“Un presidente sin autonomía, sin dinero, no puede hacer nada”, advierten sobre el nuevo titular de Venalum. El mal estado de la empresa, la poca producción y las limitantes económicas no son indicios de que pueda haber una mejora productiva a pesar del cambio de presidente.

Solo se espera que el Gobierno lo publique en Gaceta Oficial para que Wolfgang Coto sea designado legalmente como el nuevo presidente de la Industria Venezolana de Aluminio (Venalum), así lo confirmaron trabajadores de la estatal. Sucederá a Pedro Tellechea, el expresidente de la reductora que hace unas semanas asumió la presidencia de la Petroquímica de Venezuela (Pequiven).

Desde su llegada en 1981 a Venalum, Coto ha ocupado cargos como supervisor de turno, jefe de departamento, gerente de colada, gerente general humano social y gerente general de planta.

“¿Qué esperamos de él? Como compañero de trabajo escuche a los trabajadores, a la dirigencia sindical y sienta lo que realmente siente ahorita el trabajador: la necesidad de tener un salario digno y de optar por sus beneficios laborales, de tener disponible los beneficios contractuales para poder resolver las necesidades básicas”, expresó Ángel Brito, miembro del Sindicato Único de Profesionales Universitarios de Venalum (Sutrapuval).

Para el dirigente es poco lo que se puede resaltar de los cargos que ha ocupado Coto por la debacle productiva que ha tenido Venalum con los últimos siete presidentes. Subrayó que, pese a los cambios presidenciales en la productora de aluminio, mientras no exista un cambio político no habrá una mejora en la producción.

Pocas esperanzas

El jubilado de Venalum Fidel Brito expresó que, aunque Coto tiene una vida en Venalum y es un trabajador que le gusta hacer las cosas bien (al menos antes de la llegada del gobierno de Hugo Chávez), la empresa está desmantelada y el Gobierno no tiene la capacidad de reactivarla.

Para el jubilado la asignación de cargos es “más de lo mismo”, ya que no tiene el objetivo de recuperar las empresas. “El gobierno, su política es de destrucción, de tal manera que no auguramos los trabajadores de esa empresa y los jubilados ningún beneficio”, comentó.

Recordó la desincorporación de 360 celdas por la crisis eléctrica en 2009. “Él era gerente de planta y él también avaló eso, él está allí, pero recibe instrucciones del alto gobierno a fin de hacer lo que el alto gobierno diga. Un presidente sin autonomía, sin dinero, no puede hacer nada”, resaltó.

Una industria en el piso

Coto recibe la empresa con solo 32 celdas operativas de 905 instaladas, operando a 3,5% de la capacidad instalada. Aunque Venalum está acondicionando 35 celdas para ser incorporadas, y tenerlas operativas en 2021, son pocas los indicios de una mejora estructural.

Al igual que las demás empresas afiliadas a la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), Venalum mantiene a la mayoría de los trabajadores fuera de planta, con salarios por debajo de los 20 dólares, sin beneficios ni seguros médicos.

Las pésimas políticas de Estado, el poco mantenimiento y la nula inversión mantienen a la estatal en su estado más crítico desde su fundación, hace 42 años.

JOSE RIVAS

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