La difícil situación económica, agravada por la covid-19, implica un peligro añadido para las jóvenes de todo el mundo: el matrimonio temprano. Esta serie documental recoge, de la mano de Unicef, el testimonio de 16 de ellas. La tercera entrega, de cinco, llega desde Níger, Chad, Ghana, Malí, India, Bangladés, Indonesia y Madagascar. La ofrecemos en castellano en exclusiva

NANKALI MAKSUD | KRISTIN ANDERSSON

FOTO..u nombre es Esta, y ella es una de las protagonistas de este recorrido documental por todo el mundo siguiendo la vida de mujeres adolescentes. Aparece trabajando en su casa, en Níger. UNICEF

Emergencias de salud anteriores a la pandemia, como los brotes del ébola, han demostrado que las niñas enfrentan un mayor riesgo de matrimonio y embarazo precoces, porque pierden el acceso a la escuela, las redes sociales y los servicios de salud reproductiva. La difícil situación económica, agravada por la covid-19, podría hacer que el número de niñas obligadas a casarse aumente en todo el mundo.

“En 2017 asistí por primera vez a una boda, no lo olvidaré nunca. Cuando termine mis estudios y cumpla 25 años, quiero casarme y tener una familia, para que mis padres tengan nietos”. La que habla es una joven llamada Esta, de 15 años, de Níger, que tiene claro que su prioridad, ahora, es su educación. Mientras que algunas adolescentes ven el matrimonio como parte de su futuro, otras no lo tienen tan claro. Sin embargo, muchas veces, la decisión de cuándo casarse e incluso de con quién hacerlo no siempre depende de ellas.

«Con 16 años, o a veces; incluso con 14. Porque los padres quieren deshacerse de responsabilidad lo antes posible. Quizá porque no tienen dinero, conciertan una boda para que el marido cuide de su hija”. Así explica Antsa, de Madagascar, cómo funciona el matrimonio infantil en su región. Pero a pesar de las muchas razones por las que las chicas se ven obligadas, la idea de que su vida cambiará significativamente una vez casadas está muy extendida entre ellas. “No tengo interés, porque cuando lo haga, tendré que obedecer a mi marido y perderé mi libertad”, se lamenta Sangamithra, de India.

Una consecuencia del matrimonio temprano es que a menudo las adolescentes no pueden terminar sus estudios, pero también que se pierden las alegrías de la infancia. Los recuerdos que estas chicas atesoran son un claro recordatorio de cuánto está en juego. Algo que muchas de ellas han visto por sí mismas.

Hemos escuchado historias de voces que no solemos escuchar, pero ¿y si pudiéramos hacer algo más que escuchar? ¿Cómo sería el futuro si se facultara realmente a estas chicas para cambiar sus comunidades? Así lo ve Trisha, de Bangladés: «Quiero un sistema social donde las mujeres y los niños estén completamente seguros”, reclama, con 15 años, en Bangladés. “El matrimonio infantil es una maldición para nuestra sociedad. Cuando una niña es víctima de él, se ve afectada física y emocionalmente», añade

Nankali Maksud es consultora senior del equipo contra las malas prácticas de Unicef y Kristin Andersson es oficial de la sección de protección del niño de Unicef.

La sección En Primera Línea es un espacio en Planeta Futuro en el que miembros de ONG, organizaciones e instituciones internacionales, que trabajan en terreno, narran sus experiencias personales con relación al impacto de su actividad. Siempre están escritos en primera persona y la responsabilidad del contenido es de los autores.

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