El Secretario de Estado advierte que el presidente venezolano está “destruyendo su país”

AFONSO BENITES

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, calificó al presidente venezolano Nicolás Maduro de traficante de drogas y, sin dar más detalles, dijo que Washington “lo va sacar” del cargo que ocupa. “No debemos olvidar que está destruyendo su propio país y también es un narcotraficante. Está impactando la vida de Estados Unidos. Pero lo vamos a sacar de allí”, advirtió Pompeo. El representante de Donald Trump para la política exterior visitó este viernes la ciudad de Boa Vista, capital de Roraima, en la frontera brasileña con Venezuela.

Esta semana, un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha acusado al gobierno de Maduro de crímenes de lesa humanidad desde 2014. Entre ellos, está el uso sistemático de torturas y asesinatos. El viaje de Pompeo tiene como telón de fondo, además, la campaña por la reelección de Donald Trump y las constantes críticas al régimen de Maduro en Venezuela.

El secretario quiere demostrar al votante latino que Estados Unidos todavía tiene influencia en la región. Solo en Brasil no se reunió con la principal autoridad del país. Este viernes, el presidente Bolsonaro inauguró obras en dos ciudades del Estado de Mato Grosso.

En Surinam, Pompeo se reunió con el presidente, Chan Santokhi. En Guyana, con Irfaan Ali. Y en Colombia, tiene programada una reunión con el presidente Iván Duque. El domingo se dirigirá a Texas, un Estado con fuerte influencia de la comunidad latina.

En Boa Vista, Pompeo fue recibido por el canciller brasileño Ernesto Araújo. Los dos pronunciaron discursos casi unánimes de repudio al gobierno de Venezuela. Araújo dijo que el régimen de Nicolás Maduro debería “desaparecer”. Pompeo dijo que Venezuela debería volver a la democracia.

Malestar interno

La visita del Pompeo a Brasil provocó malestar en el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia. En un nota, el parlamentario dijo que la reunión en Boa Vista a un mes y medio de las elecciones estadounidenses “no se corresponde con la buena práctica diplomática internacional y atenta contra las tradiciones de autonomía y orgullo” de la política exterior de Brasil. Maia afirmó que la Constitución establece que los gobiernos deben orientar sus relaciones internacionales de acuerdo con los principios de independencia nacional, autodeterminación de los pueblos, no intervención y defensa de la paz. Ningún representante de los gobiernos brasileño o estadounidense respondió a las críticas.

En el encuentro con Araújo, Pompeo destacó su interés en mantener la alianza que tiene con Brasil. Y reveló que desde que el país sudamericano comenzó a recibir migrantes venezolanos en febrero de 2018, Estados Unidos le transfirió alrededor de 80 millones de dólares. La suma representa el 20% del costo de la Operación Acolhida, una acción humanitaria que recibe a los migrantes e intenta insertarlos en las comunidades del país.

Al garantizar el apoyo a los países latinos, Estados Unidos también quiere asegurarse de que una gran cantidad de migrantes no vaya a su territorio. Las referencias a la Operación Acolhida no cayó bien en algunas ONGs. La directora del programa de derechos humanos Conectas, Camila Asano, afirmó que era una “hipocresía” por parte del gobierno de Bolsonaro resaltar los logros del programa porque no recibe migrantes desde marzo, cuando inició la pandemia. “Las reglas sobre el cierre de las fronteras brasileñas se han relajado en los últimos meses y hoy permiten el ingreso de turistas e inversionistas por vía aérea, pero aún prohíben el ingreso a personas que huyen de la crisis humanitaria en Venezuela”, dijo.

Los periodistas preguntaron a Pompeo y Araújo cómo veían las concesiones que Brasil estaba haciendo a Estados Unidos en un período preelectoral. Ambos negaron que hubiera algún problema al respecto. En las últimas semanas, Brasil se ha adelantado a los intereses estadounidenses y ha renunciado a su propia candidatura a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para apoyar un nombre sugerido por Trump, ha extendido por tres meses la importación de etanol estadounidense a aranceles más bajos y no se opuso al anuncio de Washington de que recortaría el 80% de las importaciones de acero brasileño.

“Esta es una relación. No es una transacción. Los socios trabajan juntos”, dijo Pompeo. El canciller Araújo, en tanto, dijo que los dos países tienen una relación diversificada y de largo plazo. En el caso del BID, defendió la elección de Mauricio Claver-Carone, pese a que su nombre rompió la tradición que deja la dirección del banco a un latinoamericano. “El tema no es tanto la nacionalidad, sino el programa, que será bueno para Brasil”.

La de este viernes ha sido la tercera de las cuatro paradas que Pompeo realiza en una gira regional para fortalecer la influencia de Estados Unidos en la región. Antes estuvo en Surinam y Guyana. Después de Brasil, visitará Colombia. También ha sido la segunda visita de Pompeo a Brasil. La primera fue en enero de 2019, cuando representó a Trump en la asunción de Bolsonaro.

EL PAIS DE ESPAÑA

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