Raúl Brito, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Apuneg), continúa denunciado la crítica situación salarial que enfrentan los docentes universitarios, calificando sus ingresos como “salarios de hambre” que los mantienen en la “ruina” y la “indigencia”.
Según Brito, un profesor titular, que debe tener maestría, doctorado y 25 años de experiencia en la universidad pública, percibe un salario de 545 bolívares, lo que equivale a aproximadamente 1 dólar y medio.
Este monto se complementa con bonificaciones como el bono contra la guerra económica de 120 dólares y el bono de alimentación de 40 dólares, sumando un total aproximado de 162 dólares mensuales para un profesor, empleado u obrero universitario.
Brito explicó a Radio Fe y Alegría Noticias que, en la práctica, todos los trabajadores universitarios ganan lo mismo, independientemente de su cargo o nivel de experiencia.
El presidente de Apuneg lamentó que esta política salarial “aniquila el futuro de un país” al no apalancar la economía en la educación, la tecnología y la ciencia.
Recordó que en 1999 un profesor universitario ganaba en promedio 2.500 dólares, mientras que actualmente percibe apenas 2 dólares.
Los profesores universitarios, a través de Apuneg, exigen salarios dignos que les permitan una mejor calidad de vida y cumplir con el artículo 91 de la Constitución, que establece la cobertura de la cesta básica. También demandan leyes que garanticen la progresividad de los derechos, como lo indica el artículo 89 de la Constitución.
Otra de las exigencias es el pago indexado de las prestaciones sociales a los jubilados. Brito señaló que, tras dos reconversiones monetarias, muchos profesores con 30 años de experiencia perdieron sus prestaciones sociales y el Estado no protegió al trabajador.
Además, denunció que las cajas de ahorro de los universitarios de Venezuela, con 40 meses de aportes y retenciones, están “secuestradas”.
Apuneg propone que un salario mínimo debería oscilar entre 300 y 400 dólares para un obrero tipo I y que, respetando las interescalas, un profesor titular debería percibir entre 1.500 y 1.800 dólares mensuales para estabilizar y mejorar su calidad de vida.
Finalmente, Brito hizo un llamado a la “liberación” de los salarios, al cese de la persecución contra los líderes gremiales universitarios y a la libertad plena para todos los detenidos por razones políticas, argumentando que disentir, opinar diferente y debatir ideas no es un delito.
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