Alcasa recibió más de 400 millones de dólares del Fondo Chino entre 2011 y 2014, sin embargo, hoy la producción de aluminio primario es cero y sus trabajadores están fuera de la planta sin garantías salariales ni de vida.

Ángel Marcano anunció el desarme de la Línea de Reducción III de Aluminios del Caroní (Alcasa) con la finalidad de montar una laminadora y un proceso de colada continua. “Tal como lo planteamos en el Plan Guayana Socialista y como se lo prometimos a nuestro amado comandante Hugo Chávez”, dijo.

Esperaban desmontar la línea en 30 días y con esto pagar cinco mil toneladas de aluminio para la compra de insumos. El constituyentista señaló: “la clase obrera unida, la clase obrera de Guayana está dando un ejemplo de cómo se tiene que construir la patria socialista”.

Sin embargo, el desmontaje de dicha línea representa otro golpe fuerte para una empresa que en 1998 tenía 684 celdas operativas y alcanzó una producción de 204.300 toneladas anuales de aluminio primario. Luego de 12 años de políticas erradas Alcasa termina siendo desmantelada por el Estado.

Durante 2009, Hugo Chávez ordenó desincorporar las líneas I y II por la crisis energética, luego de eso, la producción de la estatal del aluminio fue en caída hasta marzo de 2019, cuando el apagón nacional terminó de paralizar las últimas 14 celdas operativas que tenía la compañía.

Inversión perdida

Durante el proceso de declive, la empresa recibió inversiones que superaron los 400 millones de dólares y que hoy no se ven representados en la producción. Solo en las líneas de reducción III y IV, las cuales están siendo desmanteladas, se invirtieron 142 millones de dólares entre 2011 y 2014.

“Están sepultando los 142 millones de dólares que nunca explicaron en qué los invirtieron”, dijo Henry Arias, exsecretario general del sindicato de trabajadores de Alcasa, Sintralcasa.

Expresó que Marcano es el primer interesado en que se destruyan esas celdas, por ser uno de los responsables de una inversión a la que no se le vieron resultados. “¿Dónde están los 142 millones de dólares? ¿Dónde están las inversiones?”, preguntó.


Las líneas III y IV deberían producir 170 mil toneladas anuales de aluminio primario. La paralización implica pérdidas millonarias, pues cada tonelada se cotiza en 1.900 dólares en los mercados internacionales | Fotos cortesía

La laminadora que tienen previsto traer a Alcasa, pertenece a la EPS Servicios de Laminación (Serlaca) y cuesta unos 140 millones de dólares, cuando las líneas que se están desarmando tienen un valor de 500 millones dólares, aseguró Arias. “Lo que se está haciendo es un crimen contra el país, contra Guayana”, afirmó.

El dirigente señaló que el nuevo laminador que anunciaron necesitaría 120 mil toneladas de aluminio primario por año, mientras el laminador Hugo Chávez Frías necesita 170 mil toneladas de aluminio por año y el Clecim Cosim -con cuatro años paralizado- requiere 120 mil toneladas. El exsecretario de Sintralcasa se pregunta de dónde vendrá la materia prima necesaria para que estas tres plantas trabajen. “El proyecto que pretenden ellos en Alcasa es un fracaso”, expresó.

“Usted busca un empresario y le entrega esas dos líneas 50-50 para que las arranque, y usted conserva esos puestos de trabajo y tiene la garantía de que va a recibir dinero producto de la producción de esas dos líneas, pero ¿cómo vas a desarmar unas líneas que tienen un valor mayor a ese laminador?”, recriminó.

De acuerdo con Arias el parque industrial, incluyendo a Cabelum, Rualca, Sural y Alucasa, tiene una capacidad de transformación de aluminio de 850 mil toneladas, que podrían ser abastecidas con las líneas de no desmantelarse. Estima que cerca de cinco mil puestos de trabajo podrían perderse.

“No van a hacer nada porque eso es producto de haber sacado a los técnicos, a los profesionales del medio”, dijo. De acuerdo con Arias las dos líneas produciendo a 80% de su capacidad, pueden generar recursos para pagar la convención colectiva de los trabajadores de la estatal.

“¿Por qué los colegios están en el suelo? ¿por qué los hospitales están el suelo y por qué tanta plata que se le metió a Alcasa no apareció?”, cuestionó. La reductora pudiera aportar ingresos valiosos al país, sobre todo, cuando cada tonelada de aluminio se cotiza en 1.900 dólares en mercados internacionales.

Sin previo examen

Un especialista en aluminio que prefirió no identificarse explicó que “un proyecto de aluminio (líneas III y IV) tiene que durar como mínimo 20 años”. De acuerdo con el experto apenas a los 12 años de haberse completado es cuando empieza a recuperarse el dinero de tal inversión.

“No se hizo que funcionaran (líneas III y IV)”, dijo. Señaló que inversiones millonarias se hicieron sin tener un informe de factibilidad técnico-económica, para justificar y garantizar resultados positivos para la empresa. Calificó como ridículo que luego de cinco años de haber recibido todo el dinero del Fondo Chino se estén desmontando estas celdas.

El especialista resaltó que no es solo importante lo que se está perdiendo de ingresos económicos por la venta de aluminio, sino lo poco que se está aportando al producto interno bruto y el poco bienestar que se está generando a los ciudadanos guayaneses.

La fuente señaló que para instalar la laminadora y la colada continua debe realizarse un informe de factibilidad técnico-económica y una maqueta donde se muestre cómo se van a meter estos equipos dentro del galpón y sí en verdad es beneficioso desmontar las celdas.

No cree que arranque

“Esos equipos eran de Serlaca (…) esos equipos tienen ocho, nueve años tirados”, comentó. Asegura que todavía hay aparatos regados en Puerto Cabello, Caicara de Orinoco, Colombia, Venalum y Palúa que se quemaron y dañaron.

El técnico explicó que primero tenían que asegurar tener todos los equipos y ver la condición en la que están para hacer la instalación, luego ver si es beneficioso económicamente desmontar línea III y IV o construir otro galpón para instalar la planta.

“Por eso digo que es una locura, porque tú ni siquiera tienes los equipos para montar esa planta, o sea, tú no tienes que estar destruyendo nada, porque no tienes los equipos”, explicó.

De darse la instalación de la laminadora y del proceso de colada continua, habría otro inconveniente, ya que la colada continua solo produce 30 mil toneladas al año, cuando la laminadora puede producir 120 mil. “Al final, la planta sola lo único que puede producir son 30 mil toneladas, porque no tienes suficientes equipos para sacarle provecho al laminador”, aseguró.

El especialista manifestó que no cree que haya producción debido a las condiciones en la que están los equipos para el proceso de colada continua y laminación. “No lo van a poder arrancar, porque los equipos están dañados”, dijo.

Pese a que el equipo de Correo del Caroní intentó contactar a Marcano vía telefónica, no hubo respuesta por parte del expresidente de la estatal.

JOE RIVAS

CORREO DEL CARONI

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