Régulo García Castro salió de prisión el pasado primero de septiembre, tras ser incluido en el grupo de 110 opositores venezolanos que recibió indulto presidencial. Forma parte del Movimiento Nacionalista, cuyos integrantes fueron señalados de ser parte de la Operación Gedeón, encabezada por el piloto Óscar Pérez, quien fue asesinado en enero de 2018 por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES).

 

Por Adriana Núñez Rabascall / voanoticias.com

Estuvo en tres prisiones diferentes durante los últimos dos años y medio, pero de los calabozos de la Dirección de Contrainteligencia Militar es de donde tiene los peores recuerdos. Allí pasó 15 días en los que denuncia hacer sido torturado de manera continua.

“Lo primero que hacen es caerte a golpes en las costillas, con los puños, con palos o con cualquier cosa material que ellos tengan. La tortura va aumentando dependiendo de la información que ellos quieran sacarte o, simplemente, si se trata de una orden”, contó en entrevista con la Voz de América.

 

 

El joven de 28 años revela que las descargas eléctricas son frecuentes en los calabozos destinados a presos políticos venezolanos. “Nos metían mucha corriente. Comienzan por los lados más superficiales hasta el punto de llegar a los testículos. Es el punto final donde cualquier hombre entra en caos. Ese es un dolor demasiado grave. También tienen sistema de ahogamiento. Te ponen una bolsa encima y te dejan inconsciente. Te arrodillan y te dan golpes con tablas en la planta de los pies. Nos echaban la comida en el piso. Nos daban agua solo una vez al día. Apenas 5 litros entre 13 personas”.

 

 

No titubea al revelar estas historias y asegura que jamás se quebró emocionalmente, aunque solía temer que los gritos que escuchaba en las celdas contiguas podían ser de algún familiar capturado y sometido a tratos crueles. “Cuando la tortura dura mucho rato, ya el cuerpo y los nervios se hacen inmunes a tanta corriente. Ya no sientes. Todo muere. Es una lucha que nos hace más fuertes”.

Esta es la segunda vez que García es detenido por la justicia venezolana. Ya en 2014 había sido arrestado bajo acusaciones de terrorismo, pero cuando se le pregunta si el encarcelamiento lo aleja de su objetivo de derrocar a Nicolás Maduro, responde que su principal angustia es que Maduro siga en el poder.

LA PATILLA

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