Rabat redobla la detención de mafias en la cornisa atlántica con ayuda de la inteligencia española

Que la ruta atlántica que une las costas africanas con las Islas Canarias se ha reactivado «ya es una realidad, y sin que se espere repetir el pico registrado entre octubre y noviembre del año pasado», las previsiones son que el tráfico de embarcaciones que transportan inmigrantes en las condiciones más precarias se proyecte ahora como reacción tras el parón registrado por la primera oleada del Covid y «continúe hasta diciembre».

Lo aseguran a este diario fuentes oficiales, consultadas después de que en lo que va de semana se hayan registrado tres naufragios con casi 60 víctimas mortales en la cornisa anterior al archipiélago. Marruecos localizó el lunes siete cadáveres en la zona de Tarfaya -enfrente de Fuerteventura- donde se rescató una barcaza con 40 inmigrantes y, posteriormente, su Marina Real halló un pesquero con 10 supervivientes y 10 muertos el jueves, el mismo día en que en que descubrieron otros 40 cuerpos sin vida en una embarcación que había salido de Nuadibú (Mauritania).

Se cree que fueron lanzándose al agua víctimas de una deshidratación extrema tras días a la deriva. Solo una persona aguantó a bordo y fue rescatada.

Naufragios

Nuadibú es una zona especialmente propensa a los naufragios. En diciembre ya se recuperaron más de 60 cadáveres en sus aguas cuando volcó el barco en el que viajaban con destino a España. Es una travesía tortuosa, de días de navegación entre corrientes para avanzar los más de 800 kilómetros que separan la zona del archipiélago canario. Las viejas tarifas de hasta mil euros, una fortuna para los inmigrantes que les exige empeñar su presente y su futuro, se han duplicado, y eso a pesar de que se trata de un periplo en barcas siempre sobrecargadas y, por tanto, más propensas al naufragio.

De la enorme actividad de organizaciones de tráfico de seres humanos desplegada en el Atlántico, muchas desplazadas desde el Mediterráneo ante la falta de oportunidades para lanzar pateras en esa vía, dan cuenta las numerosas detenciones que Rabat está haciendo públicas en las últimas semanas. Operaciones que en parte están servidas gracias a la información que proporciona la inteligencia y las fuerzas de seguridad españolas. Entre abril y julio han sido detenidos en Al Aaiún o su entorno una docena de subsaharianos y marroquíes vinculados a mafias, a los que se han intervenidos chalecos, botes hinchables y todo tipo de pertrechos utilizables en las travesías.

También se ha arrestado a un centenar de inmigrantes listos para partir desde Dajla, incluidas mujeres y niños, que no figuraron en la gran crisis de los cayucos de 2006. En total, Marruecos cifró en junio en 20.300 el número de intentos de inmigración clandestina hacia España abortados, a lo que sumaron el desmantelamiento de 50 redes de tráfico y el salvamento de 1.282 personas ya en el mar. De acuerdo con las cifras de su Ministerio del Interior, en 2019, el Reino vecino impidió la salida de hacia Europa de 74.000 individuos, aunque no especifica que su rumbo era el continente o las Canarias.

Con 3.269 inmigrantes irregulares venidos en 180 pateras a fecha 2 de agosto, Canarias ha rebasado en lo que va de año las 3.000 llegadas por primera vez desde 2008, y aún faltan cinco meses para terminar el año. A estas alturas, en 2019, la cifra era de 590 inmigrantes rescatados que viajaron en 51 embarcaciones

ABC DE ESPAÑA

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