Después de que se colocara lupa sobre la vacuna desarrollada por AstraZeneca porque algunas personas sufrieron casos de trombosis tras inmunizarse, Maduro rechazó esta opción, pese a que la OMS sigue recomendando su uso


Mientras el mundo afina sus programas de vacunación contra la covid-19, con la finalidad de superar la pandemia que azota al mundo desde hace más de un año, Venezuela se queda atrás con un proceso particularmente lento.

La dificultad para acceder a las vacunas ha sido una de las principales barreras que han impedido la masificación del proceso de vacunación y el gobierno de Nicolás Maduro, tras fustigar las sanciones de Estados Unidos en su contra y argumentar que impedían el acceso a los fondos para adquirir más dosis, ahora se opone a la importación de la vacuna desarrollada por AstraZeneca.

El chavismo y la oposición lograron dejar sus diferencias de lado temporalmente para coordinar el acceso al Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (Covax). Tras semanas de negociaciones, se logró reservar unas 2,4 millones de dosis, aunque Venezuela espera importar unas 12 millones en total, las cuales eran principalmente desarrolladas por AstraZeneca, a lo que se negó Maduro.

 

 

La negativa de Maduro

En una alocución realizada este miércoles 24 de marzo, el mandatario reiteró que no aceptaría la importación de esta vacuna, pese a que es la ofrecida por Covax y a que llegaría en abril. De acuerdo con el líder del chavismo, la formulación de AstraZeneca no es segura y no superó los análisis realizados por las autoridades científicas y sanitarias de Venezuela.

«Hemos solicitado las vacunas específicas que van a entrar al país. Deben ser esas. No va entrar ninguna vacuna que no esté aprobada por los institutos científicos nacionales y las autoridades sanitarias del país. No vamos a traer a ninguna vacuna que esté causando estragos en el mundo. Solo vendrán las comprobadas científicamente en Venezuela que son seguras para nuestro pueblo», afirmó durante su discurso.

Los «estragos» a los que hace referencia el gobernante venezolano se resumen en casos de trombosis que se han reportado en porcentajes minúsculos de las personas que recibieron la inmunización a través de las vacunas desarrolladas por AstraZeneca. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras investigar los casos, recomendaron su uso y desestimaron la posible relación entre la vacuna y los casos de trombosis.

«La vacunación contra COVID-19 no reducirá las enfermedades ni las muertes por otras causas. Se sabe que los eventos tromboembólicos ocurren con frecuencia. El tromboembolismo venoso es la tercera enfermedad cardiovascular más común a nivel mundial. En este momento, la OMS considera que los beneficios de la vacuna de AstraZeneca son mayores que sus riesgos y recomienda que se siga vacunando», aseguró la OMS en un comunicado.

 

 

Ritmo lento

Hasta ahora tan solo han arribado al país unas 700.000 dosis de vacunas contra la covid-19, entre las 200.000 Sputnik V enviadas por Rusia y las 500.000 Sinopharm recibidas desde China. Esta cantidad asegura la inmunización de apenas 350.000 personas, lo que representa un 1,16% de la población y no cubre ni a la totalidad del personal de salud ni tampoco a las poblaciones de riesgo.

De acuerdo con el presidente de la Academia Nacional de Medicina, Enrique López Loyo, la inmunización de rebaño (que se alcanza al vacunar a más del 70% de la población) se lograría en aproximadamente dos años al ritmo de vacunación actual.

En una entrevista otorgada al Circuito Éxitos la semana pasada, el experto cuestionó la decisión de no importar las vacunas de AstraZeneca, debido a que se tenía prevista su recepción para abril y permitirían acelerar el proceso de vacunación, algo muy necesario dado el contexto actual.

TAL CUAL

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