Los indicadores más importantes que permiten dimensionar la catastrófica situación venezolana son el estómago y el bolsillo de la gente. Sin embargo, es importante presentar algunos datos y entre los más resaltantes tenemos a) entre 2014 y 2019 la economía de Venezuela se contrajo en 67% y para el 2020 la caída fue estimada antes de la pandemia en 10% y, b) en el 2014 el ingreso en dólares fue de 40 millardos y para el 2020 ha sido estimado en menos de 5 millardos de dólares.

La drástica reducción de la economía y el bajísimo ingreso de dólares son hechos demostrativos de que Venezuela ha quedado sin recursos financieros para atender sus necesidades de rutina y cuanto más las que se derivan de la emergencia causada por el codvi-19. Por estas razones el país necesita con urgencia el auxilio de la Comunidad Internacional para aliviar la situación.

Para la búsqueda de auxilio el gobierno dispone de dos vías: la externa para la ayuda de otros países y organismos internacionales, y la interna para procurar algunas provisiones que pueda facilitar la empresa privada y la ciudadanía en general. En ambos escenarios privan la falta de credibilidad de un régimen devenido en estado fallido. Venezuela está en default por no poder cumplir con los pagos ya vencidos y la posible ayuda procedente del exterior tiene serios escollos por razones de geopolítica. Internamente el caso venezolano derivado de los efectos de la corruptela nacional y las consecuencias del coronavirus es completamente diferente al de casi todos los países afectados por la pandemia. No se disponen de recursos para enfrentar al coronavirus, salvo la creación de dinero inorgánico y otros de dudosa procedencia.

Sin recursos financieros suficientes la salida está cuesta arriba; las posibilidades se agotan.

Las cifras del Instituto nacional de estadísticas (INE) y las del Banco Central de Venezuela, las pocas veces que aparecen entran en contradicción. Sin embargo, lo que sí es irrefutable y evidente es la contracción económica.

Después de la diáspora no se sabe cuánto es la Población Económicamente Activa, una cifra importante porque son todas las personas de 15 años y más con disposición y disponibilidad para trabajar durante el periodo establecido para el estudio. Por lo menos, hasta el año 2017, la Población Económicamente Activa era de 13.147.838 (Datos ENCOVI), se presume que en el año 2020 es menor. El sector público tiene unos 2.800.000 mil trabajadores y en el sector privado quedan unos 4 millones, el resto son desempleados y en la economía informal.

Actualmente los trabajadores venezolanos están desasistidos y desamparados, el movimiento sindical esta fragmentado, las Convenciones Colectivas eliminadas y el aparato productivo totalmente paralizado.

Cuando la pandemia llegó ya la economía del país estaba destruida. y la tendencia es a agravar más el panorama, lo que se impone es un cambio  en el modelo económico y eso implica la salida de la cúpula que está en el poder.

El régimen Castrocomunista comenzado por Chávez y continuado por Maduro lo que ha significado para Venezuela es hambre, desempleo y miseria. Los trabajadores venezolanos necesitamos trabajo decente donde se respete nuestra capacidad individual, conocimiento y trayectoria, para así contribuir con nuestro talento a desarrollar la Venezuela tierra de gracia.

Economista José Luis Alcocer, Comisionado Laboral de Vente Venezuela en el Estado Bolívar 

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