Inicio Destacados Prohibido rendirse: El reencuentro de una nación que piensa en grande…Adalberto Orta.

Prohibido rendirse: El reencuentro de una nación que piensa en grande…Adalberto Orta.

8
0
El ADN del venezolano está cincelado por la resistencia. Somos, por definición y biografía colectiva, seres de lucha constante; una sociedad que ha aprendido a batallar en medio de las tormentas más severas sin dejarse arrancar la esperanza. Esta no es una afirmación romántica ni un cliché de tribuna: es la crónica diaria de un pueblo que se niega a claudicar.
La herida más visible de este proceso late en el desarraigo. Más de siete millones y medio de nuestros paisanos se vieron empujados a cruzar fronteras, despidiéndose de sus hogares en una diáspora dolorosa, forzada por una crisis socioeconómica devastadora. Este éxodo masivo es el reflejo directo de un modelo político que se aferró al poder violentando las normas constitucionales, dando la espalda a una realidad inocultable: una corrupción sistémica que terminó agobiando a toda la sociedad por la irresponsabilidad y la ambición de unos pocos.
Sin embargo, el dolor no puede ser el destino final. La Venezuela que viene, esa que ya se empieza a vislumbrar en el horizonte, exige de nosotros una madurez histórica. El cambio real no nacerá de la división, sino de un reencuentro nacional auténtico. El objetivo común es claro y urgente: reconstruir el bienestar de todos. Esto pasa, necesariamente, por rescatar el valor del trabajo con salarios dignos, optimizar unos servicios públicos hoy colapsados y garantizar condiciones de vida que detengan la migración y abran las puertas al retorno.
Para lograrlo, el país debe romper con los viejos vicios y poner fin a la impunidad.
Es tiempo de pensar en grande, lo que significa madurar democráticamente y dejar de creer en mesianismos. Esperar que un solo hombre o una sola mujer sea la solución mágica a problemas tan estructurales sería tropezar con la misma piedra, volviendo a entrar en el oscuro túnel del que finalmente estamos viendo salir la luz. Los salvadores de la patria no existen; existen las instituciones, el trabajo en equipo y la contraloría ciudadana.
El futuro de Venezuela demanda la visualización y el respaldo a LIDERAZGOS COMPROMETIDOS CON VENEZUELA y no con agendas particulares ni con sectarismo de partidos políticos, sino con el ciudadano. Dirigentes cuya hoja de ruta no esté comprometida ni con la promoción de sanciones que asfixian al ciudadano común, ni con las redes de corrupción que saquearon el patrimonio público.
Esta exigencia de transformación tiene un eco urgente en nuestra propia tierra. Nueva Esparta también merece cambiar por gente seria y responsable; gobernantes que se dediquen a hacer obras reales y tangibles en salud y en servicios públicos, que vayan en beneficio directo del margariteño, del cochense y del desarrollo del turismo. El estado insular necesita, además, manos solidarias firmemente comprometidas con la educación de nuestros jóvenes y con el rescate del sector de la pesca, motor fundamental de nuestra identidad y economía productiva. Necesitamos autoridades que gobiernen con eficiencia, rescatando el potencial de nuestras islas y demostrando que la gestión pública puede ser sinónimo de transparencia y bienestar. No nos dejemos vencer por las adversidades. El reencuentro ya comenzó, y la reconstrucción del país nos necesita a todos, despiertos y unidos.
Venezuela y Nueva Esparta, merecen cambiar.
*Prohibido, rendirse*
Isla de Margarita,

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí