Junto con la caída de la producción en la Siderúrgica del Orinoco, los beneficios contractuales que tenían los sidoristas también se fueron abajo, en especial la póliza de hospitalización, cirugía y maternidad (HCM). La Corporación Venezolana de Guayana (CVG) ha dejado desatendida a la mayoría de los trabajadores en lo que a salud respecta.

 

Por José Rivas / correodelcaroni.com

El delegado departamental de Sidor, César Soto, estima que solicitar atención médica se convirtió en un proceso burocrático donde solo se atienden un 8% de los empleados que solicitan la atención en clínicas, y eso privilegiando a quienes están dentro del plan de contingencia.

Trabajadores tienen que constantemente denunciar en redes sociales, o rogar a algunos directivos para que puedan aprobar los recursos y se les preste atención médica. “Es por la presión que se ejerce”, manifestó el dirigente, que logran ser ayudados.

 

 

Comentó que en las oficinas de medicina ocupacional no hay los suficientes medicamentos para atender problemas de salud. En su caso, desde el año pasado Sidor le debe 1 millón de bolívares que gastó en medicinas y nunca fue repuesto, todo esto se fue devaluando sin ser reembolsado por la estatal.

 

 

Aunque en algunos casos sí atienden a los afectados, relató que es muy lenta las respuestas por parte de la CVG y Sidor, dado que una persona puede pasar hasta cinco días esperando atención médica. “Para atenderte tienes que llegar con las tripas afuera”, dijo.

Tienen una data de alrededor de 30 trabajadores que han muerto desde enero luego de ser rechazados en algún centro privado por la morosidad de la estatal. “Muchos fueron rechazados en las clínicas y murieron regresando a sus casas”, afirmó. Para Soto, las muertes de los trabajadores son responsabilidad de las políticas de gobierno de Nicolás Maduro y su gabinete.

El representante de la Comisión Paritaria de Higiene y Seguridad Frank Oliveros estima que de los más de los 86 mil asegurados que tiene la estatal no se esté atendiendo ni siquiera a un 20%.

“Desde abril hasta acá la situación ha empeorado”, expresó. Según el dirigente cuando la empresa corre con los gastos de medicinas, operaciones, consultas médicas no lo hace de forma completa, trabajadores no reciben todos los tratamientos o de recibirlos lo hacen de forma fraccionada.

Con el estado actual de la empresa en el que producen menos del cinco por ciento de su capacidad, garantizar el servicio de salud a los trabajadores dependería de que la producción se mantenga por lo menos a un 70% de su capacidad instalada, expresó Oliveros.

La centralización

En 2016, tras la imposición de un controvertido contrato que jamás fue difundido, Sidor creó un método autogestionado llamado Fondo Autoadministrado de Salud del Ministerio del Poder Popular de Industrias Básicas, Estratégicas y Socialistas (Fasmibes), en sustitución de la póliza de salud.

La medida generó una huelga de hambre en la siderúrgica. Dirigentes sindicales negaron que esa medida estuviese en los acuerdos suscritos en 2014 y que desmejoraba las condiciones de los más de 86 mil afiliados, entre trabajadores activos, jubilados y carga familiar.

Pero la grave situación de Sidor y de las empresas de Guayana no terminó allí: en 2018 llegó el punto de quiebre. El 25 de julio de 2018 bajo el mandato del presidente de la CVG, Pedro Maldonado, se anunció en el decreto 3.549 unos parámetros para aumentar la centralización y dejar de lado las necesidades de los trabajadores.

Esto según el documento buscaba “la incorporación de mecanismos novedosos y cada vez más eficientes de gestión de nuestros recursos naturales” pero tenía como objeto: “Centralizar atribuciones, gestiones o procedimientos en determinadas empresas, en órganos de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), o en unidades de gestión o administración de ésta”.

“De ahí todo se vino abajo”, expresó Pablo Mantilla, coordinador de la Comisión de Salud del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares (Sutiss).

Para febrero de este año había denunciado que, según los cálculos del sindicato, habían muerto un aproximado de 100 trabajadores jubilados y activos -o sus familiares- desde mayo de 2019 a la espera del servicio de hospitalización, cirugía y maternidad (HCM).

Actualmente desconoce el número de muertos desde el mes de enero, dado que la mayoría de los trabajadores fueron sacados de la estatal por la pandemia y se mantienen con las tarjetas de acceso inhabilitadas, pero estima que hay cerca de 2.500 solicitudes de operaciones que no han sido atendidas en aproximadamente año y medio.

Deudas pendientes

Un directivo de la Asociación de Clínicas de Guayana (Asocligua), que prefirió no identificarse, señaló que desde enero de 2019 la CVG no ha vuelto a responder a sus solicitudes de pago. Las 20 clínicas que pertenecían a la asociación se vieron perjudicadas por las deudas de la estatal. “A la mayoría no les pagaron”, expresó.

Dado esto es poca la confianza que mantienen ahorita las clínicas para atender a trabajadores de las empresas básicas, los pacientes pueden esperar dependiendo del caso, incluso meses para que les aprueben los recursos para ser atendidos o morir sin ser atendidos.

Aunque no detalló en el monto, el directivo expresó que la deuda es de millones de dólares y que el pago de la CVG debe hacerse de acuerdo al valor en dólares que se consumió años atrás.

LA PATILLA

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