Rescatar la confianza en el voto, promover la participación y recuperar el sentido de la negociación fueron los planteamientos más acentuados del Foro Perspectivas 2021.

El primer foro de la organización Unión por Venezuela en este 2021 tuvo como tema central las perspectivas de la lucha por el rescate de la democracia en Venezuela en el nuevo año.

El politólogo y coordinador del Movimiento por la Democracia y la Inclusión, Nicmer Evans, lo que ocurrió el 6 y 12 de diciembre de 2020 sintetizan los hechos de los últimos 20 años.

Por un lado, se llamó a votar el 6 de diciembre para unas elecciones en la que la mayoría de la gente decidió no participar por no creer ni en el sistema de gobierno ni en el sistema electoral.

“El hecho de que no se haya ido a votar el 6D implica, entre otras cosas, un acto de resistencia, de rebelión cívica muy contundente. Pero ese mensaje no se puede leer solo sin el 12D. Creo que la consulta fue un llamado extraordinario porque inmediatamente la gente que no fue a votar preguntó; ¿y ahora qué hago? La respuesta fue participar en la consulta. Con todo el terrorismo de Estado, el miedo a las listas, miedo a cosas convocadas por la oposición que son criminalizados, con toda esa magnitud de riesgo la gente participó”, destacó.

A su juicio, aquellos que no participaron en el proceso del 6D pero sí en el del 12D, expresó que participó en la consulta porque fue lo más parecido a votar, porque confió en los actores y el sistema. “Todo lo que parezca una elección confiable genera la posibilidad de movilización de la población venezolana”.

Otra lectura es que la gente manifestó querer ser protagonista de los cambios con el voto. “El 12 fue una movilización encausada por una lucha cívica en la resolución del problema. Creo que hay sectores de la oposición que empiezan a entender esto”.

Necesidad de negociación

Evans considera que el asunto se centra en luchar por condiciones que estimulen confianza para poder participar en un proceso electoral.

“Hay un requisito previo para la participación electoral y es la lucha por condiciones electorales, y eso pasa por negociar, palabra que ha sido satanizada, pero es parte de un proceso para llegar a la democracia, y el que no entiende eso está en la antipolítica. Ha hecho mucho daño un estilo de conducción de la oposición venezolana en este estilo de la antipolítica”, sostuvo.


Pese a ser satanizado, especialistas insisten en la negociación como parte de una ruta democrática | Foto William Urdaneta

Sobre qué se puede hacer este año, Evans parte de la idea de la necesidad de negociar para activar esas condiciones, lo cual implica la necesidad de establecer un espacio que permita la conducción política y, con ello, la renovación de la conducción política que ha existido hasta ahora.

“El centro de atención para este año debe estar centrado, desde mi punto de vista político, en la necesidad de la reactivación del aparato productivo, revertir expropiación del salario, de reactivar el justo valor del trabajo, formular esquemas económicos que permitan que la gente pueda empezar a comer y puedan pensar en otra cosa, como la democracia. Porque los regímenes totalitarios se alimentan de la incapacidad de movilización de la gente porque está pensando en cómo sobrevivir”, destacó el politólogo.

Afirmó que el gran reto de los venezolanos es cómo pensar en paralelo en resolver el problema de la crisis económica versus la crisis política, porque ambas van de la mano y requieren de atención al mismo tiempo.

Sobre ir a un proceso electoral, insistió: “No podemos ir a unas elecciones sin reconocer que Maduro es presidente. Maduro es un presidente, y póngale el apellido que quiera: usurpador, totalitario dictatorial, lo que usted le dé la gana, pero si no reconocemos a nuestro adversario político, si no lo vemos de frente, si nos vamos a un grupo paralelo, nunca vamos a poder salir de esto”.

También planteó que hay que restablecer sistemas de negociación, con una ruta clara de qué es lo que se va a negociar. Enfatizó que uno de los puntos que se debe negociar es la libertad de los presos políticos civiles y militares.

Participación ciudadana

La ponencia de Mariela Ramírez, activista del movimiento ciudadano Dale Letra, hizo un repaso por el recrudecimiento de la crisis económica, social y sanitaria en Venezuela, de acuerdo con la encuesta Encovi y otras organizaciones.

Recordó que entre 2014 y 2020, la población entró en un espiral de pobreza que alcanzó al 94% de las personas, de las cuales 67% cayó en pobreza extrema y 64.2% en pobreza multidimensional. Entre 2015 y 2019, la disponibilidad de alimentos disminuyó en 73%, y la capacidad de compra en 80%, según la Red Agroalimentaria de Venezuela.

La merma de la producción nacional ocasionó el cierre del 50% de los establecimientos de alimentos, desde 2012, y aumento 213% la subalimentación o hambre crónica.

A ello sumó que el 83.4% de la población se ve afectada por el colapso del sistema público, reaparecieron enfermedades que se creían erradicadas, y la precariedad del sistema educativo afectó a 95% de niños, niñas y adolescentes.

Ante la pregunta de ¿qué hacer? Para Ramírez, la respuesta está en la participación ciudadana.


Los ponentes abordaron posibles escenarios de soluciones a la crisis desde sus áreas de competencias

“La respuesta está en la convicción de que somos los ciudadanos los verdaderos agentes para la transformación del país. Por eso un grupo diverso y creciente de diferentes sectores del país, que no aspiramos al poder político, pero sí queremos ayudar estamos trabajando en una propuesta que nos permita salir a la crisis mediante una solución negociada. Para recuperar a Venezuela hacemos falta todos”.

El presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusanno, se refirió a un futuro probable con mayor conflictividad política, donde las libertades del disentir es un ejercicio extremo, e incluso se pudiera estar en un aislamiento mayor con más complejos para buscar soluciones.

“Podremos ver más diáspora, una profundización aún mayor de la crisis económica, podremos estar viendo la cremación del voto como herramienta para dirimir diferencias, porque pareciera que el voto está casi muerto como herramienta de la democracia”, señaló.

Pero también planteó la posibilidad de un futuro probable “donde tengamos un proceso de vacunación para todos, acceso a la ayuda humanitaria, la obtención de recursos para destinarlo al personal sanitario en todas sus dimensiones. La economía dependerá de muchos factores internos para contener la situación negativa o no. Podríamos estar viendo una economía con unos salarios dignos para que los venezolanos tengan acceso a sus servicios. El mayor drama que hoy tenemos es el poder adquisitivo. La discusión debe estar en que se abran puestos de empleos… ciudadanos dispuestos más que preparados”.

“Podemos tener un futuro de igualdad de servicios y de equidad de oportunidades, podemos tener un país que sueñe más que de lo que recuerda, podemos estar en 2021 en un proceso de generación de empleos, hemos insistido en que acuerdos parciales con agenda integral es necesaria para la solución de los problemas de la nación. Obviamente se necesita un acuerdo político integral”, planteó Cusanno.

Señaló que el reingreso de Venezuela a la democracia pasa porque dejen de cerrarse los caminos de la política, habilitar a los partidos políticos, reinstitucionalizar al país con carácter inclusivo, recuperar la confianza en el voto para dirimir diferencias y rescatar el valor del diálogo.

Jhoalys Siverio

CORREO DEL CARONI

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