El diputado en el exilio y líder de La Causa R asegura que no será candidato a gobernador, aclaratoria que surge a raíz de cuestionamientos a su postura a favor de participar en elecciones regionales.

Las declaraciones del diputado en el exilio, Américo De Grazia, para el medio RCR, generaron críticas negativas y positivas hacia su postura en torno a temas modulares del acontecer político, como el retorno de las negociaciones entre la oposición y el gobierno de Maduro.

“Así sea con un pañito en la nariz, debemos hacerlo (…) hablamos de criminales que tienen secuestrada a Venezuela, y es con ellos con quien tenemos que de alguna manera entender y lograr su salida, su derrocamiento o su debilitamiento”, dice De Grazia en uno de los videos difundidos en Twitter.

Sobre la participación en los comicios regionales planteó en la posibilidad de si contribuye o no a la salida de Nicolás Maduro. Considera que esas elecciones pueden convertirse en plebiscitarias y “seguir empujando al régimen hacia su salida o abismo”.

En entrevista para Correo del Caroní, el parlamentario de la Asamblea Nacional electa en 2015, amplió su posición sobre estas interrogantes, cuestionada por un sector de la oposición política, y de la ciudadanía que mantiene el rechazo hacia el mecanismo electoral y el diálogo.

‒‒ Si bien el diálogo y la negociación constituyen mecanismos pacíficos para concretar la salida de un régimen o una solución a la crisis política, la experiencia reciente genere desconfianza en la ciudadanía. ¿Por qué intentar nuevamente un diálogo? ¿Significa moverse hacia adelante? ¿Fracasaron estrategias en la oposición o significa que hay mejores oportunidades?

‒‒ El diálogo, la negociación son mecanismos políticos para llegar a entendimientos o acuerdos, más allá de si son buenos o malos, se satanizan o no. El punto, a mi juicio, está en que todo lo que pueda contribuir a la salida del narcomadurismo tenemos que hacerlo. ¿Es a través de la negociación? ¿Es a través de un proceso electoral presidencial supervisado, transparente, con árbitros internacionales? ¿Es a través de una insurrección de los militares constitucionalistas dentro de los cuarteles? ¿Es a través de una intervención de países aliados y convenida con nosotros? No lo sé, tenemos que trabajar en todos los mecanismos.

Por eso yo no puedo ni debo, y creo que la oposición no debe descartar ningún escenario. Lo otro es que las condiciones no existen si tú no las creas. ¿Quieres ir al diálogo? ¿Qué estás haciendo para promover una negociación inteligente y que favorezca a los venezolanos? Si es bueno para Venezuela, es malo para Maduro. Ese es el fin del asunto. Más allá de la satanización o no, el cuchillo en una cocina lo puedes utilizar como un arma criminal o simplemente para cocinar, no tienes por qué satanizar el instrumento. Por eso es una torpeza de parte de la oposición que satanicemos cualquier mecanismo que favorezca la salida del régimen.

‒‒ ¿Qué elementos son necesarios para esa negociación y generar confianza en la población, más no falsas expectativas?

‒‒ Las falsas expectativas vienen cuando se programa el fin del Chávez-madurismo como un término como si dependiera de ti. O sea, son las elecciones presidenciales y se acabó el madurismo, son el diálogo y se acabó el madurismo, o aquellos que aspiran, esperan y trabajan en función de que llueva café en el campo: “la única salida es que venga una intervención de países aliados”. Si trabajas bajo esa premisa, por supuesto que generas desconfianza, porque ya te han dicho los países aliados que no van a entrar, que no van a venir, que no van a llegar.

En consecuencia, se trata de jugar en todos los tableros y crear el escenario adecuado para hacerlo y, por supuesto, eso requiere de mucha filigrana, de mucha orfebrería en el discurso, en la narrativa y en el relato político del lado de los factores democráticos.

‒‒ Sobre la pregunta de si ir o no a las regionales, hay a quienes les sorprende esta posición, ya que desde que hubo el fraude en las regionales de 2017, precisamente con la Gobernación de Bolívar

¿Qué cambia entre unas parlamentarias y unas regionales? ¿Es factible en este momento recuperar esa confianza y fuerza del voto, y a su vez ir a un proceso con un régimen acostumbrado al ventajismo, con el aval del TSJ y CNE?

‒‒ Ese es el punto, y es el punto de quiebre. ¿Fue correcto que nosotros como oposición nos hayamos negado a participar en el fraude de la ejecución de la Asamblea Nacional Constituyente? Sí, y fue tan efectiva la estrategia que el mundo entero la desconoció. Si hubiésemos ido, la reconocíamos. ¿Fue el no participar en el fraude de las presidenciales del 2018 una estrategia correcta? Sí, tan correcta fue que sirvió para quitarle la legitimidad de origen a Nicolás Maduro. ¿Fue correcto no participar en el fraude del 6 de diciembre de las parlamentarias? Sí, tan correcto fue que la Unión Europea, ni el mundo civilizado ni el concierto de naciones libres no reconocen a la Asamblea Nacional de Nicolás Maduro como legítima. Todo eso es correcto.

¿Es correcto aplicar la misma estrategia para las regionales? No, porque no me imagino a la Unión Europea pendiente de si van a legitimar o no al gobernador de Bolívar o de Apure. Tienes que pisar tierra. La estrategia no puede ser la misma. No puede ser la misma estrategia que uses en todas las batallas, porque justamente, como dicen en mi pueblo en Upata, te cogen la caña. En consecuencia, de lo que se trata es de salirse del marco donde te quieren colocar la estrategia de las regionales, y construir tu propio escenario. Es cuando acuñamos la frase de anticipar eventos para construir escenarios.

¿Cuál es el escenario que tú pretendes construir en función de las regionales? Un escenario en el que haya garantías, en el que haya transparencia, incluso condiciones establecidas para unas elecciones libres, supervisadas, transparentes, fiscalizadas e incluso por organizaciones internacionales. Pero eso no lo podemos hacer disgregados, tiene que ser en un solo bloque, con una sola tarjeta, que he dado a llamar Unidad Venezuela, con el color vinotinto, con un solo candidato por región, con candidatos aparaguados en una sola tarjeta y no en función de privilegiar las tarjetas de los grupos y partidos, con una estrategia visible.

No puede ser que apliquemos la misma medicina en todos los escenarios, porque la política también es dinámica y dos más dos, en política, no necesariamente son cuatro, y no es contradictorio. Necesitamos ganar una a una todas las batallas que se nos pongan e interpongan en el camino (…) Si no eres capaz de construir un escenario para unas elecciones regionales, cómo vas a ser capaz de construir un escenario favorable para unas presidenciales. Ese también es el punto.

‒‒ ¿Qué ha faltado para lograr el centro de dirección política en la oposición?

‒‒ Es una pregunta, a mi juicio, sustancial, transversal y neurálgica, porque allí está y radica el meollo del problema. La Mesa de la Unidad Democrática, que fue una experiencia exitosa, no la mató Nicolás Maduro, la mató el G4, la mataron partidos como Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular y Primero Justicia, para favorecer las tarjetas focales de cada uno de estos partidos. En un acto de mezquindad, porque supuestamente ya era hora de que cada quien se midiera a sí mismo.

El afán de favorecer la hegemonía grupal ha mermado la capacidad de construir un centro de dirección política y, peor aún, de conspirar contra ella. Si se insiste en esta estrategia equivocada de favorecer los intereses grupales y hegemónicos del G4 y los partidos políticos, obviamente le estaremos haciendo un flaco servicio a la liberación de Venezuela, a restaurar la democracia e institucionalizar la libertad.

Si no logras comprender que el problema no se puede resolver bajo la óptica de favorecer la hegemonía de un grupo, sino la necesidad de un país de reponer la democracia, con fórmulas que ya han demostrado ser eficientes como el caso de la MUD, entonces no hemos comprendido y lamentablemente no hemos aprendido la lección. Y esa es parte también de la reflexión que estamos haciendo de carácter público.

‒‒ ¿Está preparada la oposición para anticipar eventos y crear escenarios, además de movilizar nuevamente a la sociedad, que a su vez está sumergida en atender primero sus necesidades básicas, que forma parte de la crisis generalizada en Venezuela (agua, gas, gasolina, electricidad, alimentos, salud)?

‒‒ La oposición desafortunadamente anda desconcertada, y el pueblo anda ocupado en lo que se tiene que ocupar, que es resolver sus necesidades básicas. Hay un pueblo que, además, ha generado en medio del COVID-19 en el año 2020, con un país destruido, más de 9.600 protestas en un año, equivalente a un promedio de más de 20 protestas al día.

¿Quién los articula? Si no hay una fuerza social, porque también es verdad que los partidos de la oposición desprecian, eximen y excluyen a las fuerzas sociales porque “este es un tema de políticos”, en consecuencia, si no hay fuerza social tampoco se contribuye a la salida del régimen.

Por eso la complejidad del asunto, y por eso hemos venido planteando la necesidad de la construcción de una asamblea nacional de trabajadores que restituya el músculo sindical venezolano, que logre nuevamente articular esa fuerza social dispersa y que se legitime a través de una consulta popular similar a la ejecutada el 16 de julio (2017) y el 12 de diciembre pasado. Mecanismos hay, creo que lo que no hay es voluntad política ni comprensión de la magnitud del problema que estamos viviendo.

¿Candidato a la Gobernación?

La posición del diputado Américo De Grazia sobre participar en próximas elecciones regionales trajo consigo la interrogante sobre su posible candidatura. Al respecto, sostuvo que no es candidato a gobernador.

“Este no es el momento para cálculos personales ni para feria de vanidades, ni para egos ni narcisismos. Anuncio de manera oficial e irreversible: yo no soy candidato a gobernador, ni por el estado Bolívar ni por ninguna otra región. Mis argumentos son formulados pensando en mi destino. Este debate no puede ser bastardeado”.

Se refirió también a que el partido al cual pertenece, La Causa R, “tiene que dejar de ser el comodín del G4, y este último debe liberar a Juan Guaidó del secuestro al que ha sido sometido y a la extorsión política permanente”.

Jhoalys Siverio

CORREO DEL CARONI

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