La alianza opositora recobra impulso después del descalabro de 2018 e impide que Morena y sus socios alcancen la mayoría calificada que permite reformar la Constitución

FRANCESCO MANETTO

Andrés Manuel López Obrador y Morena, el partido que sostiene a su Gobierno, mantienen su primacía en el tablero político de México, pero se atascan en la Cámara de Diputados. Los resultados del escrutinio rápido de las elecciones intermedias de este domingo, difundidos por el Instituto Nacional Electoral (INE) a las once de la noche, reflejan una caída del bloque oficialista, que pasa de 313 escaños a 279, manteniendo en cualquier caso una holgada mayoría absoluta. Al mismo tiempo, la alianza opositora conformada por el PRI, el PAN y el PRD se recupera y aumenta sus activos de 136 curules a 197 tras el descalabro de 2018 y años de desarticulación. Morena, según estos datos, se consolida como primera fuerza del país, arrebata Colima al PRI después de 92 años y, a falta de los resultados en gran parte de los 15 Estados en disputa, va camino de ampliar su poder territorial.

El partido de López Obrador tenía hasta ahora 256 de los 500 diputados. Sin embargo, la mayoría de esos escaños los obtuvo en el proceso de conformación de la Cámara en 2018 después del trasvase de sus aliados, el Partido Verde, el Partido del Trabajo y el PES. Este último está a punto de desaparecer, pero las alianzas le permitirán mantener la batuta de la agenda legislativa. Aun así, queda lejos de cumplirse la ambición del presidente de lograr mayoría calificada, fijada en 334 escaños, dos tercios del total, un umbral necesario para acometer reformas constitucionales.

 

La autodenominada cuarta transformación de López Obrador extenderá su poder en el territorio, aunque los datos ratifican su fracaso en Nuevo León, una de sus principales apuestas. En el Estado, corazón industrial y económico del país, prevaleció el sentimiento regionalista norteño encarnado por Samuel García. El joven político de Movimiento Ciudadano está a punto de imponerse ante el aparato tradicional del PRI y Morena, cuya candidata, Clara Luz Flores, se desplomó tras conocerse, en marzo, la reunión que mantuvo un el líder de una secta condenado a 120 años en Estados Unidos. Con todo, quedan frustradas también las esperanzas de la fuerza naranja de ganar peso en el Parlamento. El conteo rápido le atribuye 24 diputados, uno menos que en 2018.

Andrés Manuel López Obrador, saluda luego de emitir su voto.
Andrés Manuel López Obrador, saluda luego de emitir su voto. MARIO GUZMÁN / EFE

Las elecciones federales y locales, la convocatoria más grande de la historia de México, han dado cuenta del desgaste del partido del presidente, que aún no ha llegado al ecuador del sexenio. La correlación de fuerzas pone límites a su margen de maniobra en el Congreso. Para impulsar su proyecto político sin trabas y poder aprobar reformas constitucionales, López Obrador y Morena, hubieran tenido que contar con el apoyo de al menos dos terceras partes de la Cámara baja. Ese es el resorte que necesita, por ejemplo, para desatascar su plan energético, que después del trámite parlamentario quedó paralizado por la justicia.

Los resultados finales calibrarán la proyección de López Obrador, una figura omnipresente en el mapa político mexicano ante la descomposición de la oposición tradicional que se precipitó tras su victoria en las elecciones de 2018. La composición el Congreso, la proyección del partido oficialista y el reparto del poder territorial fijará también la casilla de salida para las próximas presidenciales de 2024, que ya concentran todas las miradas en un país donde no hay reelección.

La participación, según ha anticipado el INE, ha rondado el 52%, un dato más que significativo para unas elecciones intermedias. En 2015, por ejemplo, rozó el 48%. El consejero Ciro Murayama ha destacado que se trata del porcentaje más alto en lo que va de siglo. Más de 93 millones de mexicanos estaban llamados a las urnas bajo la sombra de la violencia que ha convulsionado la larga campaña electoral, la más sangrienta de la historia, con alrededor de 800 casos balaceras, secuestros y 36 asesinatos. El último, horas antes de la apertura de los colegios. Los episodios de violencia y las amenazas de las organizaciones criminales y los carteles, que han golpeado especialmente a candidatos locales de zonas rurales, no se detuvieron durante la votación. A lo largo del país se registraron disparos, quema de puntos de votación y robo de papeletas.

López Obrador, acostumbrado a marcar la agenda y el debate político desde sus conferencias de prensa matutinas diarias, aún no se ha pronunciado sobre los resultados. Sí lo ha hecho Mario Delgado, líder nacional de Morena. “Se refrenda la mayoría del pueblo en la Cámara de Diputados”, ha manifestado. “También ganamos la mayoría de las gubernaturas”, ha agregado cuando aún no se conocían los resultados territoriales. “Morena va creciendo en nuestro país”. El partido se ha proclamado ganador en 12 de las 15 Estados basándose en conteos rápidos, datos preliminares o encuestas a boca de urna.

Si se confirmara ese escenario, la formación, que ya controla cinco Gobiernos territoriales y el de Ciudad de México, sumaría 16 Estados -en el caso de Baja California, repetiría-, la mitad de las entidades federativas del país. Mientras tanto, el Congreso los partidos tradicionales de la oposición han demostrado que todavía tienen capacidad de reacción. Lo mismo, la capital, donde las fuerzas críticas con López Obrador se han impuesto en cuatro alcaldías decisivas: Miguel Hidalgo, Álvaro Obregon, Cuauhtémoc y Azcapotzalco. Logra mantenerse, en cambio, en Iztapalapa, la más poblada de México.

EL PAIS DE ESPAÑA

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here