La inclusión de la milicia en la nueva Constitución que ensambla la constituyente será el corolario de un plan iniciado en 2005. El analista José Alberto Olivar y el generl retirado Gonzalo García Ordónez indican que el avance de la milicia es un paso importante para el control social


La inclusión de la milicia en la nueva Constitución que ensambla la constituyente será el corolario de un plan iniciado en 2005. El constituyente Hermann Escarrá dijo, a finales de julio de 2020, que el nuevo proyecto de Carta Magna ya redactado y solo faltan dos discusiones plenaria para después someterlo a consultar popular. En el texto, hecho a puerta cerrada, se pondrá a la milicia como un nuevo componente especial de la Fuerza Armada Nacional (FAN).

Sin embargo, este no sería el primer paso de la constituyente, impuesta en 2017 por el gobierno de Nicolás Maduro, para oficializar las funciones que la milicia ejerce en la práctica. En enero de 2020, la milicia fue insertada como un componente en la llamada Ley Constitucional de la FAN aprobada por la Asamblea Constituyente, tras el proyecto que llevó el ministro de la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino López.

La ley, aprobada de inmediato y sin mucha información pública, salió paralela al anuncio sobre el cumplimiento de la meta ordenada por Maduro de llegar a cuatro millones de milicianos.

Las cifras de los milicianos no pueden supervisarse mientras no haya una data oficial, más allá del discurso. En ese sentido, el incremento de los milicianos fue vertiginoso y en cuatro meses, a juzgar por la información dada por el gobierno.

De acuerdo con el reporte de Nicolás Maduro, la milicia alcanzó cuatro millones 156.567 integrantes para abril de 2020, lo que representa un incremento de casi 900 mil personas en cuatro meses. En diciembre de 2019, el gobernante exhibió como logro la cifra de tres millones 300.000 milicianos.

El plan para armar a la milicia con una estructura propia comenzó en 2005, cuando se creó el  Comando General de la Reserva Nacional y Movilización Nacional. Sus funciones y estructura quedaron registradas en la reforma de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (Lofan) de ese mismo año.

Posteriormente, la estructura pasó a llamarse Comando General de la MiliciaTras la derrota en el referendo constitucional del dos de diciembre de 2007, la orden del entonces presidente Hugo Chávez fue darle más forma a la milicia en la reforma de la Lofan de 2008.

En efecto, el artículo 43 (2008)  señala que “la milicia es un cuerpo especial organizado por el Estado Venezolano, integrado por la Reserva Militar y la Milicia Territorial destinada a complementar a la FAN en la defensa integral de la nación, para contribuir en garantizar su independencia y soberanía». En las siguientes reformas se le dió más vuelo a los milicianos, entre ellos la Lofan de 2014.

Milicia a troche y moche

En medio del avance de la milicia en las estructuras militares, su carácter de complemento culminó en la Ley  Constitucional de la Fuerza Armada Nacional de enero de 2020.

El artículo 74 de ley, cuyo adjetivo de constitucional fue cuestionada por juristas, se le otorgó a la milicia el rol de «componente especial de carácter popular integrado por hombres y mujeres que manifiestan su deseo patriótico de participar activamente en acciones que contribuyan a la seguridad de la Nación”.

 

 

Además, la citada ley señala que la milicia se prepara permanentemente para cumplir misiones de defensa militar cuando sea movilizada. Todo esto bajo las directrices establecidas por el Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional (Ceofan).

Esos atributos no sorprendieron luego de que Padrino López anunció que el objetivo de la reciente ley «es fortalecer la milicia para que como componente se ponga al frente en la vanguardia de la defensa de la patria”.

Milicia y control social

«La anunciada inclusión de la milicia, y cuando se concrete, será la reiteración de un mecanismo para la desprofesionalización de la Fuerza Armada y su conversión en un partido político que sustenta al régimen. Este mecanismo se ha ido perfeccionando a través de las distintas reformas a la Ley Orgánica de la FAN para ir atribuyéndole nuevas funciones y responsabilidades de control social en el territorio nacional y darle mayor presencia en detrimento de la estructura de la FAN», expresa José Alberto Olivar, historiador y analista de las relaciones civiles y militares.

Olivar añade que este tipo de estructura es propia de los Estados de carácter totalitarios. En ese sentido, se avanza en el avanza en el reemplazo definitivo de una Fuerza Armada por ota estructura con un propósito político.

Sobre ese control también advierte el general retirado Gonzalo García Ordóñez, quien fue jefe del Comando Unificado de la FAN. En ese sentido, el militar esboza que nada del entramado que la revolución ha hecho alrededor de la milicia, hasta ahora, es legal. «Empujan las milicias para control interno y como mercado electoral disciplinado. Es el voto uniformado y disciplinado, es como ‘CLAP electoral’», asegura.

El general retirado insiste en que el objetivo de los milicianos no es la seguridad y defensa. «El objetivo es control social y sapeo de la población», acota; e insiste en que la milicia creada por Chávez, y consolidada por Maduro tiene impronta cubana, pero con las variaciones y ajustes materializados y los que están por venir.

«En Cuba, los Comités de Defensa hacen el trabajo interno de sapos. Aquí no caló ese modelo, pero ahora quieren ‘el sapeo’ cuadra x cuadra con la milicia», enfatiza el exjefe del Cufan.

Milicia en métodos tácticos

En julio de 2020, Maduro al comandante de la milicia, mayor general Manuel Gregorio Bernal Martínez. El oficial del Ejército llegó al cargo en el 2019. «La milicia no  no descansa porque no se cansa. Permanecemos desplegados en todo lo largo y ancho del territorio nacional, en constante entrenamiento a fin de garantizar la soberanía de la Patria grande, heredada por nuestros héroes libertarios», dijo Bernal Martínez, el 2 dos de agosto.

El comando de la milicia y el Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional (Ceofan) hacen difusión constante sobre actividades de entrenamiento de los milicianos, pero no se precisan detalles. En ese contexto, hay profusión de imágenes en entrenamiento sobre el Método Táctico de Resistencia Revolucionaria.Este método parte de una serie de técnicas militares básicas adaptadas a civiles sin formación.

En febrero de 2020, en las empresas básicas de Guayana (Bolívar) se efectuó la formación político-militar de los cuerpos combatientes de las empresas básicas para la conformación de la primera Área de Defensa Integral y Obrera del país. El adiestramiento incluyó  los sistemas misilístico antiaéreo portátil IGLA-S y el  EU-23. Pero no es la única formación de este tipo de la que se ha conocido, durante la cuarenta se ha informado sobre entrenamiento puntual en algunas zonas del país.

El analista José Alberto Olivar señala que no todos los milicianos son entrenados en sistemas de armas. Agrega que la cifra de milicianos que pregona el gobierno de Maduro se solapa con la de los empleados públicos porque muchos de éstos, se desconoce el número, ha sido instado a inscribirse en la milicia.

Las actividades asignadas a los milicianos, en medio de la pandemia, pasan por el despliegue «en los principales sectores del territorio a fin de garantizar el cumplimiento del protocolo y medidas de bioseguridad para la contención del covid-19».

Según el comando general de la milicia, las actividades visibles del llamado pueblo, dentro de una larga lista de tareas, también involucran las recientes labores de mantenimiento en la subestaciones para garantizar el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

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