El Ejército combate contra el grupo terrorista Ahlu Sunnah Wa-Jama para recuperar Mocimboa da Praia, en el norte del país

GEMMA PARELLADA

FOTO..Desplazados que huyen de la violencia en la provincia de Cabo Delgado, al norte de Mozambique.RICARDO FRANCO / EFE

Una derrota humillante para el Ejército de Mozambique y una captura estratégica para los insurgentes del Ahlu Sunnah Wa-Jama, el grupo islamista del norte de Mozambique. Mocimboa da Praia, la pequeña ciudad portuaria, ha caído después de una serie de ataques a los pueblos de alrededor y de enfrentamientos con el Ejército mozambiqueño, que se ha tenido que retirar, según testigos locales, por falta de munición. Decenas de personas, muchas de ellas utilizadas como escudos humanos por los rebeldes, han muerto durante los enfrentamientos.

El Ejército mozambiqueño ha confirmado la pérdida de la ciudad y ha comunicado que en estos momentos “hay operaciones en marcha para neutralizar a los terroristas”, quienes, según el mismo comunicado, están usando a la población “como escudo”. Civiles desde la zona afectada hablan de pueblos desiertos y centenares de desplazados.

Mocimboa da Praia se encuentra en la provincia norteña de Cabo Delgado -la zona de las grandes reservas de gas natural-y muchos cargueros utilizan su puerto, a unos 60 kilómetros, para transportar suministros a varios proyectos millonarios, entre ellos los de las multinacionales Eni, Total y ExxonMobil. Su captura por parte del grupo islamista supone un fuerte golpe para la credibilidad del Ejército mozambiqueño, que ha minimizado el avance de la insurgencia desde el principio, y certifica que Ahlu Sunnah Wa-Jama (conocido también como Al Shabab, aunque no tiene vínculos con el grupo somalí) tiene cada vez más recursos y más fuerza.

La insurgencia islamista en el norte de Mozambique arrancó en 2017 – con un ataque, precisamente, en Mocimboa- y ha ido avanzando a base de capturar pueblos, zonas remotas y asaltar puestos militares (para robar el armamento). Pero sus ofensivas se han intensificado este año, después de afiliarse al Estado Islámico que, desde entonces, ha reivindicado varios de los ataques de su nueva franquicia y esta misma semana estuvo informando, a través de sus medios de comunicación, de que el grupo había tomado dos bases militares y conseguido metralletas y lanzagranadas.

Según el Proyecto de Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (ACLED, en sus siglas inglesas), más de 1.500 personas han muerto en Cabo Delgado a causa de la “violencia organizada” desde octubre de 2017, entre ellas más de 960 civiles, y hay más de 300.000 desplazados.

La toma de Mocimboa, ciudad estratégica y fuertemente defendida, supone la entrada a una nueva fase. Durante la batalla los militantes han usado lanzagranadas, hundido un barco patrulla y conseguido vencer al Ejército de Mozambique, a pesar que contaba, además, con el apoyo de una compañía sudafricana de seguridad privada, con helicóptero incluido.

A más de 2.500 kilómetros de la capital del país, Maputo, y compartiendo frontera con Tanzania, la provincia de Cabo Delgado es una provincia de mayoría islámica en un país donde el islam es minoritario y cada vez más jóvenes encuentran en la radicalización una respuesta al Gobierno central y a las fuerzas militares, que les han ignorado y vulnerado, respectivamente, durante años. Hay una larga lista de casos de represión militar, acusaciones de islamofobia y desprecio hacia los norteños. Como en el norte de Nigeria o Malí, el islamismo radical bebe de décadas de frustraciones.

En 2010, se descubrieron en esta zona, rica también en piedras preciosas, las terceras reservas de gas más grandes de África. El gas no se extraerá antes de 2022, y los beneficios para el Gobierno no llegarán hasta 2028, pero las grandes multinacionales ya trabajan a fondo.

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