Mientras la Venezuela virtual continúa con la atención puesta en el resultado de las elecciones norteamericanas, acá el alto costo de la vida no se detiene. La gente se sigue muriendo de hambre, miles de niños en estado de desnutrición, ancianos hurgando de la basura, más de 300 venezolanos —por pensar distinto— siguen presos y los servicios públicos son una pesadilla. Maduro sigue acabando con lo que queda de país y millones de venezolanos, lamentablemente, solo sueñan con irse de Venezuela.

Se derrumba una nación y a los extremistas no les conmueve el sufrimiento del pueblo, continúan tan alejados y desconectados de la realidad que Leopoldo López, Juan Guaidó, entre otros, piensan que el problema es Nicolás Maduro, que sacándolo se van a solucionar por arte de magia todos nuestros problemas. De verdad es que no sé en qué planeta viven, si es que sufren de amnesia o no sé qué, pero continúan con la misma narrativa de hace 7 años, cuando afirmaban lo mismo del expresidente Chávez.

Tenemos dos extremos en una burbuja. Por un lado, unos queriéndonos vender una consulta por Whatsapp y Facebook como una nueva salida. Otros, aparentando una normalidad inexistente, un país que solo se desarrolla en su mente, donde escuchamos a Nicolasito decir que Venezuela tenía 19 puntos en economía. En esa nación virtual de la que habla Maduro, hay que preguntarle: ¿cómo es el asunto del béisbol, de las navidades felices con tantas restricciones?, pero sobre todo carencias, así como es el cuento del DR10 que nadie conoce.

 

 

Internet, se ha demostrado y repetido hasta el cansancio, no funciona para recibir clases en línea o trabajar a distancia. Además, la mitad de la población no tiene acceso al mismo, pero sí sirve para hacer una consulta «popular». Esas son algunas de las incongruencias de algunos que no conocen la realidad y las condiciones en las que vive su país, ese que dicen gobernar.

Es urgente una dirección política realista, coherente, que se encamine sin ningún complejo a hablar con el mundo entero, llámese Rusia, China, EEUU o cualquier otro país del globo terráqueo, así como que a lo interno se sienten a negociar las soluciones para los problemas de los venezolanos. Desde Unidad Visión Venezuela hace rato estamos preparados para ello.

Es inaplazable volver a la política. La virtualidad de esta dirigencia y sus abstencionistas es tal que los vimos hasta votando en las redes por Trump; pero aquí prefieren entregarse. No dejan de sorprendernos. Si pusieran ese mismo empeño y entusiasmo que vimos por las elecciones presidenciales de los EEUU en las elecciones en nuestro país, sin lugar a dudas Maduro y su combo estarían, por decir lo menos, preocupados.

Como decía mi amigo Reinaldo Sifuentes (@Reinaldosif): “Es hora de que Venezuela deje de ser seducida por la épica de ‘héroes’ en corceles blancos con espadas vengadoras y comience a fijarse en propuestas políticas sensatas y, sobre todo, realizables”.

En resumen, salir de esa “dirigencia” que se guía por el radar del Twitter, que ha apostado al inmediatismo, al todo o nada, al simbolismo —algo así como el peor es nada—, es determinante para poder avanzar, organizarnos y prepararnos para expulsar poco a poco al peor gobierno que hayamos tenido en la historia de nuestra amada Venezuela.

Porque la prioridad debe ser la gente, centrarnos en resolver los problemas que los venezolanos estamos sufriendo sin distingo de color, de raza, clase social, por lo que ratificamos lo que hemos venido diciendo: un acuerdo nacional para rescatar al venezolano. Soluciones por y para la gente.

TAL CUAL

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