Reportaje HME.-La tragedia de una familia de no poder enterrar dignamente a sus muertos es una cosa  tan común,  a lo que están acostumbrados los habitantes de Ciudad Guayana, desde 1998 hasta hoy día y pone en evidencia lo que está mal llamada revolución bonita le ha negado a sus habitantes.

No es que antes los servicios funerarios  no fuesen costosos, pero el más limpio hacía el esfuerzo de por lo menos despedir dignamente a sus familiares  con un velatorio, y posteriormente el entierro  del fallecido con préstamos y la ayuda de sus amigos y familiares.

Para no ir con muchos rodeos, un familiar que vivía en el estado Monagas,  estado que compite con el Zulia en la hegemonía petrolera, sufría de un cáncer en la garganta, pero como no tenía los recursos para poder ser asistido en una clínica privada, lo “ruletearon” en los hospitales públicos, donde le decían que no tenían como curarle esa afección.

Esto último  si puede ser cierto, porque si algo está colapsado en este país es el sistema de salud pública, como todo lo que toca el gobierno que lo destruye.

El pobre hombre llega a Guayana en plena pandemia, y su hermana intenta llevarlo a  un hospital público, en donde después de rogar y rogar, se logra internarlo en el Hospital Uyapar.

Esta demás decir las pobres condiciones en que se encuentra este hospital en Puerto Ordaz, construido en la cuarta república.

En fin, el pobre hombre tenía un cáncer ya en fase terminal en la garganta, fue intervenido quirúrgicamente para ponerle una sonda para poder alimentarlo pero  lamentablemente no duro una semana más y falleció después de sufrir mucho, descansó en paz.

CEMENTERIO DE CHIRICA: UN CUENTO DE TERROR

Morirse en Puerto Ordaz hoy en día, tienen un costo aproximado  entre  noventa y ciento veinte millones de bolívares, o más:“Jardines del Orinoco”, tienen su tarifa dolarizada, como todo en la ciudad, donde circula mas el dólar que el bolívar que prácticamente desapareció, al efectivo me refiero.

Ahí usted puede escoger la urna y el terreno donde va a ser enterrado el fallecido, y aquí se doblan o triplican los precios.

blankPeor aún, si se elige la cremación, en donde te dan las cenizas del familiar en una cajita, es todavía más caro, ¿Por qué?, no sabemos, pero lo cierto es que de una forma u otra,  ya uno no se puede ni morir, si no tienes como pagar.

Decidimos optar por los servicios funerarios  en San Félix, cerca de la antigua PTJ hoy CICPC,  y se contrató, llegaron hasta la casa donde estaba el fallecido en una camioneta, se llevaron el cuerpo  para prepararlo y enterrarlo.

Un amigo del familiar fallecido, ofreció una cripta vacía en el cementerio de Chirica en San Félix, lo pasé buscando y llegamos.

ALCABALAS

blankYa en Chirica llegamos y estacionamos el carro, salió la jefa o encargada de una caseta, y dijo que teníamos que pagar 500.000 bolívares; le dije que  mañana antes del entierro le pagaba.

La primera impresión al entrar al cementerio es terrible, muchos árboles salvan el  mal aspecto de las calles del cementerio, y que reflejan  tristeza y el abandono en que se encuentra.

A medida que fuimos  caminando  buscando  la cripta o el sitio vacío disponible para enterrar el familiar, habían tumbas profanadas, abiertas, donde los cadáveres se pueden observar, mausoleos muy bonitos ya deteriorados por el abandono y la desidia de las alcaldías o alcaldes de esta ciudad, desmantelados, de donde se llevan las rejas, y hasta dicen que cuando  termina un entierro,  en la noche  profanan las tumbas de los recién fallecidos, para quitarles hasta la ropa que llevan puesta en su última morada.

A medida que caminas, personajes de todo tipo se te acercan y te piden dinero,  gente que vive de los muertos, niños mendigos que llegan allí todos los días y que son muchos, y lo que sobran son seudo albañiles,   construyen con cemento y bloques otras criptas.

 Dicen que en la noche siempre practican brujerías con los huesos de los difuntos allí sepultados, práctica que ha proliferado desde que llegaron los cubanos para apoderarse del país.

Este es el cementerio de San Félix, fundado en tiempos de la colonia,  que debería tener restos de héroes de la independencia, de gente honorable, inmigrantes, y familiares de los fundadores  de esta ciudad, y que hoy es un submundo, un paso al más allá o la dimensión desconocida.

Según una leyenda, el hijo de Walter Raleigh, famoso pirata inglés, acostumbraba bajar hasta el Puerto de Tablitas (San Félix) a llevarse el oro de los comerciantes, violar indígenas, y en una de sus incursiones fue muerto.

“Raleigh maldijo Puerto de Tablas”, personalmente creo que esa maldición persiste, a pesar de intentos infructuosos por modernizar a San  Félix con zonas industriales, amplias avenidas, y barrios consolidados, una ciudad en donde hasta morir es un lujo.

 

LOS TUBAZOS.COM

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