Las autoridades de transición negocian un intercambio por el líder político Soumaïla Cissé y la ciudadana franco-suiza Sophie Pétronin

JOSÉ NARANJO

Las autoridades malienses han excarcelado a al menos un centenar de supuestos yihadistas presos en Bamako y los ha enviado en avión a Tessalit y Niono, en el interior del país, a cambio de la liberación de Soumaïla Cissé, líder político maliense raptado en marzo de este año, y Sophie Pétronin, ciudadana franco-suiza secuestrada en 2016, según han confirmado fuentes próximas a la negociación.

Soumaïla Cissé, jefe de filas del partido Unión por la República y la Democracia (URD), fue secuestrado el pasado 25 de marzo en la región de Tombuctú, el norte del país, cuando hacía campaña de cara a las elecciones legislativas. Sus captores están presuntamente vinculados a la katiba Macina del predicador Amadou Kouffa, un grupo terrorista conectado con Al Qaeda. El secuestro de este conocido líder político supuso un duro golpe para miles de malienses que veían en él una alternativa al desgastado presidente Ibrahim Boubacar Keita (IBK).

De hecho, su cautiverio fue una de las razones que contribuyeron al malestar de buena parte de la población contra el Gobierno, al que acusaban de inacción. En las manifestaciones previas al golpe de Estado del 18 de agosto muchos ciudadanos llevaban carteles pidiendo su liberación. Cissé, de 70 años, ha sido candidato en las dos últimas elecciones presidenciales y en ambas fue derrotado en segunda vuelta por el expresidente IBK, quien a su vez fue derrocado por el reciente golpe de Estado militar.

Por su parte, la ciudadana franco-suiza Sophie Pétronin fue secuestrada el 24 de diciembre de 2016 también en el norte de Malí. Fundadora de una asociación de ayuda a la infancia, residía desde el año 2001 en la ciudad de Gao, donde era muy popular y conocida. Cuando los radicales ocuparon esta localidad en 2012 ya estuvo a punto de ser secuestrada y protagonizó una rocambolesca huida tras refugiarse, en primer término, en el consulado de Argelia. Vestida como una tuareg escapó a través del desierto con la ayuda de unos amigos. Una vez el norte de Malí fue recuperada por el Ejército francés y las Fuerzas Armadas malienses en 2013, aunque Petronin regresó a Gao para continuar con su actividad humanitaria.

Su secuestro en 2016 fue reivindicado por el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), federación de células terroristas vinculada a Al Qaeda y liderada por el tuareg radical Iyad Ag Ghali. En estos casi cuatro años los yihadistas facilitaron varias pruebas de vida de Pétronin, de unos 74 años de edad, a las autoridades francesas, pero su familia, inquieta por su estado de salud, lanzó serias críticas al Gobierno galo y al presidente Macron por su supuesta pasividad a la hora de resolver el secuestro. El Ministerio de Asuntos Exteriores aseguró que estaba trabajando con discreción de cara a su liberación.

Las autoridades de transición se habían fijado el objetivo de la liberación de Cissé nada más llegar al poder. Además, estos hechos se producen justo en la semana en que la Comisión Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) debe decidir si levanta las sanciones impuestas a los militares y al país tras el golpe de Estado. Además de Cissé y Pétronin, al menos 10 ciudadanos extranjeros, trabajadores humanitarios, empleados de minas y religiosos, continúan secuestrados en el Sahel, entre ellos la monja colombiana Gloria Cecilia Narváez que fue raptada en Malí el 7 de febrero de 2016.

EL PAIS DE ESPAÑA

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