Departamento de Malariología del Instituto de Salud Pública indica dos focos calientes: uno en el municipio Angostura del Orinoco y otro en Piar.

El Departamento de Malariología del Instituto de Salud Pública reportó un aumento de casos de paludismo entre enero y septiembre de 2020 en los municipios Angostura del Orinoco y Piar del estado Bolívar.

De acuerdo con las cifras del boletín regional, en Angostura del Orinoco –antiguo Heres– se registraron 4.155 casos nuevos de paludismo, lo que implica un aumento de 45% de contagios en comparación con este mismo período en 2019.

Para el primer semestre de 2020, los casos habían repuntado en Angostura del Orinoco, Piar y Caroní.

El estado Bolívar es la cuna de la expansión de la malaria en Venezuela y Latinoamérica. Para 2017, 53% de los contagios del continente provenían de este país. Luego de que organismos multilaterales y el Ministerio de Salud se aliaran en 2018 para aplanar la curva de contagios en los municipios mineros del sur de la entidad, nuevos focos de contagio han surgido desde entonces en los municipios urbanos que no son mineros.

Esto, explican los expertos, como resultado de la movilidad humana dentro y fuera de las minas hacia otros municipios y estados del país. De hecho, el boletín más reciente revela que la mayoría de las personas contagiadas siguen siendo mineros, unos 29.656 pacientes.

En el municipio Piar aumentaron los casos en un dos por ciento para septiembre en comparación con el año pasado, pues registra una cifra de 5.571 nuevos contagios.

Sin embargo, el boletín alerta que en esta entidad la epidemia permanece activa. Para el primer semestre de este año, la entidad había registrado un aumento dramático de 46%, que significó 6.532 nuevos contagios.

El ISP solo ha logrado entregar este año 500 mosquiteros en toda la entidad, en comparación con los 5.604 que llegaron a entregar el año pasado para controlar el vector, en una entidad que suma un aproximado de 127.476 habitantes​ hasta el último censo.

Aunque para el primer semestre de 2020 el municipio Caroní reportó más de 13.000 contagios, hasta septiembre la entidad sumó 11.593, una disminución de 28%.

La parroquia Pozo Verde concentra 46% de los contagios por malaria de Caroní, en esta zona se encuentran los sectores Pozo Verde, Mina Arriba, Quebrada Onda, kilómetro 17 y Las Mulas, todos asentamientos rurales.


2.179 indígenas pemones enfermaron de paludismo en Bolívar en lo que va de año

En la parroquia Yocoima hubo 1.800 casos nuevos de paludismo, en los sectores Los Culíes, Palo Grande, El Rosario y Agua Blanca, esta última tiene 132 nuevos pacientes palúdicos.

En Caroní hay personas que han sufrido paludismo más de cinco veces y que aseguran que nunca han visto pasar una comisión de fumigación por su casa ni se les ha entregado mosquiteros.

Una de las promotoras de salud del módulo de Agua Blanca, por ejemplo, informó que en el sector no hay control vectorial desde hace más de 10 años, lo que implica que la población no cuenta con mosquiteros ni fumigación para enfrentar al mosquito Anopheles.

Ella y personal de salud del sector hacen monitoreo cada tres días a los pacientes palúdicos, y deben buscar el tratamiento en el Distrito Sanitario de San Félix, en Ciudad Guayana, lo que implica un recorrido de más de 30 minutos en carro.

Además de esto, la entidad debe enfrentarse a la centralización del tratamiento para la malaria en tres módulos ubicados en San Félix y Puerto Ordaz, lejanos de otras parroquias con altos focos de infección. Por lo que los pacientes deben recorrer largas distancias a pie, o pagar más de 100 bolívares en efectivo solo en pasaje sin la garantía de ser atendidos el mismo día por las restricciones horarias.

Entre el primer semestre del año y septiembre, la epidemia de malaria en el municipio Cedeño aumentó 10%, lo que implica 5.701 nuevos pacientes palúdicos.

En esta entidad habitan los indígenas de la etnia Eñepá, y hasta septiembre hubo 188 contagios dentro de sus comunidades. El ISP entregó en esta entidad 2.940 mosquiteros con insecticida para prevenir el contagio, 1.658 mosquiteros menos que el año pasado.

La malaria o paludismo es una enfermedad que transmite el mosquito Anopheles, portador del parásito Plasmodium. Hay dos tipos de parásito: Plasmodium Vivax y Falciparum, en ocasiones ambos parásitos pueden afectar a una persona.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud la malaria podría ser mortal porque el parásito destruye los glóbulos rojos y puede obstruir los capilares que se encargan de llevar sangre al cerebro y otros órganos.

Por eso alerta que durante la pandemia por COVID-19, la lucha antimalárica no debe paralizarse en zonas endémicas por paludismo como Bolívar, pero esta se ha visto seriamente amenazada por falta de combustible y escasez de insumos.

Focos calientes

Hasta septiembre de este año Bolívar suma 80.252 casos de paludismo, cifra 56% menor que el año pasado. De todos los sectores de Bolívar, Las Malmas, en el municipio Piar, fue el territorio con más casos de paludismo reportados en nueve meses, hubo 2.164 contagios nuevos en esa pequeña porción de tierra.

Otros sectores con alta incidencia de contagios hasta septiembre fueron la zona minera del kilómetro 88 en el municipio Sifontes, anterior epicentro de paludismo (2.055 casos), Guarataro en el municipio Sucre con 1.784 casos de paludismo y Nacupay, zona minera de El Callao con 1.174 contagiados.

Contagios en descenso

Las cifras parecen disminuir más en los municipios mineros, donde hay un mayor control vectorial resultado de la alianza entre organismos multilaterales como la Organización Panamericana de Salud (OPS) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) junto al ISP.

Aunque Sifontes es históricamente la zona con más contagios y no ha logrado reportar menos de 30 mil casos, el boletín señala que en esta entidad los contagios han disminuido 57% en comparación con los 74.850 que se registraron el año pasado.

Lo mismo sucede con el municipio El Callao, en donde los casos disminuyeron 88% en comparación con 2019 según el ISP. De los 31.578 casos nuevos que ocurrieron el año pasado, hoy se reportan 3.933 para el mismo período.


En Angostura del Orinoco los casos de paludismo aumentaron 45% en comparación con el año pasado | Foto William Urdaneta

Qué ha cambiado, cómo el Departamento de Malariología ha continuado con el programa antimalárico en medio de una cuarentena por COVID-19 y escasez de combustible y cuáles son las zonas más atendidas son interrogantes que no revela el informe.

Correo del Caroní intentó comunicarse con la autoridad del departamento regional de malariología, pero no fue posible.

De acuerdo con el boletín, los nuevos casos de paludismo han disminuido -en promedio- 70% en los municipios Angostura, Padre Pedro Chien, Roscio, Sucre, Gran Sabana y Cedeño.

En el municipio Sucre, donde se ubica el alto Caura y alto Erebato y donde habitan las comunidades indígenas Yekuana y Sanema, se reportaron 6.532 casos nuevos de paludismo hasta septiembre, 48% menos que el año pasado.

Hasta septiembre 2020 hubo 307 indígenas sanema contagiados, y 129 miembros de la etnia Yekuana también enfermaron de malaria.

Para junio, la organización indígena de la cuenca del Caura, Kuyujani, denunció la muerte de 26 indígenas del alto Caura y alto Erebato por complicaciones asociadas a la malaria durante la cuarentena por COVID-19, en este contexto disminuye todavía más el acceso que puedan tener a atención médica porque durante la cuarentena, las comunidades deben permanecer aisladas de las urbes y no reciben asistencia ambulatoria ni hay evidencia de control vectorial.

También se reportaron contagios de malaria en las comunidades pemones del municipio Gran Sabana, al menos 2.179 indígenas pemón enfermaron de paludismo. Hasta ahora es la etnia más afectada.

Decesos, un saldo pendiente

En Venezuela no se publican tasas de mortalidad por paludismo desde hace más de cuatro años, por lo que no hay data reciente para comparar muertes por malaria ni siquiera en Bolívar.

De acuerdo con el último boletín del ISP, hubo 2 muertes por malaria en Caroní sin confirmar, y 17 por confirmar. En Gran Sabana también hubo dos decesos por malaria hasta septiembre 2020.

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