El también integrante de la ONG Asamblea de Educación, Leonardo Carvajal, plantea que se haga un reajuste del año escolar para empezar las clases en enero y no en septiembre, como está previsto


El integrante de la Asamblea de Educación y profesor universitario Leonardo Carvajal calificó este martes 8 de septiembre de «locura» el reinicio de clases para el 16 de diciembre de la educación básica, como anunció en fechas pasadas el Ejecutivo nacional porque para ello, es necesario garantizar al menos tres elementos.

Uno de ellos tiene que ver con que el covid-19 no esté en una «fase de crecimiento acelerado», cuyas cifras globales «sospechamos están muy relativizados»; unos protocolos «muy exigentes con los niños» sobre todo en el recreo, lo que sin normas podría convertirse en un pandemonium y las primarias ser un caldo de cultivo. Además, cómo pueden cumplir las normas sanitarias si en las escuelas no hay agua y jabón.

Dijo en una entrevista concedida a Vladimir Villegas en su programa «Vladimir a la Carta», que Aristóbulo Istúriz fue nombrado como Ministro de Educación para «capear el temporal» del éxodo de los maestros y profesores venezolanos desde el curso, debido a que gracias a la hiperinflación que se registra en Venezuela, «ahogó cualquier posibilidad de sobrevivencia siquiera por una semana de los maestros y profesores con los sueldos ni siquiera de esclavos que reciben».

Porque el dinero no alcanza para vivir, los maestros se han ido y, según su opinión, las cifras presentadas por «el único ministro de Educación serio del chavismo, Héctor Rodríguez», según consultas hechas en 2014, se reveló que habían 531.000 cargos docentes en Venezuela. En ese sentido, expresó que si Aristóbulo dice que se abren las puertas con esa cifra, no tendrá ni la mitad «porque la desbandada que hubo en el curso pasado fue espantosa».

 

 

Dijo que fue una «hipocresía enorme» el planteamiento de lo ocurrido en marzo y julio del «rescate» de la educación online, debido a los problemas de conectividad que hay en el país y desde el inicio era «imposible», porque además la mitad de la población no tiene internet y sufren periódicas fallas en los servicios públicos.

Leonardo Carvajal propone medidas más a mediano plazo, siendo una de ellas la reprogramación del calendario escolar y retomar una idea del mismo Aristóbulo en 2003 o 2004 para comenzar el 16 de enero y culminar el 7 de diciembre, es decir,  cuadrar el año escolar con el fiscal para que se pasen estos meses calculando dos elementos: el primero, que el ritmo de crecimiento del covid-19 baje, y en segundo término, darles tiempo a los laboratorios a que produzcan una vacuna y aprovechar esa semana en enero para inmunizar a los alumnos.

Ese calendario permitiría también ofrecer a los alumnos dos semanas de vacaciones a finales de abril, tres semanas de vacaciones en agosto y del 7 de diciembre al 16 de enero, cinco semanas de vacaciones, con lo que se «sincera una realidad» porque apenas llega el duodécimo mes del año, hay un «agasajo perenne» en las instituciones. Destacó que de los 365 días, se estudiarían 210 días.

Destacó que con el ordenamiento actual, los planteles deben lidiar con dos presupuestos porque en septiembre ya se están acabando los fondos, mientras que en enero se haría lo mismo pero con una ventaja de organizar mejor los recursos.

Espera que todos los factores políticos entre en concordancia, como el Ejecutivo y la Asamblea Nacional, para evitar que se les siga pagando los sueldos «miserables» en la administración pública porque eso «es inhumano» e impide cualquier reactivación económica. El incremento salarial debería incluir la dolarización de la economía asumida por ambas partes porque «aquí se acabó el bolívar», lo que a su juicio tendrá ventajas para el país.

Eso, según la opinión de Leonardo Carvajal, traería como consecuencia elevar las reservas internacionales, el rescate del dinero en otras instancias y el acceso a instancias internacionales para obtener créditos, con el cambio del poder legislativo y que se pueda entender mejor con el Ejecutivo.

 

 

Carvajal insistió en que en vez de ofrecer clases online «porque es mentira» u ofrecer las «esperpénticas y que clases que daban por VTV» donde una «destartalada y que maestra» dijo que el Guri surtía de agua potable en el país, «esa burla no», se tomaran a los mejores profesores que sepan y que tengan «gracia» para explicar y que puedan ofrecer clases a través de la televisión privada y pública, que sirvan además para que los que necesiten nivelarse, lo hagan.

Repudió la inclusión de profesores provenientes de la misión «chamba juvenil» porque no están preparados ni formados para dar clases. Cree que el uso de la TV para difundir la información es más universal que el uso de plataformas como YouTube.

Declinó asumir una candidatura a la Asamblea Nacional diciendo que no tenía vocación parlamentaria y que su tiempo «había pasado», aunque aseveró que continuarán apoyando a los que se lanzaron «por la vía pacífica, democrática y electoral».

Respecto a las designaciones de Sandra Oblitas y Tibisay Lucena en las rectorías de dos universidades, afirmó que no es la primera vez que hacen esas designaciones políticas para cumplir «el reposo del guerrero o de las guerreras», que para el experto en educación son «premios» que se les dan por los servicios en otros ámbitos, eso en el caso de Oblitas, designada rectora de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Sin embargo, en el caso de Unearte -que ahora encabeza Lucena-, recordó que la exrectora electoral tiene una vena artística, es PhD en Ciencias Políticas y «tiene galones académicos aunque no haya desarrollado carrera». Reveló que además de practicar el cello, Lucena estuvo trabajando como investigadora de la IESA unos años.

Carvajal estima que alrededor de 6,5 millones y medio de alumnos desde educación inicial a diversificada, según cifras del Ministerio de Educación de hace dos cursos escolares. Actualmente, los números han «bajado bastante» debido al éxodo de venezolanos y las dificultades para buscar comida, transporte e insumos para tener clase, produjo la deserción escolar.

  1. Cree que la experiencia de las elecciones parlamentarias, en especial aquellos que están en contra de hacer elecciones por covid-19, debe realizarse porque al igual que van al supermercado una vez a la semana, pueden hacerlo igualmente para sufragar. Además, indicó que los adultos -a diferencia de los niños- están entrenados en protocolos para tomar las previsiones. «Eso es una coartada sin fundamento de aquellos que ya encontrándose sin razón para decir que no quieren votar porque están emberrinchados, ahora inventan la coartada sanitaria».
  2. TAL CUAL

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