Un año repleto de cambios y un asentamiento del ecosistema propicio para el funcionamiento del petro, no lograron incrementar el uso de la criptomoneda promovida por el oficialismo


El pasado 4 de diciembre, la criptomoneda creada por el chavismo, el petro, cumplió tres años desde que fuese anunciada. Son 36 meses de promesas sobre su capacidad para recuperar la economía, tiempo en el que se mantuvo la hiperinflación y se evidenció una progresiva dolarización de facto.

En el caso particular de 2020, se dieron las condiciones para que el petro tuviera mayor uso. El año inició con las plataformas digitales, tanto financieras como del Estado, adecuaron el criptoactivo a sus sistemas; un marco normativo de criptomonedas en funcionamiento, una mayor libertad cambiaria y, sobre todo, una pandemia que limitaría la circulación de dinero en efectivo y el uso de tarjetas de débito. A pesar de este contexto, no se logró un impulso de la usabilidad del criptoactivo.

Captación de petros a la fuerza

El gobierno chavista intentó promover el uso del petro apenas inició el año. En enero puso su rúbrica para autorizar la venta de 4,5 millones de barriles de petróleo en petros, un mecanismo que consideró esencial para «la consolidación del petro».

En paralelo, también autorizó la apertura de casinos -un sector severamente restringido en los últimos años- que recibieran apuestas en petros, una iniciativa que traería a colación nuevamente a finales de año.

Por si fuera poco, el 15 de enero de 2020 fue publicado el Decreto N° 4.096 en la Gaceta Oficial N° 41.800. Dicho decreto hace referencia a la liquidación, venta y pago de servicios en petros; y no hace más que especificar una lista de impuestos, trámites y tasas oficiales que los entes del Estado cobraban en divisas, que ahora se efectuarían en petros.

El decreto afectaba principalmente a empresas y personas jurídicas, pues involucraba pagos tales como los efectuados a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y sus filiales por el combustible para aeronaves; al Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI) por el registro de marcas y patentes; al Servicio Autónomo de Registros y Notarías (Saren) por la reserva de denominaciones de empresas y el registro de sociedades extranjeras, su domicilio o el establecimiento de agencias, sucursales o representaciones.

A esta lista se añadían otros trámites ante Bolivariana de Puertos (Bolipuertos), el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), el Instituto Aeropuerto Internacional de Maiquetía, Bolivariana de Aeropuertos y el Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos).

 

 

Quizás la decisión más cuestionable en este decreto fue incluir los trámites ante el Servicio Autónomo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) a los extranjeros que quisieran obtener documentos vinculados a migración o extranjería.

Es decir, casi todos los trámites de individuos, sociedades o empresas extranjeras que antes se cobraban en divisa, empezarían a efectuarse en petros.

En paralelo, las oficinas de estos entes, al adecuar sus sistemas para recibir petros, empezaron a aceptar este método de pago para los trámites de personas naturales venezolanas, aunque no era obligatorio. Por esta razón, se fijaron las tasas, comisiones, gravámenes y afines en petros, y su valor en bolívares fluctuaría según cotizara el petro.

Con este ecosistema financiero instalado tanto a nivel técnico como normativo, se esperaría un período de estabilidad para que el sistema cuajara. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. El gobierno chavista decidió hacer borrón y cuenta nueva con la criptomoneda que tanto promovió.

Nueva plataforma ¿Nueva criptomoneda?

Una de las sorpresas que trajo consigo 2020 en materia de criptomonedas en Venezuela fue la reestructuración de la plataforma del petro. Prácticamente sin previo aviso ni explicación aparente, la Superintendencia Nacional de Criptoactivos y Actividades Conexas (Sunacrip) creó una nueva plataforma para la criptomoneda venezolana.

El 5 de mayo se suspendieron las operaciones es la plataforma petro debido a un «mantenimiento» que tenían programado. La plataforma volvería a funcionar seis días después, el lunes 11 de mayo, con una nueva interfaz y especialmente, un nuevo explorador de bloques que deja en evidencia lo que realmente ocurrió: un cambio de Blockchain.

Desde que el petro entró en funcionamiento, el 13 de octubre de 2018, sus operaciones habían quedado registradas en el explorador petro. Esta dirección aloja los 501.893 bloques de transacciones confirmadas entre el 13 de octubre de 2018 y el 7 de mayo de 2020, fecha en la que se registró la creación del último bloque de este sistema.

Explorador de bloques del Petro

Explorador de bloques de la blockchain del petro que funcionó entre el 13 de octubre de 2018 y el 7 de mayo de 2020

Con este lavado de cara, la Sunacrip creó una nueva dirección en la que ahora se aloja el registro de transacciones ¿El problema? Que atrás quedó el historial de 501.893 bloques previos.

Nuevo explorador de bloques de la blockchain del petro, que empezó a funcionar el 5 de mayo de 2020 y sigue en uso

De hecho, el bloque génesis -primer bloque creado en un sistema Blockchain y el que marca el nacimiento oficial de una criptomoneda- de esta nueva dirección está registrado el 5 de mayo, dos días antes del último bloque verificado en su antigua plataforma, lo que demuestra que son Blockchains completamente distintos, ya que incluso operaban en simultáneo transacciones distintas.

Técnicamente, al hacer un cambio de Blockchain, el gobierno chavista hizo un borrón y cuenta nueva, con lo cual, creó una nueva criptomoneda con el mismo nombre y características del petro que funcionó entre octubre de 2018 y mayo de 2020.

Las autoridades se mantuvieron silentes y no ofrecieron explicaciones con respecto a este cambio sustancial, que simplemente pasó por debajo de la mesa, algo impensable en el ecosistema de cualquier criptomoneda realmente utilizada a nivel internacional.

Cuarentena sin petro, pero con dólares

Un elemento se añadiría a este contexto a partir de marzo y se mantendría durante todo el año: la implementación de la cuarentena y la paralización de la economía.

 

 

Desde el 13 de marzo, Maduro ordenó un cierre casi total de la actividad comercial e industrial del país. A pesar de eso, no pasó mucho tiempo antes de que el comercio informal ganara espacio mientras el instinto de supervivencia del venezolano afloraba contra las órdenes de un Estado que les quitó sus capacidades de ingreso, sin garantizarles siquiera alimento.

Este panorama era propicio para impulsar el uso del petro, ya que las criptomonedas permiten transacciones a distancia en tiempo real. Se postulaba como un complemento ideal para este comercio informal, para que al fin funcionara como en su momento lo prometiera el exsuperintendente de criptoactivos, Carlos Vargas, cuando promocionó el nacimiento del petro diciendo que cualquier persona podría ir a la panadería y pagar sus panes con petros.

No obstante, el petro no tuvo ningún impacto en el comercio informal. Los dólares en efectivo y los bolívares por banca electrónica dominan como métodos de pago. De hecho, según el último estudio de Ecoanalítica, para el cierre de octubre las divisas en efectivo arropaban un 64% de las transacciones comerciales en Venezuela.

Por si fuera poco, el mismo estado venezolano parece considerar una dolarización de la banca nacional. Así lo señaló una publicación de Bloomberg en la que cinco fuentes distintas señalaron a la agencia que el Banco Central de Venezuela (BCV) discutiría esta posibilidad con el sector bancario, mientras el petro parece ser dejado de lado en las conversaciones.

Otro «petro-diciembre»

Desde que la criptomoneda salió al mercado, el chavismo ha apostado en la época navideña para impulsar su uso, otorgando bonos en petros y ofreciendo facilidades para la adquisición de bienes y servicios con el criptoactivo.

En diciembre de 2019 lograron un incremento importante de las transacciones al otorgar un «aguinaldo» de medio petro (equivalente a unos 30 dólares) y un sistema mediante el cual podían pagar con esta criptomoneda en algunos locales y comercios, a través del Biopago de Banco de Venezuela.

Las largas colas de personas tratando de utilizar su medio petro en los pocos locales que aceptaban el intercambio, como Traki o Supermercados CLAP, respaldaron las estadísticas que luego emitiría el Banco de Venezuela, al asegurar que se registraron hasta 531 transacciones en el sistema Biopago por minuto a finales de diciembre.

Para 2020, el oficialismo intentó repetir la fórmula y Maduro anunció que otorgaría un aguinaldo de medio petro a los adultos mayores jubilados y también a los trabajadores del sector salud.

Sin embargo, la experiencia del año pasado y los múltiples problemas evidenciados podrían resultar en un 2020 menos próspero para el petro; ya que en la ocasión anterior, los comerciantes que aceptaron petros tuvieron problemas para cambiarlos por bolívares y vieron cómo se devaluó su dinero en una espera que, en algunos casos, duró meses.

Lo cierto es que, a término de 2020 y a más de dos años de haber sido lanzado, el petro sigue pasando por debajo de la mesa en la economía venezolana, con un flujo moderado de transacciones en las casas de cambio y una casi inexistente aceptación en el comercio nacional, mientras el dólar, la divisa despreciada y criticada por el chavismo, gana cada vez más terreno.

TAL CUAL

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