Miles de manifestantes salen a la calle en Estados Unidos para protestar contra la nominación de la juez Amy Coney Barrett al Supremo

Tras un mes de la muerte de Ruth Bader Ginsburg, miles de manifestantes han salido este sábado a la calle de las principales ciudades de Estados Unidos para honrarla y protestar contra la juez conservadora Amy Coney Barrett, quien inminentemente ocupará la vacante de Ginsburg en el Tribunal Supremo. Los organizadores anunciaron más de 400 protestas en todo el país, includio Nueva York, Boston y Los Ángeles.

La candidata de Donald Trump es una ferviente católica contraria al aborto que genera crispación en las activistas “pro elección”. Barrett ha defendido que, de ser confirmada, su religión no se interpondrá en las decisiones que tome en el máximo órgano de justicia. La magistrada de 48 años pertenece a un grupo conservador de fe cristiana conocido como People of Praise, en el que entre sus roles jerárquicos figuran las “criadas”. La denominación ha tomado fuerza desde 2017, cuando se lanzó la serie El cuento de la criada, basada en el libro de Margaret Atwood. La escritora ha dicho que se inspiró en un grupo “diferente, pero similar” al que pertenece la magistrada.

“Este episodio de El cuento de la criada apesta”, se leía en los carteles de las mujeres que salieron ayer a protestar en Washington. Varias vestían capas rojas y cofias blancas, como los personajes de la distopía de Atwood, que se ha convertido en un símbolo feminista. Jasmine Clarence, de Baltimore, escuchó esta semana las audiencias de Barret ante el Comité de Justicia del Senado. “Me quedó claro que si la confirman, me quitará el derecho a abortar”, aseguró.

El Supremo estableció en 1973 que la Constitución garantiza el derecho a interrumpir un embarazo. Sin embargo, durante la Administración de Trump cada vez más Estados conservadores han intentando dificultar el acceso al aborto, con el objetivo de que el alto tribunal se vuelva a pronunciar. Con la potencial confirmación de Barrett, la balanza de los nueve jueces se inclinará hacia los conservadores, algo que muchos ven como una amenaza a los derechos fundamentales de las mujeres.

Jennifer Liston-Smith, miembro de Planned Parenthood, una organización que ofrece a mujeres de escasos recursos servicios de salud sexual y reproductiva, urgió desde un escenario a los miles de asistentes —la mayoría mujeres blancas— a que votaran el 3 de noviembre. “No podemos permitir que esta Administración nos quite nuestros derechos. Los senadores republicanos no pueden permanecer en sus puestos cuando roban puestos en el Tribunal Supremo”, sostuvo.

La juez Ginsburg dejó por escrito antes de morir que deseaba que fuera el próximo presidente quien eligiera a su sustituta, un deseo que la Casa Blanca ha ignorado. El Senado votará el jueves la confirmación de Barrett.

Hace casi cuatro años, justo después de que Trump fue elegido, millones de manifestantes salieron a la calle a protestar en la llamada Marcha de las Mujeres. La fuerza con que arrancaron ha ido disminuyendo en las calles desde entonces. Rachel Carmona aclara que no han desaparecido. “Somos las que nos presentamos a más escaños en las legislativas de 2018 y las que las votamos para que rompieramos un récord de representación”. Las más de 429 marchas en los 50 Estados buscan ser otro impulso para que vuelvan a las urnas y nuevamente hagan historia.

EL PAIS DE ESPAÑA

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