El extremo destacó en la cantera del Barça por su rapidez, pero se fue a la Premier ante la falta de oportunidades

JUAN I. IRIGOYEN

″Le encantaba correr. Si te habías dejado algo en el vestuario o en el coche, él te decía: ‘Voy yo, míster’. Y se arrancaba. Nunca vi un jugador tan rápido en el Barcelona». Albert Puig, exdirector de la cantera azulgrana, recuerda la etapa en La Masia de Adama Traoré (L’Hospitalet, 24 años), un chaval humilde y decidido, simpático y trabajador, rápido como el viento. “Nunca me han hecho la prueba de los 100 metros, pero me gustaría hacerla. A los preparadores físicos les sorprende mi velocidad cuando compito dentro del terreno. Es parte de mí y parte de mi juego que intento explotar”, aseguró este jueves el extremo del Wolverhampton, que tras varios intentos fallidos se estrenó con la selección española ante Portugal.

A pura velocidad, Adama fue saltando escalones en la cantera del Barcelona. Hijo de inmigrantes de Malí, el delantero nació en la La Maternitat i Sant Ramon, cerca del Camp Nou. Se crió en L’Hospitalet y nunca se alejó del barrio. Sus amigos son los mismos independientemente de que juegue en la Premier o sorprenda en su estreno en La Roja. Su camino comenzó cuando llegó a las inferiores del Barça con siete años. “Al principio era muy rápido, pero no era tan potente. Se desarrolló cuando tenía más o menos 15 años. Entonces, a su velocidad le sumó potencia. Era imparable. Pero llevaba siempre el balón cerca del pie. Le tuvimos que enseñar a regatear tirándose el balón para adelante”, explica Puig, hoy entrenador del Albirex Niigata, en Japón.

Aparecieron, entonces, algunos problemas musculares. Cuando alcanzó el filial comenzó a trabajar con un preparador físico, que todavía le acompaña. De domingo a jueves, vive con él en Wolverhampton. “Tenía muy claro que quería ser profesional. Se cuidaba mucho y era consciente de que su gran potencial estaba en el físico”, explica Eusebio Sacristán, entrenador de Adama en el filial, entre 2013 y 2015. “A Tito Vilanova le encantaba”, recuerdan en la Ciudad Deportiva; “con él hubiese tenido más oportunidades”.

Sin hacer pesas

A Vilanova lo reemplazó el Tata Martino en la campaña 2013-2014. El argentino hizo debutar a Traoré, con 17 años, en LaLiga ante el Granada. Reemplazó a Neymar. “Hasta edad de juvenil se iba de los rivales con mucha facilidad, pero ya en Segunda los rivales lo comenzaron a estudiar y tuvo que empezar a perfeccionarse. Apareció muy joven en el primer equipo. En ese nivel tienes que tomar muy bien las decisiones. Y para eso se necesita madurez. Cada jugador tiene su tiempo de aprendizaje”, explica Eusebio Sacristán.

Obstinado en aprender, como también en repetir rutinas. Un día, tras su estreno en la Copa ante el Huesca en el Camp Nou, Xavi se lo encontró de camino al metro. “¿Qué haces?”, le preguntó el entonces capitán del Barcelona; “sube que te llevo a tu casa”. Solo jugó cuatro partidos en el primer equipo azulgrana (un gol) y 63 en el Barça B (ocho). Al cierre de la temporada 2014-2015, el conjunto azulgrana traspasó a Traoré al Aston Villa por 10 millones de euros. Se guardó una opción de recompra que nunca utilizó.

Cuando Andoni Zubizarreta dejó el cargo de director deportivo en enero de 2015, algo se rompió entre la Masia y el Camp Nou. “Antes siempre nos preguntaban por la evolución de los chicos y lo que pensábamos. Ahora ya no. Así se pueden escapar jugadores como Adama y Eric García, por poner dos ejemplos, que hoy podrían estar en el Barça”, analiza un entrenador de la cantera.

Con Messi, Suárez y Neymar al mando del equipo, Adama estaba dispuesto a triunfar en la Premier. Pasó por el Villa (12 partidos y un gol) y por el Middlesbrough (71 y cinco) hasta que de la mano de Nuno se consolidó en el Wolves (95 y siete). “Nuno lo hizo jugar de lateral, de extremo y de 9 para que pueda crecer tácticamente. Es como su padre futbolístico”, aseguran en el entorno del jugador.

Adama dice que no hace pesas, sino que realiza entrenamientos específicos con máquinas. “Mi genética me hace ganar volumen muy rápido. Mi mentalidad es mejorar día a día, si soy igual que ayer es un día perdido”, insiste Adama. Un portento físico al que había que esperar. “Ansu es una situación extraordinaria, lo normal es que los jugadores exploten con 23 ó 24 años”, concluyen en la cantera azulgrana.

EL PAIS DE ESPAÑA

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