Ciertamente esa es la pregunta que debemos hacernos los docentes, pero agregándole ¿PIRATAS? El estado docente que dentro de sus “funciones” tiene la formación permanente de los docentes y “garantizar” dicha formación, ha propiciado con la acción sobrevenida por el Covid 19, una escalada de piratería académica sin precedentes en la historia de la educación. Lo lamentable de esto es la postura celestina de algunos que se precian de ser docentes, tener un título no significa que lo sean, al parecer estos “colegas” si así se les puede llamar, han contribuido con esta estafa educativa. ¿Por qué hago esta acusación?, bueno sencillamente porque los docentes en Venezuela no estamos preparados para enfrentar el reto de una educación online o 2.0, hemos visto con desdén el uso de la tecnología y las herramientas propias de ella.  Hablamos hasta la saciedad de actualización, batimos a los cuatro vientos todos los títulos, certificados y credenciales que poseemos, pero desafortunadamente chocamos contra la realidad. Este evento mundial nos puso contra la pared, sin embargo, seguimos impávidos, sin mover un dedo, sin exigirle al estado su función indeclinable de garantizar el derecho constitucional de una educación de calidad (artículos 102 y 103 constitucionales) y obviando además lo establecido en la Ley Orgánica de Educación de 2009, en cuanto a sus competencias. Esto solo en referencia a nuestra formación permanente y actualización de calidad ya que el propio ministerio con competencia en el área auspicia cursos de “postgrado” de dudosa formación, con instructores variopintos y académicamente deficientes. A este reclamo no podemos dejar de sumarle lo laboral, las relaciones de trabajo entre superiores y subalternos y entre pares, deja mucho que desear y que decir, en todo el estamento educativo quienes tienen cargos de jefe o de dirección tienen el gran honor de pertenecer a una parcialidad política en particular, obviando las credenciales de mérito, lo cual contraviene el artículo 104 de la CRBV. Está claro que algunos cargos de dirección sobre todo a nivel macro y meso, deben ser cargos de confianza, pero a nivel micro lo que debe prevalecer es la formación académica y técnica que posean los docentes que detenten esos cargos. Esto es un asunto sumamente grave, ya estos “sujetos-objetos”, se dedican a prestar servicios “gestapianos” al más puro estilo de las SS alemanas o de la extinta Seguridad Nacional venezolana, están pendientes más en señalar a los colegas que no comulgan con el régimen y “bypassean” los desafueros de sus afectos. Aquí entra en juego la vocación, el amor por los estudiantes, la entrega por educar ya que no se tiene un sueldo digno, que permita “vivir viviendo” tal como lo reza el artículo 91 de la carta magna, ya que los “perseguidos” son quienes realmente trabajan. Los maestros tenemos un sueldo de miseria que apenas alcanza para adquirir algo para la media mañana, sin embargo, cumplimos con nuestras obligaciones, eso es vocación, responsabilidad y sentido de pertenencia para con una profesión noble como la de ser docente siempre en la búsqueda de ser un maestro. Al principio de estas líneas increpaba si debíamos ser piratas o no, porque realmente eso es lo que desean, pero nos resistimos a ello, no permitamos esta igualdad hacia abajo, basta de ser sumisos y silentes ante el embate de esta inquisición dirigida por un Torquemada salido de nuestras filas, dedicado a burlarse del último acuerdo contractual contando con la complicidad de dirigentes “sindicales patronales”. No estamos en condición académica de facilitar clases online, no poseemos equipos tecnológicos que nos permitan enfrentar el reto, la Venezuela “Potencia Energética” no ha nacido, nuestros hijos también son venezolanos y tienen derechos a vivir bien y con dignidad, nuestro sueldo es una ilusión. ¡En la unión está la fuerza, mantengamos la frente en alto y recordemos que es preferible morir de pie que vivir de rodillas! 

JOSE GREGORIO MEDINA CAURATV

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