Antes de la vuelta de octavos de Champions contra el Atalanta, y tras alcanzar los 100 partidos con el Madrid, el brasileño recuerda su grave lesión de hace dos años y cómo influyó en su ‘dribling’

DAVID ÁLVAREZ

Asoma de nuevo un partido de vuelta de octavos de Champions para el Real Madrid, mañana contra el Atalanta en el Di Stéfano (21.00, Movistar Liga de Campeones), y con él regresan los ecos de los dos últimos cursos europeos evaporados en esa ronda, aunque ahora los blancos parten con la ventaja del 0-1 en la ida. Vuelve el recuerdo de esas decepciones, y en el caso de Vinicius Jr (Brasil, 20 años) el de la rotura de ligamentos del tobillo derecho que sufrió la noche de marzo de 2019 en que el Madrid cayó eliminado contra el Ajax en el Bernabéu, y que frenó al brasileño en un momento fulgurante de exuberancia. Lo recuerda por videollamada.

Pregunta. ¿Ha vuelto a ver las imágenes de la lesión?

Respuesta. No, desde mi lesión me olvidé del lance. No veo las fotos, porque es un día muy triste para mí. Estaba bien, había jugado bien el partido de ida. Era un día que todos los madridistas sabían que podíamos ganar, y fue muy difícil para todos.

P. ¿Cómo recuerda la salida del campo llorando?

R. Frustración por no poder estar jugando, por no poder ayudar. Todo el trabajo que había hecho para este partido… Salir a los 40 minutos es un poco difícil. Y sabía que estaba en un momento importante para mí, y para el club. Que estaba haciendo las cosas correctas, que estaba haciendo las cosas muy bien. Todos los jugadores me ayudaban poniéndome balones para que hiciera algo diferente… Fue un poco complicado.

P. Revisando el partido, parece que no se lesiona cuando cae junto a la portería, sino antes.

R. Me rompí en una jugada anterior. Y pensaba: “No es posible que vaya a tener que salir de este partido. Voy a seguir, voy a seguir, voy a seguir”. Y llegó un balón. Y tuve que correr así 50 metros, y creo que en estos 50 metros se quedó peor la cosa. Pero quería intentarlo, dar todo.

P. ¿Ya le dolía en esa carrera?

R. Sí, bastante. Fui corriendo con la punta del pie, porque me dolía un montón. Conseguí llegar a la portería, y no terminé la jugada bien porque estaba lesionado. No podía.

Triste no estoy nunca. Estoy con mis amigos en casa, y jugando en el mejor club del mundo con 20 años

P. ¿Cómo fue volver? Había otro entrenador, Zidane, se quedó fuera de la Copa América…

R. Fue complicado. Sabía que podría ir a la Copa América… Yo quiero jugar siempre, quiero estar en todos los partidos, pero las cosas son en el tiempo correcto, y este tiempo no era el mío… Cuando te lesionas, piensas bastante: haces todo bien, y por una jugada tienes que dejar la temporada dos o tres meses. Y cambia todo.

P. ¿Estaba triste, enfadado?

R. Triste no estoy nunca. Estoy con mis amigos en casa, y jugando en el mejor club del mundo con 20 años. Entonces, triste yo no estoy nunca. A veces, frustrado, a veces un poco pensativo, pero triste nunca.

P. ¿Cuándo olvidó del todo la lesión y volvió a poder hacer todo igual que antes?

R. Seis o siete meses. Me quedé dos o tres meses sin jugar, y cuando vuelves a ponerte las botas siempre piensas mucho dónde puedes poner el pie, dónde no puedes ponerlo. Creo que me pasé seis meses dudando siempre. Y cuando hacía frío, me dolía sin hacer nada. Iba a ponerme la bota y me estaba doliendo.

P. ¿Le afectó al regate?

R. En el uno contra uno el central siempre quiere pegar, y entonces hay que tener más cuidado. Al principio, claro. Ahora ya no lo pienso, y tampoco pienso en lesionarme otra vez.

P. Una de las imágenes más llamativas tras su vuelta fue cuando le marcó un gol a Osasuna y cayó de rodillas llorando. ¿Cómo lo recuerda?

R. Después de tanto tiempo, poder marcar, y en el Bernabéu, donde la afición me quiere tanto… Había vuelto, no estaba tan bien como antes. La exigencia en el Madrid es muy grande, la presión, todo… Cuando hice ese gol sentí un alivio…

P. El otro día usted recordaba con Pelé y Neymar que Pelé decía que a veces ganar más que una alegría era un alivio.

R. Por la presión que tenemos. Y aquí, en el equipo más grande del mundo, es siempre peor. No importa si es Sergio [Ramos], que lleva más tiempo, o es Mendy, Rodrygo o yo, que llevamos aquí poco tiempo y somos jóvenes. En el Madrid no hay eso. Habían jugado cinco Champions y ganaron cuatro. Y yo llegué justo en este momento, después de Cristiano, la leyenda más grande del club, que ganó todo… Un poco complicado. Pero yo soporto muy bien la presión.

Sé que soy muy bueno en el uno contra uno, y que el defensa siempre piensa bastante cuando va a jugar contra mí

P. ¿Un gol es más alegría o más alivio?

R. Más alegría. Siempre. El gol es fruto de todo el trabajo que hacemos. El gol nos da la tranquilidad para jugar más veces, para estar mejor, para tener más confianza. El gol es el momento más bonito del fútbol.

P. ¿Y el regate? ¿Cómo es esa sensación?

R. Me gusta, pero el regate para mí es más fácil que el gol. Tengo las cosas más controladas. Sé que soy muy bueno en el uno contra uno, y que el defensa siempre piensa bastante cuando va a jugar contra mí.

P. Usted creció en São Gonçalo, un barrio de Río muy cercano a una favela y muy distinto a Madrid. ¿Le quedan cosas de ese fútbol de la calle?

R. Claro, todos los regates que hago ahora en el Real Madrid los hacía antes en la calle. Y sin miedo. Desde São Gonçalo, nunca tuve miedo de hacer las cosas, nunca tuve miedo de encarar un adversario, y eso va a ser siempre así. No importa si juego en el Real Madrid, o en el Flamengo, siempre voy a hacer las mismas cosas.

P. ¿Alguna vez se pone nervioso?

R. El día que estuve más nervioso en mi vida fue el de mi debut en Flamengo. Entrené dos veces y fui al partido. Soy aficionado de Flamengo, y era un sueño para mí, y para mi familia. Pero no sabía que iba a ser tan pronto. Y llegar a Maracaná, donde solía estar en la grada, y oír a 40.000 personas cantando mi nombre para que entrara en el partido, no es fácil. Fue el día más importante y más nervioso de mi vida. Hasta después del partido no me creía que había jugado.

Tras la lesión, me pasé seis meses dudando siempre. Y cuando hacía frío, me dolía sin hacer nada. Iba a ponerme la bota y me estaba doliendo

P. ¿Qué se imagina como mejor momento en un campo: tener la banda para correr, marcar de chilena…? ¿Cuál es su momento soñado?

R. El momento soñado sería algo como lo que hice contra el Barcelona, que me fui de tres jugadores, los dejé en el suelo, aunque no pude hacer el gol [Busquets, Semedo y Piqué, en febrero de 2019, 0-3 en Copa en el Bernabéu]. Ese sería uno de los goles más importantes para mí, de los más bonitos también. Sigo entrenando para llegar otra vez y hacerlo. Y que se quede marcado en la historia. Contra el Barcelona. Y hacer eso en la Champions. Sin duda es donde quiero hacerlo.

P. ¿Y qué escoge de lo que ya ha conseguido?

R. Ganar la Liga es el momento más importante para mí, el trofeo más importante hasta ahora. Y jugar 100 partidos con este equipo, porque solo tres leyendas jugaron 100 partidos con esta edad, y todos son de España [Raúl, Camacho y Casillas]. Yo salí de Brasil con 18 años, y ya estoy aquí con 100 partidos con 20. Es muy importante para mí, para todo lo que el Madrid ha planeado para mí. Creo que las cosas están saliendo bien, como todos pensaron. Yo quiero seguir aquí, que la gente me quiere mucho.

P. Ese día escribió una carta a los aficionados, y citaba una frase de Juanito: “Soy madridista hasta la médula”. ¿Por qué Juanito?

R. Siempre investigo en internet sobre la historia del club y lo que han hecho antes de que llegara aquí, y Juanito sin duda es uno de los madridistas más apasionados por el club, y siempre ha hecho de todo para poner al Madrid en su sitio.

P. ¿Cómo es jugar con Benzema, que se ha mostrado tan exigente con usted?

R. Karim es increíble. Soy fan suyo desde cuando yo jugaba en Brasil y veía sus partidos. Jugar con Karim es fácil. Es el mejor delantero del momento. Jugar con Karim es bueno para mí, es tener un ídolo siempre conmigo. Siempre me dice las cosas que tengo que hacer, y a él también le gusta jugar conmigo. Le escucho siempre, porque seguro que lo hace para que yo mejore, y le dé más asistencias a él, y él me dé más asistencias a mí.

EL PAIS DE ESPAÑA

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