Anselmo Zapata Ávila, considerado uno de los caudillos más recios de la región del Yuruari, quien solía efectuar duelos personales de los cuales salía ileso y sin condena alguna, dada su amistad con los generales Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. También se le conocía como «El Negro» por el color de su piel, tenía estatura fuera de lo común (medía dos metros), era autodidacta y con gran espíritu de superación. Hijo del general Anselmo Zapata Rodríguez, apureño, y de «una catirota ojos rayados». Primo-hermano de don Mateo Noguez Ávila, quien fuera abuelo materno de la insigne maestra guasipatense Elina Trinidad Noguez. Tuvo destacada actuación en la Batalla de Orocopiche al lado de los generales Domingo Antonio Sifontes y José María «El Mocho» Hernández, acción llevada a cabo en el marco de la Revolución Legalista que llevó al poder al general Joaquín Crespo. Ejerció funciones públicas en la región aurífera del Yuruari y en el gobierno del estado Bolívar. El general Zapata, como la mayoría de los caudillos de su tiempo, era de escasa instrucción y cultura, pero era muy respetado por su reciedumbre, su valentía, sus desafíos y sus arrestos de general de montonera. Se le cargaban varios muertos, siendo vox populi que estaba ensalmado contra balas y maleficios; saliendo siempre airoso de los duelos contraidos, entre ellos, los que sostuvo con el poeta Antonio José Calcaño Herrera y con su propio hermano el general Simón Zapata Ávila. El Territorio Federal Yuruari, nutrido económicamente por el oro proveniente de El Callao, durante muchos años estuvo dominado por dos caudillos seguidores de Cipriano Castro: el general Santiago Rodil y el general Anselmo Zapata Ávila. Santiago Rodil, primer gobernador del Territorio Federal Yuruari, era tataranieto de Juan Álvarez Rodil, padre de María de Jesús Rodil, esposa del general Tomás de Heres; tenía reputación de hombre recio, culto, usaba barba rojiza y era de agradable talante, pero quizás por su ascendencia no le caía bien al general Zapata, menos desempeñando un cargo que él también aspiraba. Debido a que uno de los dos sobraba en un lugar tan pequeño como Guasipati, capital del Territorio Federal Yuruari y a escasos minutos de las compañías del oro, resolvieron la pugna mediante un duelo efectuado en la Plaza Mayor de Guasipati: el general Rodil quedó tendido en el suelo a causa de cinco certeros disparos. El día del duelo con el general Santiago Rodil, el general Zapata, quien vivía en El Callao, llegó a Guasipati acompañado de los coroneles Tomás Aquino y Alejandro Cardozo, con la intención de provocar al gobernador Rodil, quien en vano ordenó a un policía desarmarlos. Este duelo personal terminó en forma de agavillamiento, pues al final intervino el coronel Tomás Aquino, disparándole en la cabeza al general Rodil dejándolo mortalmente herido, sin que nada pudiera hacer el médico bolivarense García Parra, quien se encontraba en el Yuruari. De sus duelos, el más espectacular fue el que sostuvo con el general Rodil, por cuya muerte fue llevado a la cárcel donde estuvo poco tiempo (no fue juzgado) debido a que el presidente Cipriano Castro lo incorpora a las batallas contra la Guerra Libertadora (Revolución Libertadora 1901-1903) con 200 hombres bajo su mando. Su lealtad a Castro quedó demostrada con su valiosa y valiente participación en las diferentes batallas, la cual fue determinante para evitar que fuera derrocado por la Guerra Libertadora que tuvo a Ciudad Bolívar como último reducto. Luego logra su cometido: Cipriano Castro lo designa gobernador del Territorio Federal Yuruari. Posteriormente en el gobierno de Juan Vicente Gómez desempeñó la vicepresidencia del estado Bolívar durante muchos años mientras fueron presidentes del estado, entre otros, los generales Marcelino Torres García y Vicencio Pérez Soto, con este último tuvo muy buenas relaciones su hermano Simón Zapata Ávila. En dos ocasiones se encargó de la presidencia del estado Bolívar. Fue parlamentario suplente. Tuvo destacada actuación en San Félix y posteriormente en Carúpano tras el derrocamiento del gobierno del general Julio Sarría Hurtado, causado por alzamiento del capitán Ramón Cecilio Farreras. Fue señalado como responsable de la muerte de su hermano, general Simón Zapata Ávila cuando fue a someterlo tras haber tomado la plaza de Guasipati, entonces se acercó al cadáver de su hermano y, con notable reverencia, se quitó el sombrero y le dio sepultura con honores. Su hermano Simón vivía en El Callao, era seguidor del «Mocho» Hernández. El general Anselmo Zapata Ávila fue un hombre valiente, para él la vida consistía en vencer el riesgo afrontándolo. Cansado de la guerra y la política se retira a sus hatos en los predios del Yuruari hasta el día de su muerte y separado de sus hijos con quienes nunca se llevó bien, quizás porque habían heredado su carácter duro y severo. Falleció el 21 de junio de 1948 en El Callao, municipio foráneo del entonces Distrito Roscio, capital Guasipati. Sus restos fueron sepultados en Belén, al lado de la tumba de mármol que ordenó construir para «Anselmito», su hijo más querido, quien muriera ahogado en el río Caballape. El área donde fue enterrado tenía un jardín que era regado con el agua que extraía en el sitio un molino de viento. Esto es…Guasipati, su historia y su gente.

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