La Escuela de Teatro Musical de Petare está cerca de cumplir una década y hoy su mayor logro, además de las obras, podría decirse que es la resiliencia de sus miembros: con sus recursos y a su manera, la actividad continúa en medio de la pandemia. Y hasta preparan la quinta edición del Festival Juvenil de Artes Escénicas Breves

al subir las escaleras, en medio del principal acto musical de la obra, Marta se resbaló y cayó en los brazos de Adolfo, su coprotagonista. Con dolores y moretones, el show tuvo que continuar. Así lo quiso ella. El público no vio nada. Era su primer papel protagónico. Interpretaba a Gabriella en “El musical de la secundaria”, una versión petareña de High School Musical de Disney. Eso, claro, no estaba dentro del guion adaptado, y mucho menos en la versión original. Después de los desacuerdos en los ensayos, esa noche Adolfo se convirtió en su héroe, en otro amigo de la escuela de teatro.

Marta entró a la Escuela de Teatro Musical de Petare en 2012. Tenía 11 años y estudiaba sexto grado en el Colegio Martín Tovar y Tovar, ubicado también en el casco histórico petareño. Se inscribió por iniciativa propia. Lo hizo para aprovechar las tardes libres. Y aunque al principio todos sus compañeros de clases la acompañaban, con el tiempo, de todos los inscritos, ella fue la única que se quedó en la institución. Una experiencia que consideró definitoria para su vocación y expresión artística. Y que hoy, incluso, complementa estudiando Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Pero Marta no solo es actriz. Hace de todo en la escuela: asiste a los profesores en las clases, trabaja en la escenografía, toma las fotos de los actos, barre, reparte las meriendas y hasta se encarga de la puerta cuando las obras se presentan. Además de interpretar a Gabriella, también hizo “La grieta: más allá de las reglas”, “Millie completamente moderna” y “El libro de la selva”. Este último montaje lo recuerda muy bien. Allí interpretó a dos personajes: fue una loba cercana a Mowgli, y una parte de la serpiente Kaa.

Su interés por las tablas no es un hobby. En tercer año se cambió de liceo para continuar con su formación actoral. Una muestra de la voluntad de trabajo que tiene con la institución. Y no está sola.

Al igual que ella, muchos jóvenes han encontrado en la Escuela de Teatro Musical de Petare, la creatividad y la inspiración para el montaje de historias conmovedoras y resilientes que llevan arte y emoción a una parroquia donde la crisis ha causado estragos. Un esfuerzo tan sólido que ni la pandemia ha podido vencer y que acaba de ser reconocido con un premio especial de la Asociación de Críticos de Teatro de Venezuela.

Casi diez años de trabajo

La Escuela de Teatro Musical nació como resultado de un proyecto de recuperación del Teatro César Rengifo en 2011. En eso estuvo involucrada la Alcaldía del Municipio Sucre, entonces administrada por Carlos Ocariz, pero también la Embajada de Estados Unidos y Producciones Palo de Agua. El objetivo era que la comunidad tuviera un espacio para acercarse a las artes.

Fue así como Vyana Preti, su fundadora y actual directora ejecutiva, pensó en crear una escuela de teatro musical gratuita para los niños de Petare. Su compañera Natalie Rego la apoyó y se convirtió en su aliada. Hoy es cofundadora y directora académica de la institución.

“En ese año, después de mucha planificación, empezamos con 8 niñitos que tenían entre 7 y 10. Luego pudimos hacer el primer montaje que fue ‘Aladino’ con 16 niños, pero después ese número aumentó muchísimo”, asegura Rego.

Natalie Rego (Foto: Bryant Pérez)

Vyana Preti (Foto: Arnaldo Utrera)

Casi una década ha transcurrido y ya son más de una docena de obras. Todas vinculadas a temas como la libertad, al empoderamiento femenino, al rompimiento de prejuicios y a la superación de adversidades: “Buscamos que los musicales hablen justamente sobre estos temas, sobre el hecho de que eres capaz de lograr tus sueños desde un lugar honesto”.

Aparte de las obras célebres como “Aladino” o “El libro de la selva”, la escuela también ha traducido del inglés al español varios musicales reconocidos en el mundo artístico estadounidense como “Seussical, un musical para imaginar”, basado en los cuentos de Dr. Seuss; “Millie completamente moderna”, de Jeanine Tesori, Dick Scanlan y Richard Morris; y “El tren de la libertad”, inspirado en la vida de la esclava americana Harriet Tubman, quien cruzó del sur al norte para obtener su libertad, y después ayudó a otros a través de un tren subterráneo. Esas, entre otras bastante populares.

Adaptarse para no morir

Cuando el 13 de marzo se reconocieron los primeros casos de coronavirus en el país, el equipo de la Escuela de Teatro Musical de Petare tuvo que pensar cómo adaptarse a la nueva realidad pandémica.

“La semana que siguió al inicio de la cuarentena íbamos a estrenar el último trabajo que habíamos preparado y, bueno, no se pudo. Ahora será online, que es un reto y una experiencia nueva”, comenta Marta, quien ya pertenece al nivel juvenil, el grupo de los más grandes, aquellos que tienen más tiempo en la escuela. Ellos normalmente trabajan en obras originales, creadas por todos de manera colectiva, esta vez a partir de una pieza propia llamada “Stop”.

Frente a la pandemia mantuvieron la calma y buscaron una alternativa que se adecuara a la realidad de cada uno de los estudiantes y profesores. “Aparecieron múltiples ideas: desde la creación de guías maravillosas, de videos cortos, de notas de voz y de clases online. Nuestra propuesta este año va a ser completamente digital. Va a ser un video en el que los niños ya están trabajando desde casa con sus herramientas, con los recursos que tienen, totalmente adaptados a lo que está buscando cada montaje”, cuenta Natalie Rego.

Entre las obras en preparación están una de las Mil y una noche de Jasmine y Aladino, y los remontajes de “Querida Edwina Show” y “El tren de la libertad”. Todas con nuevos giros y adaptadas al presente.

Rego añade que a pesar de que muchos de los niños de Petare no cuentan con computadoras, celulares o Internet, todos buscaron la forma de estar comunicados y de ser parte de los montajes. “La respuesta ha sido muy linda. Vemos que para ellos es importante la escuela, que es un goce poder hacer todo esto, porque lo tuvieron que hacer desde casa con sus otras responsabilidades escolares”. Al punto de que, aparte de las obras, también se encuentran planeando la quinta edición del Festival Juvenil de Artes Escénicas Breves, dirigido por el joven Esleiker González desde hace 5 años.

El festival va

Esleiker González entró a la escuela en 2011, cuando empezó el proyecto. Entonces estudiaba en la Escuela Municipal Francisco Espejo. Su audición fue la número 29 entre casi 80 muchachos que aspiraban entrar. Hoy, a punto de cumplir una década desde aquella audición y ya con 20 años de edad, es el estudiante con mayor trayectoria. Ha trabajado en una decena de obras y colabora con la institución en todo lo que puede. En 2015 se le ocurrió crear un festival –también en el marco de la recuperación del Teatro César Rengifo– para que la comunidad apreciara los talentos de la escuela.

Las ediciones posteriores del festival trascendieron la localidad de Petare y no solo abarcaron otras zonas de Caracas, sino también otros estados del país, pues, González ganó un capital semilla de 900 dólares para desarrollar esta iniciativa social, después de haber sido seleccionado entre 60 proyectos en la primera edición de Young Entrepreneur que tuvo sede en Nueva Esparta y fue apoyada por Aprendo y Emprendo y la Embajada de Estados Unidos; siendo esta última la institución que ha respaldado desde el comienzo a la Escuela de Teatro Musical de Petare.

En 2020 ya preparan la quinta edición. “A pesar de la pandemia, hemos decidido llevar a cabo el proyecto este año, pues, aunque el formato deba ser distinto, las razones del festival se mantienen: ser un espacio de expresión y encuentro para jóvenes creadores. Espacio que es aún más necesario ante las condiciones actuales que han incrementado los niveles de estrés y ansiedad y el aislamiento”, explica Esleiker González.

También agrega que el esfuerzo no solo pasa por la realidad actual, también por las circunstancias que enfrenta el país desde hace años, pero buscan transformar esas limitaciones en oportunidades para lograr los objetivos. Y lo están logrando.

Imágenes: Cortesía Escuela de Teatro Musical de Petare

EL ESTIMULO

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here