El jurado ha destacado el “realismo brutal” de la obra de la autora lusa, que “retrata el modo en que los seres se enfrentan a los grandes acontecimientos de la historia”

Carlos Salinas

La Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara ha otorgado este viernes el Premio de Literatura en Lenguas Romances 2020 a la escritora portuguesa Lídia Jorge, “por la altura de su obra, que retrata el modo en que los seres se enfrentan a los grandes acontecimientos de la historia”. El jurado ha destacado, además, la carrera literaria de Jorge, “marcada por la originalidad e independencia de criterio”. Al conocer la noticia, Jorge ha dicho que no había atendido las llamadas hechas desde México porque su móvil no identificaba el número, por lo que pensó que era publicidad. “Luego pensé que podría ser algo importante”, ha bromeado. “Ha sido una gran sorpresa”, agrega, “había unas nubes blancas en el cielo y en ese momento cambió a azul. Ha sido un momento de suspensión en la vida, porque un premio como este dice que tus libros valen para los lectores y da un sentido a tu vida, a toda esta lucha, porque la literatura es una relación íntima, es un milagro. Estoy muy feliz”. La escritora ha dedicado el galardón a los narradores portugueses quienes, ha dicho, “han creado una narrativa que no es fútil, sino profunda, tal vez difícil, pero que no nos avergüenza”.

Nacida en Boliqueime en 1946, Jorge es considerada la narradora viva más importante de su país, tanto así que la escritora española Rosa Montero la ha calificado como “grande entre las grandes”. Es la heredera de una tradición literaria, la portuguesa, reconocida por su estética, la delicadeza de su poesía, una profunda nostalgia (saudade, le llaman en portugués) y también por la denuncia, tanto del pasado colonial como por los traumas propios, principalmente por la represión interna de la dictadura de António de Oliveira Salazar. Jorge ha sido laureada con los principales premios literarios de su país y forma parte de esa amplia y rica cultura literaria lusa que ha dado a la escritura universal nombres como los de Fernando Pessoa y José Saramago. Lidia Jorge ha dicho que en su país no hay “una literatura light”.

“Mi escritura nace del suelo, de la tierra, del pueblo, de la gente que veo, que ha atravesado la vida”, ha explicado Jorge

Poco conocida aún en el mundo literario latinoamericano, el premio FIL abre camino a Jorge, cuyas obras son muy valoradas en países como Francia y Alemania, donde en 2006 le fue entregado el Premio Internacional de Literatura Albatroz, de la Fundación Günter Grass, por el conjunto de su obra. Jorge es considerada una cronista de su tiempo, dado que en sus obras refleja las crisis políticas, económicas y sociales que han golpeado a Portugal. Licenciada en Filología Románica por la Universidad de Lisboa, fue profesora de secundaria en Angola y Mozambique durante la guerra colonial. De aquella experiencia surgió La costa de los murmullos, publicado en 1988, obra que la confirmó como una de las grandes escritoras lusas. Jorge es una constante candidata al Nobel de Literatura. “El premio FIL es un factor esencial para la difusión de la escritura de los galardonados”, ha admitido Ricardo Villanueva, rector General de la Universidad de Guadalajara.

“Mi escritura nace del suelo, de la tierra, del pueblo, de la gente que veo, que ha atravesado la vida”, ha explicado Jorge. “Mi país es muy singular, lo que hago es relatar una epopeya doméstica de Portugal. Ese cambio que ha ocurrido de un país que se creía imperial y que era pobre”. De hecho, en el fallo leído por la escritora Anna Caballé, el jurado ha destacado lo que considera “el realismo brutal” de la obra de Jorge al narrar las consecuencias del colonialismo portugués. Sobre ese pasado Jorge ha dicho hoy: “Soy hija de colonialistas, pero no soy culpable de lo que ha ocurrido. Quiero construir un futuro sin odio”.

Estos días la escritora está sumergida en un nuevo proyecto literario, dedicado a abordar el impacto que ha tenido en la humanidad la pandemia de coronavirus. Su madre murió en abril de covid-19 y desde entonces ha escrito ocho textos relacionados a la pandemia. El que prepara, sin embargo, es un homenaje a su madre, dice, y lo titulará Misericordia. “La literatura en este momento es un acto de resistencia absoluto. Esta pandemia tan horrible será por la literatura una especie de toma de conciencia, de entender que debemos regresar a la lectura silenciosa de los libros”, ha explicado la escritora.

Raúl Padilla López, presidente de la FIL, ha dicho que este año recibieron 68 propuestas de 18 países y en siete idiomas. Fue un jurado de siete críticos literarios y escritores quienes, al juzgar de forma remota las propuestas, decidieron otorgar el premio a Jorge. El galardón, dotado de 150.000 dólares (unos 126.000 euros), será entregado en noviembre, durante la inauguración de la feria que se organiza cada año en la capital del Estado mexicano de Jalisco, uno de los mayores encuentros de la narrativa española en América Latina. El jurado estuvo conformado por Mario Barenghi (Italia), Anna Caballé (España), Luminita Marcu (Rumanía), Anne Marie Métailié (Francia), Rafael Olea Franco (México), Javier Rodríguez Marcos (España) y Regina Zilberman (Brasil).

EL PAIS DE ESPAÑA

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