Los resultados preliminares en 4.000 pacientes apuntan a que se evita una hospitalización por cada 64 enfermos de covid tratados, una cifra que mejora en hombres diabéticos de edad avanzada

El equipo internacional que ha probado la colchicina —un viejo fármaco antiinflamatorio— como tratamiento precoz contra la covid ha publicado los primeros detalles de sus esperados resultados. Sus datos, tras un ensayo con más de 4.000 voluntarios, sugieren que el medicamento evita una hospitalización por cada 64 personas tratadas, una cifra que mejoraría si se afina la selección de pacientes a medicar. Los hombres diabéticos de edad avanzada, por ejemplo, podrían ser uno de los grupos de alto riesgo más beneficiados por un tratamiento precoz con colchicina, según apunta el borrador adelantado por los investigadores, dirigidos por Jean-Claude Tardif, del Instituto de Cardiología de Montreal (Canadá).

El científico Eric Topol, uno de los 10 investigadores más citados del mundo en el campo de la medicina, ha aplaudido los resultados. “Dado que se trata de un comprimido, es seguro, es barato [tres euros por paciente] y es un tratamiento precoz, estos resultados son muy alentadores”, ha afirmado Topol, director del Instituto Scripps de Investigación Traslacional, en La Jolla (EE UU). La colchicina es un fármaco derivado del azafrán silvestre, una planta medicinal cuyas propiedades antiinflamatorias se conocen desde el Antiguo Egipto.

La comunidad científica ha logrado desarrollar vacunas contra el coronavirus en un tiempo récord, pero no ha tenido el mismo éxito en su búsqueda de tratamientos. En la actualidad no existe ninguna opción terapéutica para las primeras etapas de la enfermedad en las personas de alto riesgo, más allá de los anticuerpos monoclonales, que pueden costar decenas de miles de euros por paciente.

“La colchicina no es un tratamiento a generalizar, pero puede ser de ayuda dirigiéndolo bien”, opina el farmacéutico Jesús Sierra

El equipo de Tardif administró colchicina a unos 2.000 voluntarios con covid y dio un comprimido de mentira a otros 2.000. Todos los participantes tenían además algún factor de riesgo, como obesidad, hipertensión o alguna enfermedad del corazón. El porcentaje de hospitalizados en el grupo de la colchicina alcanzó el 4,5%, frente al casi 6% en el otro grupo, lo que supone una disminución del 25% en términos relativos. “En el contexto de una pandemia, con miles de casos diarios, la reducción de la necesidad de hospitalización en un caso por cada 64 pacientes tratados podría ser un resultado relevante”, opina Jesús Sierra, coordinador del registro de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), una base de datos de 16.000 pacientes para estudiar fármacos asociados a una menor mortalidad por covid. “La colchicina no es un tratamiento a generalizar, pero puede ser de ayuda dirigiéndolo bien”, añade Sierra, farmacéutico del Hospital Universitario de Jerez de la Frontera (Cádiz).

“64 [pacientes tratados para evitar una hospitalización] es un número muy bueno”, defiende el cardiólogo José Luis López-Sendón, investigador principal de la rama española del ensayo de la colchicina, con 250 pacientes. El médico pone la cifra en su contexto. Algunos fármacos utilizados en cardiología, como los IECA empleados para combatir la hipertensión o la insuficiencia cardiaca, requieren tratar durante años a decenas de pacientes para obtener beneficios trascendentales —como evitar un infarto— en uno de ellos, argumenta López-Sendón. “El tratamiento con colchicina dura solo un mes, el precio es ridículo y disminuye las hospitalizaciones”, subraya el investigador, del Hospital Universitario La Paz, en Madrid.

Otros especialistas son más escépticos. El plan inicial del equipo de Jean-Claude Tardif era incluir 6.000 pacientes en su ensayo, pero los investigadores han explicado que decidieron interrumpirlo antes por problemas logísticos y por su voluntad de comunicar rápidamente sus resultados positivos, ante la crudeza de la tercera ola de la pandemia. El epidemiólogo Martin Landray, de la Universidad de Oxford, cree que los autores dieron por finalizado el ensayo antes de tener una respuesta clara acerca de la eficacia de la colchicina contra la covid. “Todos queremos obtener resultados lo más rápido posible, pero un resultado claro mañana es mucho más útil que un resultado no concluyente hoy”, ha criticado Landray en sus redes sociales.

La comunidad científica espera ahora los resultados de otro gran ensayo con colchicina en el Reino Unido

El investigador de Oxford es uno de los responsables de Recovery, un gigantesco ensayo clínico, en más de 175 hospitales del Reino Unido, que busca tratamientos eficaces contra la covid. Esta plataforma ya ha descartado la utilidad en pacientes hospitalizados de tres opciones que parecían prometedoras al inicio de la pandemia: la hidroxicloroquinala azitromicina y el cóctel de los antivirales lopinavir y ritonavir. El ensayo Recovery también confirmó en junio que la dexametasona —otro antiinflamatorio, como la colchicina— reduce un tercio la mortalidad de los pacientes hospitalizados con complicaciones graves por la covid.

El equipo británico ha reclutado en los últimos dos meses a más de 7.500 voluntarios para evaluar si la colchicina reduce las muertes, la necesidad de ventilación mecánica y el tiempo de estancia en el hospital de los enfermos ya ingresados. Sus resultados se conocerán, previsiblemente, en las próximas semanas. El ensayo de Tardif y López-Sendón solo ha obtenido beneficios estadísticamente significativos en la reducción de las hospitalizaciones. El farmacéutico Jesús Sierra destaca además que en el grupo tratado con colchicina había un mayor porcentaje de mujeres: un 55,4%, frente al 52,5% en el conjunto que recibió un comprimido falso. Dado que los hombres tienen un mayor riesgo de sufrir una covid grave, los diferentes porcentajes de sexos podrían hinchar artificialmente los beneficios observados en el grupo de la colchicina. Sierra cree que esta disparidad es insuficiente para explicar la reducción de las hospitalizaciones registrada entre los tratados con el fármaco.

“La respuesta final la va a dar el Recovery”, opina Domingo Pascual Figal, jefe de Cardiología del Hospital Virgen de la Arrixaca, en Murcia. Su equipo acaba de terminar un pequeño ensayo, con un centenar de pacientes hospitalizados, en el que casi el 6% de los enfermos que recibieron colchicina sufrió un empeoramiento clínico, frente al casi 14% de los que no recibieron el fármaco. “Mi impresión es que la colchicina no hace que mejores más rápido, sino que no empeores”, señala Pascual Figal. La hipótesis de los científicos es que este antiinflamatorio podría ayudar a controlar la exagerada respuesta inflamatoria que sufren algunas personas infectadas con el coronavirus. El cardiólogo, no obstante, cree que de momento hay que ser muy cautelosos: “Necesitamos datos más consistentes”.

“La colchicina no es una panacea, pero puede aliviar la situación en los hospitales”, afirma el cardiólogo Alberto Cecconi

Los 4.000 pacientes del ensayo dirigido por Jean-Claude Tardif estaban en Canadá, EE UU, España, Sudáfrica, Brasil y Grecia. Las autoridades griegas incluyeron el pasado domingo la colchicina en sus protocolos de tratamiento de enfermos de covid con algún factor de riesgo, siempre bajo supervisión médica. Los detalles del ensayo internacional muestran que alrededor del 14% de los pacientes tratados con colchicina tuvieron diarrea, frente al 7% de los que tomaron comprimidos falsos. En el grupo de la colchicina, además, se detectaron 11 casos de embolismo pulmonar —la obstrucción de una arteria del pulmón por un coágulo sanguíneo—, frente a los dos casos registrados en el resto de los participantes. “El exceso de casos con embolismo pulmonar seguramente es por azar”, opina el coautor español del ensayo, José Luis López-Sendón.

El cardiólogo italiano Alberto Cecconi, del hospital madrileño de La Princesa, echa cuentas con brocha gorda: si España registra 37.000 nuevos casos de covid en un día y 20.000 de estas personas infectadas tienen algún factor de riesgo, unas 1.180 tendrían que ser hospitalizadas en los próximos días, si se cumplieran los mismos porcentajes observados en el ensayo internacional. “Con la pauta de colchicina se ahorrarían 280 ingresos hospitalarios de los nuevos casos de hoy. Imaginemos si multiplicamos este beneficio a lo largo de todos los días de esta tercera ola”, explica Cecconi, que lidera otro ensayo en marcha con 250 pacientes, patrocinado por la Sociedad Española de Cardiología, para determinar si el fármaco mejora el pronóstico de los enfermos hospitalizados. “La colchicina no es una panacea, pero puede aliviar la situación en los hospitales”, opina.

EL PAIS DE ESPAÑA

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