La última vez que cambiaron el juez encargado del caso de Rodney Álvarez, pasó casi un año para que asignaran a otro y tuvieron que hacer campañas de denuncia dado los retardos del proceso.


Por novena vez desde su detención, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anunció una nueva interrupción en el juicio que se sigue en contra de Rodney Álvarez, obrero de la Ferrominera del Orinoco, encarcelado desde el 2011.

La decisión fue anunciada el jueves 26 de noviembre, así lo dio a conocer el abogado defensor Manuel Sarabia, quien explicó que a menos de un mes de haberse reiniciado el juicio – hecho ocurrido el 4 de noviembre – ya se produjo una nueva paralización del proceso que ha tardado nueve años y aun no tiene respuesta.

Los abogados tenían buenas expectativas de que hubiera una resolución del caso para principios de diciembre dado que se habían presentado a los especialistas en criminalística y testigos durante estos 22 días.

Sin embargo, ordenaron un cambio de juez y con

ello la paralización del proceso. “Fue algo planificado para seguir retrasando el proceso de Rodney Álvarez”, expresó Sarabia.

El abogado defensor señaló que el juicio estaba llegando a sus etapas finales y que esperaban la libertad del empleado en los próximos días dado que no había pruebas que ligaran a Álvarez con la muerte de Roja. Consideran que esta acción intenta impedir la libertad de obrero.

Sarabia señaló que la detención de Álvarez “es un caso político” y que no le quieren dar la sentencia absolutoria dado que eso implicaría aceptar que el ferrominero es inocente y comenzar una nueva investigación para buscar al asesino.

Armando Guerra, integrante del Comité en Defensa de Rodney Álvarez se preguntó: “¿Quién da la orden? ¿Rangel Gómez ¿el Tribunal Supremo?”. Señaló que la paralización nuevamente del caso muestra el nivel corrupción del sistema de justicia. “Manejan el caso a su antojo”.

De acuedo a lo reseñado por Correo del Caroní, Guerra recordó que la última vez que cambiaron el juez pasó casi un año para que asignaran a otro y tuvieron que hacer campañas de denuncia dado los retardos del proceso. Esta vez iniciarán otra campaña ante la decisión de prologar la prisión del trabajador.

Nueve años de encarcelamiento

Nueve años han pasado desde aquel junio de 2011, fecha en la que definitivamente la vida de Rodney Álvarez cambió para siempre.  «El 9 de junio del 2011 estábamos haciendo una asamblea en el portón principal (de la empresa) para elegir la comisión electoral (para renovar las autoridades del sindicato), cuando llegó la gente del Movimiento 21 y la Federación Bolivariana de Trabajadores, con autobuses llenos de gente que nada tenían que ver con la empresa, eran vecinos del pueblo», dijo Rúbén González, secretario general del sindicato de Ferrominera, al explicar como comenzó toda aquella revuelta que terminó con la detención de este obrero.

En medio de esta situación, un trabajador se le acercó y le dijo: «esta gente quiere formar problemas», dando inicio a un forcejeo para evitar que las personas externas a la empresa participaran en la escogencia de las autoridades electorales.

Los asistentes a la asamblea y las cámaras de seguridad observaron y captaron el momento en que Héctor Maicán, directivo sindical y militante del Partido Socialista Unido de Venezuela, efectúo tres disparos a la multitud reunida, hiriendo a los trabajadores Luis Quilarque y Renny Rojas, el segundo murió en el acto.

El hoy secretario del sindicato de Ferrominera, Rubén González, aclaró que todos los presentes vieron lo ocurrido, y se percataron cómo segundos después Maicán corrió a esconderse en una de las oficinas de la empresa, donde fue detenido por funcionarios de la Guardia Nacional. «Lo agarraron con el arma, los cartuchos, incluso hasta lo imputaron por asesinato por motivos fútiles».

Sin embargo, Maicán fue liberado y contra todo pronóstico fue encarcelado Rodney Álvarez, a pesar de que existen pruebas que demuestran quién es el verdadero responsable de los hechos.

Desde entonces fue no solo encarcelado, sino víctimas de atentados en su contra y alejado de su familia, permanece recluido en la cárcel del Rodeo II, ubicada a kilómetros de distancia de su natal Bolívar, lugar donde además ocurrieron los acontecimientos.

TAL CUAL

 

 

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