El jueves 12 de noviembre se produjo un debate entre cuatro aspirantes a convertirse en diputados el próximo 6 de diciembre. Venevisión prestó sus estudios y puso a la periodista Endrina Yépez como moderadora. Participaron Timoteo Zambrano, de Cambiemos, y Luis Augusto Romero, de Avanzada Progresista por la oposición. Por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) estuvieron Jorge Rodríguez y Jesús Faría. Como se ve, hasta en los debates el Gobierno abusa.

El debate fue bastante «light» la mayor parte del tiempo. Algunos escarceos en cuanto a la responsabilidad por el irrespeto a la voluntad popular que eligió a la Asamblea Nacional (AN) en 2015 y mucha coincidencia en cargar las culpas a Juan Guaidó y quienes lo apoyan.

Cuando intervenía Faría no se sabía si quien hablaba era el hijo o su padre, del mismo nombre. Su discurso es el mismo que esgrimían quienes defendieron al revolución cubana hace 60 años. Solo cambia Fidel por Chávez y Raúl por Maduro, lo que sin duda es una devaluación. Stalin vive en él.

Timoteo Zambrano no salió de su línea que se puede calificar, siendo generosos, como de moderada. Habló de créditos que el nuevo Parlamento le puede aprobar al gobierno, olvidando que el país está quebrado gracias a Maduro y su combo. Propuso un acuerdo para exigir el cese de las sanciones, como una de las primeras medidas del nuevo Parlamento y finalizó pidiéndole a Maduro que indultara a todos los presos políticos. Olvidó que no es por casualidad que Maduro ha sido señalado de ser responsable de crímenes de lesa humanidad.

Jorge Rodríguez y Luis Augusto Romero protagonizaron los dos momentos más reseñables de la noche. El estilo Trump que puso en evidencia Rodríguez animó la velada. Demostró que no le gustó para nada que Romero le recordara que tienen 20 años mandando y que son responsables del desastre en el que está sumido el país, y menos le agradó que el integrante de AP afirmara estar de acuerdo con las sanciones cuando estas van dirigidas a los corruptos o a los violadores de los derechos humanos.

El integrante del cogollo madurista preguntó dónde estaban los derechos humanos de los señalados de estos delitos y si acaso Romero estaba de acuerdo en que fueran juzgados por tribunales extranjeros. Hasta ahora, los torturadores y demás han estado protegidos por el fiscal de facto y por los tribunales que comanda Maikel Moreno. A Rodríguez le faltó gritar que con mis torturadores no te metas.

También los corruptos, quienes pueden disfrutar de lo mal habido con total impunidad, siempre y cuando se mantengan absolutamente leales al cogollo madurista. Si se olvidan de la disciplina corren la suerte de Rafael Ramírez.

Rodríguez demostró que tiene la piel muy delicada, que cualquier crítica lo altera, y que por muy elegantemente que se vista, el mogote autoritario se le tongonea.

TAL CUAL

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