Cuando la comunidad internacional ha girado su mirada para Venezuela y ha señalado con fuerza al régimen de violar DDHH y ha identificado a cuerpos de seguridad como la FAES de ser los principales autores de violaciones a los DDHH, Nicolás Maduro ha salido a defenderlos como si se tratase de inofensivos corderitos


«Un nuevo plan de derechos humanos». Esta fue la petición que hizo Nicolás Maduro la tarde del martes 22 de diciembre durante la conmemoración de un nuevo aniversario de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), cuerpo de seguridad al que están adscritas las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), señalados como uno de los principales  órganos represivos del régimen, diseñado para atacar directamente a las zonas populares, haciendo a sus habitantes blanco fácil de violaciones a los DDHH.

Con golpes de pecho el mandatario hizo referencia a la necesidad de que desde los cuerpos de seguridad del Estado se incremente la protección a los DDHH de los venezolanos; derechos violados por los mismos organismos que parecen mantener esta orden como política, según los han denunciado organizaciones como Provea, Sin Mordaza, Cofavic, Proiuris, Caracas Mi Convive y Acceso a la Justicia, entre otras.

 

 

Es así como Maduro solicitó a la ministra de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Carmen Meléndez, formular a partir de ahora un plan para mejorar la formación de los policía en materia de defensa de los derechos humanos.

«Pido un plan nuevo de derechos humanos, de educación y formación para los cuerpos policiales por parte de todas las policías del país. Debemos construir una policía que jamás vulnere los derechos del pueblo. Vengo a exigirle a la policía la máxima protección de los derechos humanos», dijo entonces.

Pero cuando la comunidad internacional ha girado su mirada para Venezuela y ha señalado con fuerza al régimen de violar DDHH y ha identificado a cuerpos de seguridad como la FAES de ser los principales autores de estos hechos, Nicolás Maduro ha salido a defenderlos como si se tratase de inofensivos corderos.

Sus espaldarazos a las FAES, a la Dirección Nacional de Contrainteligencia Militar (Dgcim) o el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) han sido una constante, aun cuando llueven las acusaciones de vulnerar los derechos de los venezolanos.

En julio de 2019, poco después de la visita de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, para constatar la situación de los DDHH en Venezuela en el que solicitó la necesidad de disolver las FAES, Maduro apoyó a este componente aprobando recursos para apoyar al cuerpo represivo.

Luego, en diciembre de 2019, días después de que Bachelet publicara una actualización oral de su informe y  reiterara la necesidad de disolver las FAES, Nicolás Maduro anunció la expansión, fortalecimiento y profesionalización de este componente.

“Ha habido una campaña mundial contra la PNB y las FAES, que está financiada por los Estados Unidos para que eliminemos el FAES». dijo entonces.

En ese momento hasta se atrevió a decir que la PNB así como las FAES, eran «una necesidad para la paz, para la unión y para proteger a Venezuela».

Maduro, haciendo oídos sordos a las recomendaciones y sin la mínima intención de abrir un procedimiento contra las FAES, se atrevió a decir hasta que estas debían «continuar expandiendo su trabajo de protección, siempre unidas al pueblo, que nadie se deje confundir y comprar. Es una campañita mundial que tiene objetivos de venir contra la patria, así como hay una contra la FAN orquestada por los EEUU”.

Apoyo irrestricto

Pero esta no es la primera vez que las autoridades del régimen de Nicolás Maduro cierran filas a favor de las FAES y otros organismo acusados de violar DDHH. Recientemente el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado para rechazar las sanciones emitidas por el Reino Unido contra tres comandantes de los cuerpos de seguridad del Estado, por considerar que cometieron violaciones a los DDHH en Venezuela.

Calificó las medidas contra los «honorables» funcionarios de «trasnochadas», que a su juicio son parte de la «nostalgia colonialista» de lo que fue el imperio británico y que «no acepta su nueva condición», por lo que dijo que el «sesgo» de los políticos de ese país para con Venezuela es «inconveniente e inaceptable» en lo que se refiere a las relaciones internacionales «civilizadas».

Reino Unido impuso sanciones contra tres comandantes venezolanos por supuestas violaciones contra los derechos humanos, según comunicó la Oficina de Asuntos Extranjeros de la nación británica. El escrito, firmado por el ministro de Exteriores de ese país, Dominic Raab, asevera que las medidas envían un mensaje claro a los violadores de derechos humanos de que deberán rendir cuentas.

Los funcionarios sancionados son Remigio Ceballos Ichaso, jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional (CEO-FAN); Fabio Zavarse Pabón, comandante de la Guardia Nacional; y Rafael Bastardo, comandante de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) hasta 2019. Las medidas incluyen prohibiciones de viaje y congelación de activos.

Ciego, sordo y mudo

Incluso, ante las declaraciones de su propio fiscal general impuesto por la extinta constituyente, Tarek William Saab, Nicolás Maduro hizo caso omiso.

El 27 de septiembre, Saab manifestó la necesidad de restructurar las FAES y la PNB, luego de mencionar que funcionarios de estos cuerpos policiales están implicados en muchos casos de ajusticiamientos.

«Yo creo que es el momento de una reestructuración, no solo de las FAES, sino la PNB y varios cuerpos policiales, porque toda acción tiene una reacción“, dijo en entrevista en VTV con Ernesto Villegas, luego de que el periodista le preguntara sobre la disolución de ese cuerpo policial por su implicación en diversos casos de violaciones de derechos humanos.

Pero esta no sería la primera vez que el alto funcionario hace esta petición y anuncia públicamente el castigo contra aquellos que violen DDHH. En agosto de este mismo año, Tarek William Saab había indicado que dentro de las FAES existían más de 1.000 investigaciones abiertas por ese tipo de actos, a lo que agregó que entregaron un documento al representante de la oficina del Alto Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Venezuela, un documento al cual no le agregaron detalles sobre los tipos de violación, a qué institución pertenecían los responsables y el perfil de las víctimas.

Asimismo, en su serie documental «La república que tortura», publicada por TalCual, se puede observar de primera mano como las violaciones de los DDHH en Venezuela parecen ser algo sistemático, las torturas, ejecuciones extrajudiciales, tratos crueles, inhumanos y degradantes, son episodios que viven día a día presos políticos y comunes, a manos de los cuerpos de seguridad del Estado.

TAL CUAL

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