo techo, informó la Comisión para los derechos humanos y la ciudadanía (Codehciu) a través de un comunicado.

En el primer semestre del 2020, Codehciu contabilizó 94 víctimas de violencia basada en género en los municipios Angostura del Orinoco, El Callao y Caroní; este último con 65% de los casos totales.

Los reportes y publicaciones de ONU Mujeres confirman que, dentro de la cuarentena social, hay riesgos adicionales para las mujeres víctimas o sobrevivientes de la violencia de género. Las tensiones emocionales y económicas son los mayores desencadenantes de este tipo de abuso.

Si bien el confinamiento disminuye el riesgo de contagio por coronavirus, expone a las mujeres, niñas, niños y adolescentes a otras situaciones que los vulneran; por ejemplo, la violencia sexual y física. Organizaciones no gubernamentales que monitorean este tipo de agresiones se preocupan por lo que queda de año, ya que se ha percibido una falta de respuestas de las autoridades del Estado para garantizar la protección a mujeres.

Actualmente es más difícil tramitar una denuncia o pedir ayuda. Norkis Salazar, abogada y monitora de Codehciu, expone que “los servicios policiales y judiciales tienen muchas carencias, no están atentos a todos los incidentes de violencia contra las mujeres y las niñas que surgen en un mes”.

Es alarmante cómo se ha vulnerado el bienestar, salud sexual y reproductiva, salud mental de niñas, adolescentes y mujeres, informó Codehciu. Solo entre julio y agosto de 2020 los reportes de Codehciu evidencian que hubo 13 menores de edad víctimas de diferentes tipos de violencia en Bolívar, incluida la sexual.

Codehciu cuenta con profesionales capacitados, dispuestos a ofrecer acompañamiento jurídico y psicosocial a las mujeres que estén listas para romper los círculos de abuso que las rodean, dándoles una oportunidad para que puedan cambiar su realidad para ellas mismas, sus descendientes y su entorno social.

La abogada Norkis Salazar, que tiene contacto directo con las cifras, nos habla sobre estas vulneraciones:

¿Cómo va la estadística en cuanto a casos de violencia de género en el estado Bolívar en 2020?

La mayoría de los casos atendidos en Codehciu han sido relacionados con la violencia sexual y violencia física de niñas, niños y adolescentes. Aunque nosotros nos especializamos en la atención de mujeres, no podemos hacernos la vista gorda y atendemos a cualquier menor de edad sin distinción de sexo.

¿Por qué están ocurriendo estas vulneraciones? ¿La cuarentena tiene algo que ver?

La violencia sexual siempre ha existido, al igual que la violencia física y amenazas, ahora se nos vino el confinamiento que restringe la movilidad, aumentando el tiempo compartido con el agresor. Esta situación ha hecho más notables las limitaciones que tienen las mujeres para acceder a la justicia.

Esto pasa porque Venezuela viene arrastrando desde hace un tiempo un montón de debilidades en el sistema de justicia y en los órganos receptores de denuncia pero tampoco hay que olvidar que todos los ciudadanos se enfrentan a las mismas dificultades económicas, sociales, la situación pandémica.

Si todo eso es difícil para una persona normal, para una víctima de abuso sexual, el riesgo es mayor, porque no se siente seguro ni en su propia casa.

¿En qué tipo de ambiente se encuentra una víctima de violencia de género ahora?

Normalmente el ambiente de una mujer víctima de violencia, se ha formado con tiempo, no es algo casual ni repentino. Cuando hay un hecho de violencia, una muerte o una amenaza es porque ya han sucedido otras señales que en ese hogar hay violencia intrafamiliar.

¿Qué tienen en común todas estas víctimas? ¿Hay algún patrón del que debamos estar alerta?

Cuando una mujer está dentro de un círculo de violencia le es difícil salir de ese ambiente, por eso nosotros siempre explicamos cuáles son esas señales de alarma que quizás pueda tener su agresor, para que ellas puedan identificarlas.

Hay muchas conductas que se han normalizado y que se han aceptado porque “es mi pareja”, bueno, “porque es mi papá”, o si son jóvenes normalizan que su papá, su tío o su primo las toque. Una de las más comunes es que la mujer acepta que su pareja la insulte, la humille, la vigile, la persiga o golpee, quizás se sigan quedando porque creen que tiene la capacidad de cambiar esa actitud en él.

Nos crían pensando que tenemos un instinto protector de madre sanadora, que puede reparar a las personas y no es así. En realidad es muy difícil que suceda. Una vez que hay una manifestación de violencia o de dominio, realmente hay que evaluar si esa persona está dispuesta a cambiar o al menos tiene la intención de hacerlo.

También hay factores como el miedo o la vergüenza por el ¿qué pensarán de mí?, ¿me irán a creer?, ¿perderé a mi familia? Y muchas otras interrogantes asociadas con el miedo.

Nosotros guardamos la confidencialidad de sus casos. Creemos totalmente todo lo que digan porque si lo está manifestando, por algo será. Si ella decidió abrir un proceso judicial, lo respetamos; si no lo desea hacer, también lo respetamos.

Nuestra intención es acompañarlas en los procesos que deseen. Si no quiere denunciar y solamente quiere asesorías o alguna atención psicosocial es válido. No hay una obligatoriedad de recibir los servicios, nosotros acompañamos y respaldamos las decisiones que ella tome.

Sí se puede salir del ciclo de violencia

¿Cuál es la ruta para denunciar y escapar de este tipo de violencia?

Como organización ofrecemos el servicio psicosocial y la asesoría legal, le ordenamos el material, hacemos los enlaces con las instituciones y órganos receptores de denuncia si realmente quiere hacerla.

Las acompañamos al primer órgano receptor de denuncia, pudiendo ser Patrulleros de Caroní, la Fiscalía 16 o al Consejo de Protección para colocar la denuncia. Pero antes evaluamos si puede ir a un lugar seguro después de colocar la acusación y si cuenta con el apoyo de algún familiar para respaldar la información que va a exponer.

Velamos en todo el proceso por su restauración y nuestros esfuerzos para que las personas puedan recibir una respuesta real.

¿El Estado se ha pronunciado o se ha mostrado preocupado por el aumento de casos durante la pandemia?

La violencia contra la mujer es un tema de salud pública, las afecta a ellas como personas, a sus hijos, a sus familiares cercanos y a su entorno social. Requiere del servicio de salud pública y del sistema de justicia. Por eso me preocupa no haber visto ningún pronunciamiento oficial sobre los altos números, ni he visto un registro de cuántas mujeres fueron atendidas o cuántos casos van en curso. Es preocupante porque la información es poder y el tema nos involucra a todos para mitigar el abuso de género.

¿Por qué es importante contar estos casos? ¿Qué puede decir a las mujeres que tienen miedo de denunciar a sus agresores?

Es importante contar estos casos porque no hay un número oficial y nuestra base de datos nos permite evaluar la realidad social en la que vivimos para ver qué podemos hacer dentro de nuestras limitaciones. Siempre tendremos a disposición nuestra atención de forma gratuita presencialmente y por teléfono. Por experiencia conocemos historias de madres que han salido del círculo de violencia, sin bienes y con hijos a cuestas.

Creemos en la capacidad para reinventarse de cada bolivarense. Solo esperamos a que llegue el momento de cada víctima para actuar y buscar ayuda.

CORREO DEL CARONI

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