CARACAS.- Al hablar de cine, las películas de Hollywood resultan muy ilustrativas por ser las más populares y porque suelen seguir un esquema clásico de narración. Sin embargo, prácticamente todos los países tienen su cinematografía y personajes emblemáticos. Los venezolanos no somos la excepción.

Uno de los personajes más impresionantes del cine nacional es la protagonista de Macu, la mujer del policía (1987). Inspirada en una persona real, Macu es víctima de una cultura donde la mujer se somete al varón, lo busca para que la represente y le brinde cierto respeto ante su grupo social.

Pero Macu es una víctima propiciatoria. Desde su infancia, ella ve en Ismael una salida de esa casa de mujeres donde no disfruta de ningún privilegio. Adolescente y con dos hijos, padece una especie de discapacidad emocional que la hace ajena al drama que se desarrolla a su alrededor. Macu, inconsciente de todo, es un personaje contundente.

El Chalbaud más auténtico, el anterior a estos últimos veintidós años, también tiene personajes dignos de recordar. Dimas, Jairo y La Garza en El pez que fuma (1977) o Carmen (1978) y Manon (1986), ambas con Mayra Alejandra como protagonista.

SIMÓN DÍAZ

Con Chalbaud, desde las madres sacrificadas de Caín adolescente (1957) y La quema de Judas (1974), pasando por La Nigua, matrona de una banda de delincuentes en La oveja negra (1987), hasta llegar a Carmín, la inescrupulosa madre de Pandemónium (1997), que prefiere al hijo corrupto antes que al honesto porque a ella lo que le gusta es el dinero, vemos una evolución de este personaje que, al mismo tiempo, ilustra la decadencia de nuestra sociedad.

Entre actores y personajes hay que mencionar al Simón Díaz de La empresa perdona un momento de locura (1978); el soberbio Daniel Alvarado de MacuDisparen a matar (1990) y Desnudo con naranjas(1996); un personaje secundario, el policía de Iván Feo, también en Macu, y Fray Santiago, el conquistador conquistado que Cosme Cortázar construyó con entrega y delicadeza en Jericó (1991).

IVÁN FEO

También este siglo XXI nos ha dejado personajes importantes. Los colectivos de pescadores y mujeres, con acciones claramente diferenciadas por su sexo, en El Amparo (2017); los entrañables Andrés y Pedro, que conforman La familia (2017) o el errático Armando en Desde allá (2015).

Y entre ellos, algo de lo que poco se habla en el cine nacional: los adolescentes de Voy por ti (2020). Un grupo de estudiantes de bachillerato de este siglo de bárbaros, mostrados con audacia y sutileza amenazados por el bullyingy el sexting.

En el camino quedan otros. Unos ligados a la delincuencia, otros tratando de adaptarse a una democracia que los libera o los confunde, otros más buscando su identidad, y algunos viviendo vidas cotidianas. En general, ver cine venezolano es una tarea ardua. Porque uno desea  salir de la sala satisfecho y en ocasiones padece grandes decepciones. Pero hace al menos 47 años que encontramos esos personajes, que nos conmueven e invitan a pensar en este país que siempre ha sido tan raro.

Ricardo Azuaga

@RicardoAzuaga (Twitter)

@ricardoazuaga (Instagram)

Unión Radio

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