TalCual es un medio donde existen diversas posiciones y opiniones sobre la realidad política nacional. Esa diversidad de posiciones son reflejadas en esta página web, dándoles cabida, generando debates que puedan propiciar el entendimiento para superar la situación que vive el país. A continuación expongo mí posición sobre la decisión de Nicolás Maduro de liberar a un  grupo de presos políticos y anular acciones de la Constituyente contra diputados de la oposición democrática.

La decisión de Nicolás Maduro y la camarilla que lo acompaña de «indultar» a presos políticos y anular el «allanamiento» de la inmunidad a un número importante de diputados, es un paso en la dirección correcta y pudiera ser el inicio de un proceso de negociación que permita al país salir del hueco en que se encuentra.

No vamos a dejar de insistir en que el principal responsable de la grave situación en que se encuentra el país es  Maduro y quienes lo acompañan, al no haber aceptado y reconocido -con todas sus consecuencias- el resultado electoral del año 2015. El irrespeto a la decisión del pueblo venezolano fue el primer paso en la profundización de la crisis política nacional.

En su intervención, el ministro de Información, Jorge Rodríguez, dijo que aspiraba que la oposición recuperara la ruta democrática. Está por verse si el gobierno recupera la ruta democrática que ha venido dinamitando desde las anteriores elecciones parlamentarias y a la que le puso mayores cargas de demolición cuando decidió asaltar la Asamblea Nacional el pasado 5 de enero, asaltar la dirección de partidos de oposición a través del TSJ y violar la Constitución y la ley electoral de cara a las parlamentarias convocadas para el próximo 6 de diciembre.

En todo caso vamos a mirar hacia adelante y confiar en que será posible dirimir las diferencias de manera civilizada. Y esto pasa también, porque desde la oposición se responda de manera distinta al gesto del gobierno. Las primeras reacciones demuestran que a algunos los agarró fuera de base y que hasta les molesta la decisión gubernamental.

Es un gesto, faltan muchos más, sigue habiendo demasiados presos políticos, sigue habiendo persecución, es cierto que no cabe la figura del indulto para la abrumadora mayoría de los que fueron liberados, ni la revocatoria del allanamiento de la inmunidad en el caso de los diputados. Si Maduro fuera un demócrata no habría presos políticos ni diputados exiliados.

El camino va a ser largo y no estará exento de momentos en que quienes están en Miraflores cometan más atropellos. Esta decisión no implica que Maduro esté contra las cuerdas. Estima que tiene el país bajo control, que le hace falta recuperar algo de barniz democrático y que para ello debe dar algunas muestras de amplitud para hacer más potables las elecciones parlamentarias de diciembre. Sacar el mayor provecho posible a dicha necesidad está en manos de la dirigencia opositora

Este primer paso de entendimiento ha contado, según todas las versiones recogidas, con la iniciativa de Henrique Capriles y con la capacidad negociadora de Stalin González y Vicente Díaz. Creemos que la oposición toda debería ponerse de acuerdo y explorar esta vía que está abriendo Miraflores. No con ingenuidad, pero tampoco descartando de buenas a primeras que sea posible construir un acuerdo que restituya la democracia en el país y permita abrir la vía para la recuperación de Venezuela en todos sus órdenes.

La premisa utilizada en las negociaciones en Barbados fue que «nada está acordado hasta que todo esté acordado». Ir logrando acuerdos parciales hasta que se logre el acuerdo total puede ser el camino. Hay que intentarlo sin olvidar a quiénes tenemos enfrente y su catadura política, pero hay que intentarlo. Las respuestas automáticas están vencidas.

TAL CUAL

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