La mujer ha sido a lo largo de la historia motivo de polémica, y controversia tanto por motivos pasionales y sentimentales debido a todo en vendaval de sensaciones que suele provocar en el sexo opuesto, desde que la inocente Eva se dejo persuadir por la serpiente, es mucha el agua que ha pasado por el puente desbocado de la virilidad masculina, sino preguntémosle a Sansón y su experiencia con Dalila y su corte de cabello que la postre lo llevaría a la tumba junto con el pueblo filisteo.

Todo un sinfín de historias plagadas a veces de inverosimilitud adornan el desarrollo histórico de los encantos femeninos  y el mágico hechizo que pueden provocar, guerra y muerte como lo fue helena para todo el pueblo troyano.

Lo cierto es que el encanto femenino ha sido y seguirá siendo una referencia que no se altera con el pasar de los años solo recoge más argumentos y se perfecciona con el pasar de  los tiempos, por lo que la a veces perdida de lozanía en algunas féminas, no debe verse o interpretarse como dejadez o declive, todo  lo contrario, la mujer es y seguirá siendo en el transcurrir del tiempo una especie de bujía en el motor de la sociedad. Tanto por su belleza como por el misterioso encanto que de ella brota al pasar de las 4 décadas.

Es que la mujer y todo el cataclismo que puede provocar con una mirada, no es en muchos casos predecible, ni evitable, pero de seguro el destino y sus agentes pueden intervenir y retrasar sus efectos, pero no impedir que su delicioso encanto se derrame como la miel sobre el panal de nuestras vidas

JOSE GREGORIO MEDINA

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