Álvarez afrontó más de 25 audiencias y ocho intervenciones en su juicio en la última década, a la espera de una sentencia que acaba de llegar para culparlo de un crimen con el cual no posee ninguna vinculación demostrable


La profesora universitaria Jacqueline Richter, especialista en derecho laboral, informó que este martes 8 de junio, el obrero de Ferrominera del Orinoco Rodney Álvarez fue sentenciado a 15 años de prisión, después de permanecer durante 10 años en la cárcel sin que su condena fuese fijada.

Detenido el 12 de junio de 2011, Álvarez está a punto de cumplir su décimo aniversario preso en la cárcel El Rodeo II por un supuesto asesinato del cual no existen pruebas para vincularlo, mientras que sí hay argumentos razonables para creer que habría sido un dirigente sindical del chavismo el responsable de este delito.

Después de años de lucha por parte de dirigentes sindicales que exigen su liberación, una equipo de defensores que ha denunciado irregularidades de todo tipo en el juicio e incluso recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Álvarez es sometido a una condena de 15 años.

Por este motivo, Richter publicó en su cuenta de Twitter que la decisión incumple las recomendaciones de la OIT, que instan al gobierno chavista a liberar a Álvarez de forma inmediata.

 

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El sinsentido de la acusación contra Álvarez

A Álvarez se le señala, concretamente, de disparar un arma de fuego contra una multitud reunida, acción que acabó con la muerte de Renny Rojas y le produjo heridas a Luis Quilarque, ambos trabajadores de Ferrominera del Orinoco en una asamblea para renovar las autoridades sindicales de la empresa.

Sin embargo, tanto las cámaras de seguridad como los asistentes a la asamblea advirtieron que fue realmente Héctor Maicán, directivo sindical y militante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) quien disparó contra la multitud.

Según los presentes, tras accionar la pistola, Maicán corrió a esconderse a una de las oficinas de la empresa, donde fue detenido por funcionarios de la Guardia Nacional. «Lo agarraron con el arma, los cartuchos, incluso hasta lo imputaron por asesinato por motivos fútiles», relató el secretario del sindicato de Ferrominera, Rubén González, quien también fue preso político del régimen durante casi dos años.

Pese a la captura, Maicán fue dejado en libertad bajo régimen de presentación apenas dos días después de los hechos. Poco tiempo después, funcionarios de cuerpos de seguridad del Estado se hicieron acto de presencia en Ferrominera para detener a Rodney Álvarez. «Aquí está el asesino», fue la frase que dijeron antes de llevárselo detenido.

Desde entonces, Álvarez afrontó más de 25 audiencias y ocho intervenciones en su juicio en la última década, a la espera de una sentencia que acaba de llegar para culparlo de un crimen con el cual no posee ninguna vinculación demostrable.

De acuerdo con Richter, la verdadera razón por la que Álvarez está preso es por exigir sus derechos sindicales. «Fue acusado de un asesinato que no cometió como retaliación por exigir que se respetase su derecho de elegir libremente sus representantes sindicales para discutir un contrato colectivo», manifestó.

TAL CUAL

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