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Basta de apatía: A despertar conciencia y apretar filas desde los barrios con María Corina al frente ​Reflexión de: Fernando Lazarde

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Nota de análisis político y orientación ciudadana
​Amigas y amigos, hay que decirlo sin rodeos y con la verdad por delante: todavía en nuestro país vemos a mucha gente sumida en la apatía, contagiada por el cansancio o distraída por los discursos de unos adversarios que, con disfraces de supuesta moderación, lo único que buscan es descarrilar la lucha que con tanto sacrificio hemos venido construyendo. No podemos darnos el lujo de seguir mirando hacia un lado mientras los de siempre intentan reciclar sus mañas. La verdadera fortaleza de esta transición no se cocina en los despachos oscuros ni en los arreglos de cúpula; la verdadera fuerza está en la calle, en los barrios, en el corazón de nuestra gente, que es el bastión inquebrantable que necesita y espera a nuestra líder legítima, María Corina Machado.
​Si analizamos con lupa el panorama internacional —como esa jugada milimétrica donde la presión de Estados Unidos y las órdenes ejecutivas de Marco Rubio mantienen al régimen acorralado y sin tocar un solo dólar del petróleo—, nos damos cuenta de una sola cosa: las fichas se están moviendo a nivel global, pero el peso definitivo de la libertad se decide aquí, con nosotros.
​Mientras personajes como Gustavo Petro salen a proponer disparates jurídicos para lavar caras y los herederos de la dictadura intentan montar su teatro en Miraflores, nosotros tenemos el deber moral y político de no caer en trampas. La única voz cantante, la guía indiscutible que hoy está tocando las puertas del mundo y defendiendo los intereses de Venezuela en Washington, es María Corina.
​Por eso, el llamado hoy más que nunca es a patear el suelo, a ir a los barrios, a concientizar a cada vecino, a cada hermano que aún sienta apatía, y explicarles que el cambio real no nos lo van a regalar desde afuera. Tenemos que tejer ese bloque ciudadano compacto, apretar filas y respaldar sin titubeos a nuestra líder. Las cosas están caminando, la presión está haciendo su trabajo, pero la victoria final dependerá de nuestra capacidad de organizarnos y no soltarle la mano a quien ha estado firme en la trinchera desde el primer día.
​Reflexión platónica para el camino
​Decía Platón que «el precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peor preparados». Durante demasiado tiempo, los mercaderes de la ilusión intentaron convencernos de que el destino de una nación se decide en los sótanos de la mentira y del oportunismo. Pero la historia nos enseña que las sombras en la caverna solo se disipan cuando un pueblo despierta, sale a la luz y decide no negociar su dignidad. La justicia verdadera no es la que imponen los tiranos a conveniencia, ni la que se negocia a espaldas de los ciudadanos; es la aspiración eterna del alma hacia el bien común. No nos dejemos deslumbrar por las apariencias ni por los actores de reparto que intentan cambiar de máscara. Mantengamos el alma firme y el norte claro, porque cuando la conciencia llega a los barrios y nos unimos bajo los ideales de la libertad, ningún cerco, por más oscuro que parezca, podrá evitar el amanecer de nuestra amada Venezuela.

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